El ballet del Rin debuta en el Real

La formación de Düsseldorf llega al coliseo madrileño con "Un réquiem alemán": un monumental montaje con 45 bailarines, que recrean una libre interpretación dramática de la célebre obra de Johannes Brahms.

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Ballet del Rin
El Ballet del Rin es una de las formaciones clásicas más valoradas entre los aficionados/ Foto: Teatro Real

El Ballet del Rin llena el espacio de piruetas atrevidas, mientras la orquesta y el coro acompañan sus retorcimientos laberínticos, en los que el aire parece transformarse en hilos invisibles.

Sincronía coral y movimientos electrizantes, estas son dos de las coordenadas vitamínicas que la compañía centroeuropea exhibe en cada proyecto que protagoniza; como si sus componentes estuvieran inyectados por el enriquecedor virus de las pasiones corporales.

Cuando la música suena y las anatomías de los danzarines del Ballet del Rin reciben el estímulo de las notas, la realidad parece tornarse en algo ausente de lógica; y únicamente quedan en la atmósfera los pasos de sus puntillas ardientes y sus contorsiones existencialistas.

Así es como el cuadro coreografiado por Martin Schläpfer se presenta en la Sala Principal del Teatro Real de la Villa y Corte, con las simples credenciales de la profesionalidad en duelo con la gravedad. Una lucha carente de treguas, que viene bajo el arrope del inmortal genio de Johannes Brahms, desbordado en la obra titulada Un réquiem alemán.

Ballet del Rin
El Ballet del Rin se mueve al ritmo de la pieza fúnebre de Brahms

Ocultos tras el bosque de piernas y brazos de los bailarines, la soprano Adela Zaharia y el barítono Richard Sveda desvelan los quince pasajes de La Biblia, que moldean el nexo argumental: una historia de humanismo sincero y esperanzas candentes, en la que las palabras del Evangelio adquieren la tensión sinfónica de un romanticismo mediado por las profundidades de los fondos oscuros.

EL BALLET DEL RIN ESTÁ DISPUESTO A TRIUNFAR EN MADRID

Después de presentar Un réquiem alemán en otros escenarios del Viejo Continente, el montaje pergeñado por Martin Schläpfer alcanza la urbe del Manzanares para reclamar la atención hacia una obra a la que define la singularidad.

Pese a estar inspirada por el clasicismo y una inevitable influencia sacramental, la partitura de Brahms no hunde sus alardes artísticos en las habituales referencias a la vida eterna, el juicio final o la pesada carga del pecado; sino que alberga en su desarrollo un mensaje omnipresente de comunión humana, donde los hombres y las mujeres se convierten en los puentes ideales entre lo terrenal y lo divino.

Ballet del Rin
El Ballet del Rin ejecuta el réquiem como un canto a la vida/ Foto: Teatro Real

La mezcla entre cantata y oratorio hace que Un réquiem alemán no sea una misa de difuntos corriente, lo que permite a JB alejarse de las normas establecidas en su época para este género musical (la pieza fue compuesta en 1865, tras las muertes de la madre de Johannes Brhams y de su protector, Robert Schuman).

Al compás de los textos bíblicos, el compositor nacido en Hamburgo imagina una especie de universo fantástico, donde el luteranismo reinante se impone a las visiones cristianas de ortodoxia católica. De esta manera, las notas insuflan una luz cegadora, que ayuda a conjugar las gráciles elevaciones colectivas del Ballet del Rin.

Nota.- El Ballet del Rin estará en el Teatro Real de Madrid del 12 al 14 de octubre de 2018.

Más información, entradas y horarios en

https://www.teatro-real.com

Avance de Un réquiem alemán, subido por el Teatro Real

 

 

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