Kacey Musgraves tiene su noche

La cantante texana se alzó la pasada madrugada con el Grammy al Mejor Álbum del Año, por su disco "Golden Hour" (MCA Nashville): un conjunto de baladas esperanzadoras, cargadas de tonos amables.

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Kacey Musgraves vertió gran parte de sus experiencias y emociones, en las canciones de "Golden Hour"
Kacey Musgraves vertió gran parte de sus experiencias y emociones, en las canciones de “Golden Hour”

Kacey Musgraves no podía imaginar, hace apenas una década, que una noche subiría al escenario del Staples Center de Los Ángeles para recoger el Grammy al Mejor Álbum de 2018.

Con solo tres discos en su carrera (cuatro, si se suma una recopilación de canciones navideñas), la joven nacida en Golden venció en la gala de anoche al resto de los nominados en la categoría de Mejor Álbum del Año (pesos pesados de la industria actual, como Drake, Kendrick Lamar o Janelle Monáe); y recibió la prestigiosa figura del gramófono dorado, en una ceremonia plagada de estrellas mediáticas de las ondas.

La obra por la que Musgraves fue distinguida en tan prestigiosa ceremonia lleva por título Golden Hour (MCA Nashville): un trabajo surgido de inspirados momentos de paz y emoción multicolor, experimentados por la vocalista texana al lado de su pareja sentimental.

Tales elementos de agradable ritmo melódico sedujeron al jurado de los Grammy, que vio en esta digna seguidora de Alison Krauss y Lee Ann Womack una perfecta combinación de atractivos gorgoritos y líricas pegadizas, todo ello materializado por una chica más apegada al pop de consumo multitudinario, que sujeta a los rieles originarios del country de trinchera.

Kacey Musgraves prefiere dar rienda suelta a su cristalina voz, que meterse en las extensiones agrestes del country puro
Kacey Musgraves prefiere dar rienda suelta a su cristalina voz, que meterse en las extensiones agrestes del country puro

Al igual que sucedió con Taylor Swift, el género del country vuelve a alcanzar el reconocimiento de los Grammy a través de fórmulas rebajadas en accesos localistas; lo que refleja la necesidad de abrir este estilo puramente norteamericano a un público más juvenil, menos deudor de los abismos líricos de maestros del tronío de Johnny Cash, Willie Nelson, Dolly Parton y Emmylou Harris.

KACEY MUSGRAVES SUAVIZA EL COUNTRY

Al escuchar a la autora de Golden Hour es inevitable unir el caudal cristalino de su garganta con el de Sheryl Crow, Olivia Newton-John, o el de la ya citada Taylor Swift. Un grupo de damas que ha sabido adaptar las raíces del country a estilos más generalistas y heterogéneos, tales como el pop de líricas envolventes.

El toque romántico y voluntariamente reconciliador de baladas de naturaleza casi adolescente, como Slow Burn, Butterflies (premiada como Mejor Actuación Country en la gala de los Grammy), Happy & Sad y Rainbow muestra la necesidad de Musgraves y de sus colaboradores (los productores Daniel Tashian e Ian Fitchuk) de coquetear con el diseño de un universo particular y policromático, en contraste con la faz sombría y legendaria del country tradicional.

Kacey Musgraves siente en su ADN el sonido de Nashville
Kacey Musgraves siente en su ADN artístico el sonido de Nashville

Esta construcción de un espacio privado y expansivo hace que Golden Hour sea percibido por encima de las rigideces típicas de la pertenencia a un género musical en concreto, y despliegue su influencia hacia unos oyentes que buscan pasar instantes divertidos y agradables, más que hallar la conmoción reflexiva en tonadas de acero y esparto.

Kacey Musgraves se mueve con soltura en semejante escenario, arropada únicamente por el terciopelo activo de su prodigiosa voz, y por su habilidad para discernir un puñado de letras que nacen de su sinceridad ante el cuaderno en blanco: sin filtros capaces de apagar la luminosidad de sus rimas ilusionantes.

 

 

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