Maxime Chattam quiere ser King

El exitoso autor francés se acerca al terror de factura similar a la acuñada por Stephen King, en su última obra: "La señal" (Editorial Alfaguara).

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Maxime Chattam
Maxime Chattam se acerca el género de la novela gótica, en “La señal”

Maxime Chattam concretó su vocación literaria a lo largo de sus continuos viajes a Estados Unidos: primero como estudiante, y luego como escritor en ciernes. Esto ha conllevado que sus obras contengan un estilo inequívocamente norteamericano, más que estar localizadas en la tradición de la novela policíaca y de suspense del país de La Marsellesa.

Es más, si no fuera por la aparición en la portada del nombre de la actual pareja de la presentadora televisiva y radiofónica Faustine Bollaert, muchos pensarían que el autor de la llamada Trilogía del mal ha nacido en las extensiones misteriosas de Nueva Inglaterra (esa tierra de brujas vengativas, y espíritus rebelados contra la paz de los incautos vivos) o en las populosas calles de Nueva York.

Los veinticinco libros que componen la trayectoria profesional de Chattam dan buena muestra del apego intelectual que el compatriota de Pierre Lemaitre mantiene hacia la cultura de la nación de las barras y estrellas; atracción expuesta desde la simple elección de los lugares en los que habitualmente transcurren sus envolventes argumentos, y que queda aclarada plenamente al despuntar su estilo inequívocamente made in USA.

Dentro de este esquema creativo, La señal (Editorial Alfaguara) entra de lleno en la tradición del terror ideado en las coordenadas situadas entre Canadá y México; con una casa plagada de fuerzas paranormales en estado de fragor demoníaco, y una ingenua familia que debe escapar del infernal clímax que se aproxima a pasos gigantescos (algo parecido a lo ocurrido en Horror en Amityville y Poltergeist: Fenómenos extraños).

Maxime Chattam
Maxime Chattam es uno de los escritores que más vende en Francia

Esta apuesta por el terror de naturaleza gótica sitúa a la novela 25 del narrador galo en un universo, que lanza reflejos de dependencia con respecto al orquestado por  H.P. Lovecraft; aunque no comparta los mismos retorcimientos barrocos propios del maestro de En las montañas de la locura; y prefiera enfocar la historia con una prosa directa y audiovisual, muy del gusto de Stephen King (hombre a quien MCh admira, desde su época de estudiante).

MAXIME CHATTAM SE ATREVE A ASUSTAR AL LECTOR

La acción de La señal arranca en Nueva York, urbe en la que viven los Spencer. El patriarca del clan (Tom) es escritor, mientras que su esposa (Olivia) es una afamada presentadora de televisión (aquí acaban los apuntes autobiográficos, de supuesta literalidad con la vida de Chattam). Los dos tienen tres hijos, a los que quieren alejar de la asfixiante existencia que provoca una city tan absorbente como la del Empire State.

Por tal motivo, la familia Spencer decide trasladarse a Mahigan Falls: un apartado pueblo de Nueva Inglaterra, donde los progenitores han adquirido una propiedad.

Con el afán de desarrollar una rutina mucho más controlada, Tom, Olivia y los tres pequeños viajan a su esperanzador hogar. Sin embargo, nada más desempaquetar sus pertenencias, el bebé (Zoey) empieza a llorar inquieto y nervioso, al tiempo que se suceden acontecimientos extraños en el inmueble. Una espiral de sucesos inexplicables, que estrangulan la tranquilidad aparente con una serie de macabros asesinatos; los cuales amenazan con extinguir la seguridad de la comunidad vecinal.

Maxime Chattam
Maxime Chattam mezcla con ingenio los elementos clásicos del terror gótico

Maxime Chattam aprovecha este escenario para acumular muchos de los ingredientes básicos en los relatos sobre casas poseídas. De las llamadas telefónicas atemorizantes a los animales que mueren sin causa aparente, los poltergeist concitados aportan el desconcierto necesario para lubricar la evolución argumental.

Un desarrollo que incluso goza del habitual personaje del policía, confiado en resolver el rompecabezas reinante. En este caso, el citado rol lo encarna el joven agente Ethan Cobb.

La señal compone con estas piezas un efectista espectáculo de sustos a giro de página, diseñado por un autor asociado con el éxito; y que sabe cómo despertar el adecuado interés entre los lectores, ansiosos por recuperar pesadillas muy parecidas a las concitadas por writers tan aclamados como Richard Matheson, Jay Anson o James Herbert.

Más información en

https://www.megustaleer.com/editoriales/alfaguara/AL

 

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