Pep Cruz: “He trabajado la soledad”

El actor catalán es uno de los tres protagonistas de "Ante la jubilación": la impactante obra sobre la intrahistoria del Nazismo escrita por Thomas Bernhard, que llega al Teatro de la Abadía de Madrid de la mano de Krystian Lupa.

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Pep Cruz: "Lo que más me atrajo de "Ante la jubilación" fue el director, Krystian Lupa; y el autor, Thomas Bernhard/ Foto: Jesús Martín
Pep Cruz: “Lo que más me atrajo de “Ante la jubilación” fue el director, Krystian Lupa; y el autor, Thomas Bernhard/ Foto: Jesús Martín

Pep Cruz habla en exclusiva con The Living Culture Magazine.

El incesante trasiego de motores y móviles estridentes, que estrangulan los tímidos silencios de la Villa y Corte, carece de pasaporte válido para viajar hasta el pequeño jardín que adorna El Teatro de la Abadía: la antigua capilla de mediados de los cuarenta reconvertida en templo escénico, y cuyos ecos de textos declamados susurran pasados de misas escolares.

Tal espacio de pretéritos misteriosos es el lugar escogido por el actor Pep Cruz, para conceder la presente y breve charla: un encuentro mediado por la urgencia, que responde al estreno de Ante la jubilación ; el montaje del director Krystian Lupa sobre la homónima pieza del malogrado Thomas Bernhard, que protagoniza el intérprete nacido en Girona.

Cruz acude a la cita con traje oscuro y etiqueta apreciable, quizás una vestimenta que guarda relación con el papel que encarna en la obra: el de un antiguo militante de ideología nazi, al que le asalta la constante locura de haber participado en el mayor genocidio perpetrado en el siglo XX, cuando recibía -según su esquema moral y ético- las órdenes de una jerarquía alimentada por el odio y la violencia.

Lupa invita a los espectadores a seguir a los tres personajes principales del texto, hasta los abismos de la conciencia humana: horizontes tenebrosos que el creador polaco arropa con una estética cercana a la del Expresionismo cinematográfico germano; en un juego de sombras y proyecciones que ilustran los continuos vaivenes emocionales de los hermanos que dominan el escenario, los cuales despellejan  su alma a base de asunciones abominables.

Pep Cruz: "Lupa maneja muy bien los tiempos"/ Foto: Jesús Martín
Pep Cruz: “Lupa maneja muy bien los tiempos”/ Foto: Jesús Martín

The Living Culture Magazine: ¿Qué es lo que te atrajo de Ante la jubilación, para querer formar parte de este montaje?

Pep Cruz: Bueno, de entrada, lo que más me atrajo fue el director, Krystian Lupa; y el autor, Thomas Bernhard. Al leer la obra pensé que daba para que Krystian hiciera un gran espectáculo con ella; porque, de hecho, parte de la acción está implicada con Polonia. No pasa allí, pero la Segunda Guerra Mundial tuvo una incidencia muy grande en Polonia, y ellos son polacos. Eso hace que estén contando parte de su historia, y de la historia de Europa. (Para un momento para pensar) La obra es de una actualidad que casi te pone la piel de gallina, aunque esté escrita en los setenta y pico, o algo así. Y te está contando la llegada de nuevo de la derecha más extrema, más fascista . Mira lo que ha sucedido por ejemplo en Polonia, y en muchos sitios más. Aquí, oyes a Albert Rivera y a Pablo Casado, y dices: “eso ya no es derecha, es extrema derecha”.

TLCM: Bernhard elaboró un texto en el que son evidentes las conexiones con el teatro del absurdo de Ionesco y Beckett, aunque también es posible hallar algún que otro punto en común con el trabajo de Unamuno, y su capacidad para narrar la intrahistoria de los seres humanos…

Pep Cruz: … Y a Unamuno también se le ha reconocido relativamente poco; creo que es uno de los grandes olvidados de la literatura castellana. Tuvo grandes coetáneos que le comieron un poco el espacio, pero para mí es de los grandes. Y a Bernhard le ha pasado también un poco lo mismo. Dentro de la dramaturgia europea de después de la guerra, sí que está muy reconocido; pero creo que no suficientemente.

TLCM: Una de las características más llamativas de los tipos que pueblan los escritos de Bernhard es que son individuos aquejados de una tremenda soledad, a pesar de que puedan estar rodeados de muchas personas. ¿Has encontrado esta sensación en tu papel de Ante la jubilación?

Pep Cruz: Eso me lo ha hecho trabajar muy bien Lupa; esa idea de la persona rodeada de gente pero sola. Pero es una soledad para la que, de alguna manera, no hay alternativa. La única alternativa es la soledad misma, por el infierno interior del personaje y su realidad externa. Y este destino lo determina lo que ha hecho, su historia, los crímenes que ha cometido, la responsabilidad que tiene en la muerte de miles de personas y que le convierte en un enfermo…

Pep Cruz: "Mi personaje está determinado por la responsabilidad que tiene en la muerte de miles de personas, y que le convierte en un enfermo"/ Foto: Jesús Martin
Pep Cruz: “Mi personaje está determinado por la responsabilidad que tiene en la muerte de miles de personas, y que le convierte en un enfermo”/ Foto: Jesús Martin

TLCM: En la obra encarnas a un hombre de pensamiento enraizado en el Nazismo que, tras el retiro, parece que se refugia en la negación para encontrar una explicación a los asesinatos en los que tomó parte. Un recurso muy habitual en la mayoría de los que sustentaron la maquinaria del Tercer Reich…

Pep Cruz: Siempre. Todos los nazis se parapetaban en el deber cumplido, más que en la negación. La negación era de responsabilidades morales, por cumplimiento del deber. Y una vez más, la historia nos pone en la evidencia de que la ley no lo es todo, ni la jerarquía lo es todo; ya que hay posiciones morales y éticas que prevalecen a la ley. La ley, ya lo decía también Kafka, es aquella puerta que no te deja entrar; y cuando te estás muriendo y preguntas por qué no has podido entrar, la respuesta está en la ley.

PEP CRUZ: “LA OBRA ES DE UNA ACTUALIDAD QUE CASI TE PONE LA PIEL DE GALLINA”

TLCM: Ante la jubilación dura cuatro horas, un tiempo bastante prolongado para mantener el interés del público con solo tres personajes en escena. ¿Cómo afrontas un reto semejante?

Pep Cruz: Yo lo llevo mejor que mis compañeras, porque no salgo en el primer acto, y dura una hora y cuarto. (Sonríe) Así que a mí se me hace más liviano, a pesar de que en los dos actos en que salgo hay tela marinera. Pero, claro, Lupa maneja muy bien los tiempos; porque después del primer acto hay cuarenta minutos de descanso para el espectador, por si quiere ir a tomarse un bocadillo, a tomarse un berbercio, ir al servicio, o fumar un cigarrillo. Luego, entre el segundo y el tercer acto deja quince minutos. Pero ya son actos de cuarenta minutos cada uno, porque Lupa quiere que el espectador reflexione sobre lo que ha visto en la primera parte; sobre todo en el estilo teatral, que es muy peculiar, que te presenta la escena como si fuese casi un terrario, en la que hay unos bichos que tú miras y que de pronto parece que no pasa nada. Nadie habla, se miran, y te da tiempo a pensar que alguien va a saltar encima de alguien. Está a punto de pasar algo gordo. Y él controla estos silencios y estas pausas. Lo primero que te dice es que no corras, porque entonces es solo hablar por hablar; y el espectador se va a su casa sin empaparse en nada. Nos hace meter al espectador en el brete de empezar a sentir qué está pasando en el escenario, y yo eso nunca lo había visto antes. Lo había visto en otras obras suyas. Pero aquí estamos pillados por la prisa de fuera, que entra también al teatro; y todo tiene que ser ritmo, ritmo, ritmo. Y el exceso de velocidad no es ritmo, es al revés: es aburrimiento.

Pep Cruz: "Lupa nos hace meter al espectador en el brete de empezar a sentir qué está pasando en el escenario"/ Foto: Jesús Martín
Pep Cruz: “Lupa nos hace meter al espectador en el brete de empezar a sentir qué está pasando en el escenario”/ Foto: Jesús Martín

TLCM: ¿Qué es lo que te ha resultado más difícil a la hora de encarnar a Rudolph?

Pep Cruz: (Responde con rotundidad) El tempo. El saber frenarme a mí mismo, y no hablar hasta que realmente tengas ganas de decir lo que tienes que decir; porque estamos todos amaestrados para correr. Si corres, es cuando el público se aburre; y tiene razón. Cuando nos sale bien, porque es muy difícil mantener esta tensión en silencios; si la gente entra, ya no sale. Es como si estás viendo si la serpiente en el terrario se va a lanzar sobre el ratón o no, y después de diez minutos permanece la tensión…

TLCM: A lo largo de la representación hay diálogos que de bestialidad palpitante, y que en vuestras voces y actitudes son percibidos como estremecedoramente normales…

Pep Cruz: Claro, porque para ellos es normal. Y aquella violencia soterrada que hay con la hermana, que no comulga con las ideas del Nacionalsocialismo, que es de izquierdas por una amistad que tuvo de más joven… pues aquí hay una violencia soterrada muy fuerte, que muchas veces no se verbaliza; pero que tiene que verla el espectador. Y eso es lo que consigue Krystian Lupa.

Pep Cruz: "En el texto hay una violencia soterrada muy fuerte, que muchas veces no se verbaliza"/ Foto: Jesús Martín
Pep Cruz: “En el texto hay una violencia soterrada muy fuerte, que muchas veces no se verbaliza”/ Foto: Jesús Martín

TLCM: Los montajes de Lupa suelen requerir una extrema fisicidad por parte de los actores, ¿has tenido que trabajar ese componente a fondo?

Pep Cruz: Sí. Bueno, lo hemos trabajado todo en conjunto, no hemos hecho trabajos paralelos o previos de preparación. Lo hemos hecho todo en los propios ensayos. También partíamos de la ventaja de que somos actores que nos conocíamos todos, y entonces ya había una familiaridad, y confianza que ayuda mucho; porque a veces tenemos que tirar de la cuerda cada vez más fuerte, pero sin que se note que cada uno tira. Y si uno aflojase, el otro se caería, ¿sabes?

TLCM: Antes de la jubilación toca el tema del Nazismo, pero sus reflexiones podrían extrapolarse a otros regímenes dictatoriales, como el de Franco en España…

Pep Cruz: Lupa ha quitado todas las referencias concretas a Alemania, la palabra Alemania no sale. Pero, claro, tú ves a un tío vestido como comandante de las SS y ya sabes de donde viene. Este es el peligro cuando se hacen cosas de este tipo, que el espectador dice: “bueno, allí son así, nosotros no”. Tendría que hacerse una obra con los asesinatos de Franco firmando sentencias de muerte, y una madre llorando en la puerta; porque aquí, lo tenemos en casa.

PEP CRUZ: “LUPA CONSIGUE QUE EL ESPECTADOR VEA LA VIOLENCIA SOTERRADA QUE HAY EN LA OBRA”

TLCM: Anteriormente  hablabas de la tremenda actualidad del texto , con el auge de los partidos de extrema derecha en lugares como España. ¿Dónde  piensas que radica este resurgimiento de los mensajes de naturaleza excluyente y xenófoba?

Pep Cruz: Viene de la educación. No hay nada más peligroso que intentar hacer obedecer a una persona educada. Y aquí no se ha educado a la gente para que rechace estas ideas de plano, de entrada. Y luego, que tampoco es se ha limpiado. Tú mira los consejos de administración de las grandes empresas del IBEX 35, que son los que pagan al partido de Ciudadanos… si son los nietos, son los mismos. Cómo pueden negarse Ciudadanos y el Partido Popular a no condenar el franquismo, si se acuerdan de sus abuelos…

Pep Cruz: "Voy a empezar otra obra en el Lliure, que es "The Greek", de Steven Berkoff"/ Foto: Jesús Martín
Pep Cruz: “Voy a empezar otra obra en el Lliure, que es “The Greek”, de Steven Berkoff”/ Foto: Jesús Martín

TLCM: ¿Cómo te gustaría que el público se acercara a Ante la jubilación?

Primero con sorpresa, porque es sorprendente. Si no hay sorpresa, no se pillarán; y si no se pillan, se irán después del primer acto. Depende de nosotros, los actores, de que no suceda esto. Depende de nuestro nivel de concentración, y de lo bien que lo hagan las dos chicas que están en el primer acto. Yo, pelotas fuera…(Sonríe) Las responsables son ellas. Y luego, que eso vaya acompañado de una reflexión, que es inmediata. La idea es la de que vuelven a estar aquí, y mira adónde nos llevarán.

TLCM: ¿Hay alguna novedad en este montaje con  respecto al que se  ha podido contemplar en el Teatre Lliure?

Sí, este señor (Lupa) siempre cambia cosas en cada ensayo. Son matices que a lo mejor pasan desapercibidos, pero sí hay modificaciones. Actitudes, tensiones… para mejor. Cada vez que ensaya dice: “olvídate y empieza de nuevo, parte de cero cada vez”.

TLCM: Cuando acabes con Ante la jubilación, ¿sabes cuál va a ser tu nuevo proyecto?

Sí, mientras esté haciéndola… porque luego volvemos al Lliure a hacerla otra vez allí. Y, en medio de los ensayos, empiezo a trabajar en otra obra en el Lliure, que es The Greek, de Steven Berkoff. Trata de un Edipo situado en Inglaterra, en los años setenta u ochenta… y es dinamita pura.

Nota.- Ante la jubilación estará en el Teatro de la Abadía de Madrid, del 29 de noviembre al 16 de diciembre.

Más información, entradas y horarios en

http://www.teatroabadia.com

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