Herta Müller ilustra su pasado

La editorial Siruela presenta "Siempre la misma nieve y siempre el mismo tío": un revelador conjunto de reflexiones de la autora de "En la trampa".

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Herta Müller es experta en mostrar un tipo de literatura más experiencial que académica
Herta Müller es experta en mostrar un tipo de literatura más experiencial que académica

Herta Müller tiene un currículo narrativo compuesto por palabras deudoras de bosques tupidos y ululantes, hambrientas de los quesos rumanos, y maquilladas por el barro de las orillas de los ríos salvajes de su niñez.

El pasado es como una savia que nutre cada uno de los renglones que integran los libros de la ganadora del Premio Nobel de Literatura en 2009; y, con sus lecciones de familiares tentáculos, la autora nacida en Nitchodorf (Rumanía) progresa por un laberinto de ideas precisas, arropadas por el sensible toque de su prosa nostálgica y ancestral.

Siempre la misma nieve y siempre el mismo tío (la obra que acaba de editar Siruela en el idioma de Cervantes, de la mano de la brillante traducción de Isabel García Adánez) cumple a la perfección la liturgia campestre y regresiva que Herta Müller ha desarrollado desde sus inicios en el oficio de escribir: fórmula con la que compone enriquecedores mosaicos, de sensaciones cercanas y fácilmente compartibles.

Herta Müller ha mostrado su propio retrato de la dcitadura en Rumanía, y del tránsito del campo a la ciudad
Herta Müller ha mostrado su propio retrato de la dictadura en Rumanía, y del tránsito del campo a la ciudad

El pañuelo era la prueba de que mi madre, por la mañana, me cuidaba“, comenta HM en el primer capítulo del volumen, cuando recuerda el momento rutinario en que su progenitora le preguntaba por el citado accesorio, siempre cada día que ella salía de su casa.

Este simple acto doméstico provoca un sinfín de evocaciones, que reflejan la angustia existencial de la inseguridad que provoca el individualismo excesivo; lo que ayuda al texto a afrontar batallas discursivas en otros contextos quizá más complicados por su trascendencia burocrática, pero algo menos determinantes en el arco sensitivo imantado por el libro.

HERTA MÜLLER TIRA DE SU MEMORIA

Cada palabra sabe del círculo vicioso, Palabras durante la cena del Premio Nobel, Que no se te vaya la cabeza adonde no debe, Mucho cuerpo para tan poco motor, La mirada de las pequeñas paradas de tren… Estos son los títulos de algunos de los capítulos que nutren el curso narrativo de Siempre la misma nieve y siempre el mismo tío: un mecano de emociones desatadas y suculentas, en el que la autora salta de época y década, según la naturaleza de su redacción.

Normalmente, el lenguaje adquiere su personalidad a través de los significados de cada uno de los términos que este emplea; sin embargo, el idioma particular de Müller hunde su impronta en un intento anhelante por introducirse en la esencia de las cosas que nombra, como si desencadenara una febril necesidad de transmitir los sonidos e imágenes que reproduce.

Herta Müller no suele establecer muchas fronteras creativas entre la novela y el ensayo
Herta Müller no suele establecer muchas fronteras creativas entre la novela y el ensayo

Lúcidas y sinceras, las reflexiones y experiencias impresas en las páginas de Siempre la misma nieve y siempre el mismo tío construyen la coraza de una obra altamente inspirada, en la que erige su dominio el pulso vivencial de la responsable de El rey se inclina y mata.

Con tales elementos, la literata germano-rumana diseña un cromático paisaje desangelado y vibrante, donde el campo y la ciudad sincronizan sus rutinas de lluvias pasajeras; y en el que Herta Müller vuelve a exhibir un pedazo de sus memorias penetrantes y sinuosas.

Más información en

https://www.siruela.com

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