Tetsuya Ishida, el grito

El Museo Reina Sofía de Madrid dedica la primera retrospectiva en España sobre el analítico trabajo de este artista japonés.

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Tetsuya Ishida desplegó una iconografía cercana al simbolismo y al surrealismo/ Foto: "Viaje de regreso", 2003/ Takemi Art Photos y Museo Reina Sofía
Tetsuya Ishida desplegó una iconografía cercana al simbolismo y al surrealismo/ Foto: “Viaje de regreso”, 2003/ Takemi Art Photos y Museo Reina Sofía

Tetsuya Ishida sentía el ahogo existencial que suponía subsistir en una sociedad apática; hundida en los desilusionantes abismos del capitalismo salvaje, la tecnología alienadora y el consumismo vacuo.

Las obras de este artista nacido en 1973 son como postales destinadas a la desesperanza colectiva: un puñado de pinturas agrietadas en su perfeccionismo visual, relativas a la perdición voluntaria de los que han renunciado a la capacidad de remover su propia conciencia.

Tales ansiedades presidieron los escasos diez años de actividad profesional de Ishida, hasta que en 2005 (cuando contaba solo 32 años de edad) apareció muerto inexplicablemente, envuelto en el misterio de las soledades asumidas e irresolubles.

Pese a su brevedad, la carrera del creador alumbrado en el Japón de los neones cegadores retrató como pocas la angustia que experimentan los hombres, las mujeres y los niños del tercer milenio; esos seres adictos a las pantallas y a los mensajes deslavazados, a los que los poderes planetarios venden un bienestar falseado por las consignas ocultas, y estrangulado por los tentáculos subliminales del control excesivo.

Desconocido fuera de su país de origen, Tetsuya Ishida llega al Palacio de Velázquez de Madrid con la intención de descubrir las falacias de la llamada aldea global, mediante una magna exposición de setenta de sus trabajos más representativos (fechados entre 1996 y 2004). Una muestra que lleva el elocuente título de Autorretrato de otro, y que estará abierta al público hasta el próximo 8 de septiembre.

Tetsuya Ishida fue un genial analista de la sociedad del tercer milenio/ Foto: Museo Reina Sofía
Tetsuya Ishida fue un genial analista de la sociedad del tercer milenio/ Foto: Museo Reina Sofía

Los tonos fríos de los acrílicos que corean el singular discurso del artista nipón se conjuntan en brillante simbiosis con la luz diamantina, que filtran las amplias cristaleras del Palacio de Velázquez; y juguetean con inusitado fulgor  con la naturaleza circundante que asoma con valentía y cierto recato, a través de los reflejos enriquecedores inspirados por la paleta de TI.

TETSUYA ISHIDA DESNUDA LOS MIEDOS COLECTIVOS

El decorado que Tetsuya Ishida dibuja en Autorretrato del otro introduce a los espectadores en un mundo de inactividad absoluta; donde los gestos de los modelos remiten a la gélida pose de los maniquíes, mortalmente heridos por las manos que mueven los hilos de su cotidianeidad.

La especulación inmobiliaria, la muerte por exceso de trabajo, el aislamiento preocupante de los jóvenes, la marginación que imponen los paraísos virtuales y la imperiosa necesidad de consumir artículos a todas horas son algunas de las coordenadas por las que se mueven los cuadros de este simbolista, transmutado en altavoz contra la alienación de sus congéneres.

Tetsuya Ishida presta especial atanción a los jóvenes/ Foto: Museo Reina Sofía
Tetsuya Ishida presta especial atención a los jóvenes/ Foto: Museo Reina Sofía

Debajo de las tinturas de plasticidad reflexiva de Ishida es posible atisbar conexiones sorprendentes, entre gran parte de las obsesiones del artista nipón y las ideas expresadas en los libros de escritores como Junichiro Tanizaki y Natsume Soseki; los cuales se dieron cuenta del suicidio cultural que suponía para Japón adoptar los usos y costumbres universalizados por la sociedad de masas.

La pérdida progresiva de la individualidad y la negación del pensamiento crítico son dos de las claves que aúnan los mensajes albergados en cada una de las piezas escogidas por el Museo Reina Sofía de Madrid para sustentar la vasta retrospectiva presentada, y que sumen a los visitantes en una pesadilla de aceptación de la invisibilidad reinante.

Nota.- Autorretrato de otro, de Tetsuya Ishida, estará en el Palacio de Velázquez hasta el 8 de septiembre de 2019.

Más información, entradas y horarios en

https://www.muesoreinasofia.es

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