Christopher Cross visita Madrid

El veterano cantante y compositor texano ofreció un singular concierto en el Nuevo Teatro Alcalá de la Villa y Corte, con motivo de la gira europea de su álbum "Take Me As I Am".

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Christopher Cross (en la imagen) cambió constantemente de guitarra, a lo largo de su actuación/ Foto: Jesús Martín
Christopher Cross (en la imagen) cambió constantemente de guitarra, a lo largo de su actuación/ Foto: Jesús Martín

Christopher Cross nunca ha sido una estrella de la música con ansias de llamar la atención.

Los espectáculos del artista estadounidense suelen ser espartanos en efectos visuales, y casi minimalistas en sus proyecciones lumínicas y sonoras. A esto se suma la opacidad y el rocoso talante del propio Cross, el cual apenas se mueve de su espacio reservado frente al micrófono.

Esto explica el sorprendente dato de que un hombre que acapara fans pertenecientes a más de cuatro generaciones distintas no haya ofrecido conciertos en España hasta entrado el siglo XXI. Una espera que el responsable del tema central de la película Arthur ha colmado con creces en la presente década, con un par de visitas mediadas escasamente por un año.

El motivo que trajo a Cross a la capital del reino el pasado 5 de noviembre fue la presentación de la gira europea de su último trabajo: el álbum Take Me As I Am (Christpher Cross Records). Una obra de marcado talante instrumental, en la que el creador de San Antonio flirtea con estilos ajenos al pop melódico que le otorgó la fama con apenas dos discos en el mercado (la energía jazzística que destila el CD resulta encomiable).

Puntual y directo, el músico del país de las barras y estrellas reunió a su banda de colaboradores en lo alto del escenario del Nuevo Teatro Alcalá de Madrid, para ofertar a un público heterogéneo lo mejor de su repertorio: esculpido a base de nostálgicos y celebrados hits, entre los que incrustó algunos de los temas más emblemáticos de Take Me As I Am.

Christopher Cross repasó las composiciones más conocidas de su extensa carrera musical/ Foto: Jesús Martín
Christopher Cross repasó las composiciones más conocidas de su extensa carrera musical/ Foto: Jesús Martín

Ataviado con una boina oscura, pantalones vaqueros holgados, camiseta de verano y una camisa abierta por encima; el mítico autor de Ride Like The Wind comenzó la velada con una versión bastante desangelada y desconcertante de All Right.

Un efecto extraño que extendió cierta confusión entre los asistentes a la sala, potenciada por el distorsionado sonido que invadió el teatro capitalino.

CHRISTOPHER CROSS ACTUALIZA SU REPERTORIO

Este paso en falso fue rápidamente solventado por Cross y su grupo, quienes acometieron una entonada interpretación del rítmico Never Be The Same, apegada a lo que era esta song en el disco de 1979, con el que se dio a conocer el guitarrista norteamericano.

Tras el citado desajuste, el concierto siguió por la estela marcada; a través de la reconocible y melosa voz del hombre de los pelícanos, quien sin demasiados alardes dramáticos acometió uno a uno los mayores éxitos de su currículo en las ondas.

Esta ruta por las letras atomizadoras de Christopher Geppert tuvo uno de sus clímax más determinantes al alcanzar los sinuosos acordes de Sailing: esa balada creada en favor de las escapadas a los paraísos de la inconsciencia aventurera, con la que Cross logró uno de los cinco premios Grammy que atesora.

Christopher Cross solo cambió de posición en la segunda parte del concierto, en la que se sentó con una guitarra acústica frente al público/ Foto: Jesús Martín
Christopher Cross solo cambió de posición en la segunda parte del concierto, en la que se sentó con una guitarra acústica frente al público/ Foto: Jesús Martín

Tras la poética navegación propuesta en Sailing, el otro gran momento de la jornada se produjo cuando vinieron los acordes de Best That You Can Do: la canción con la que el texano ganó un Oscar y un Globo de Oro en 1982, y que pertenece a la banda sonora de la película Arthur, el soltero de oro. Antes de proceder a la esperada interpretación del citado himno popero, Cross dedicó unas palabras al genio de Burt Bacharach, al tiempo que reconocía que este tema sigue siendo uno de los puntales de su existencia artística.

El intermedio programado hacía suponer un cambio de tercio en el espectáculo, y esas sensaciones parecieron materializarse cuando Christopher y su banda regresaron al decorado. Sentado frente al público y con una guitarra acústica en sus manos, el texano ofreció un emotivo homenaje a Joni Mitchell, mediante la letra de Roberta. Un corte incluido en el disco Take Me As I Am, que ChC acompañó con unas dosis evidentes de sensibilidad militante, hacia la que considera su mentora.

Después de esta parte más intimista, la noche volvió a coger velocidad sinfónica con la conocida percusión discotequera de Ride Like The Wind, y con la versión a dúo y casi a capela de Say You’ll Be Mine.

Al final, y solo después de las desinfladas peticiones del público, Cross acabó el show con una interpretación de Imagine de John Lennon, como único bis. Elección inexplicada a la audiencia y que resultó atípica, sobre todo porque el cantante texano mantuvo en el bolsillo y en silencio hits de su autoría tan pegadizos como Think of Laura y I Will (Take You Forever).

 

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