Dorothea Tanning, al completo

La creadora estadounidense, fallecida en 2012, es objeto de una amplia retrospectiva en el madrileño Museo Centro de Arte Reina Sofía. Una intensa exposición, que lleva el título de "Detrás de la puerta, invisible, otra puerta".

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Dorothea Tanning desplegó su universo particular a lo largo de las décadas/ Foto: "Birthday", de Dorothea Tanning/ Philadelphia Museum of Art/ VEGAP, Madrid, 2018/ Museo Centro de Arte Reina Sofía
Dorothea Tanning desplegó su universo particular a lo largo de las décadas/ Foto: “Birthday”, de Dorothea Tanning/ Philadelphia Museum of Art/ VEGAP, Madrid, 2018/ Museo Centro de Arte Reina Sofía

Dorothea Tanning siempre se acomodó a las habitaciones que ella misma adornaba con su personalidad de lienzo y caballete, de punzón y plinto, de tela e imaginación, de renglones y sueños.

La que fuera esposa del pintor Max Ernst nunca puso trabas a su imaginación, a la hora de enfrentarse a una obra plástica o literaria; subida a lomos de su excepcional habilidad para manejar los elementos ideográficos del Surrealismo, el Dadaísmo o el Impresionismo.

Desde el pasado 3 de octubre, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de la Villa y Corte rinde tributo al legado de esta genial dama de singularidad voluntaria, a la que le molestaba ser incluida en la categoría de “mujer artista“; ya que -según sus propias palabras- “lo primero te viene dado, y lo segundo lo eres tú“.

Una sentencia que cobra su auténtico significado al entrar en cada uno de los habitáculos, preparados en el céntrico Edificio Sabatini por la comisaria Alyce Mahon; y en los que se puede solazar el pensamiento ante infancias agradecidas y tumultuosas, pequeños maniquíes victorianos que esconden secretos invisibles, desnudos marcados por escenografías simbólicas, o desiertos de rocas tintadas con infernales esencias.

Dorothea Tanning (en la foto) nunca buscó otra cosa que encontrar la manera de practicar sus ansias creativas
Dorothea Tanning (en la foto) nunca buscó otra cosa que encontrar la manera de practicar sus ansias creativas

Dentro de la gran variedad de estilos concitados en sus múltiples etapas, Dorothea Tanning reconoció que -en el fondo- el Surrealismo fue la corriente que aportó mayor fuerza a sus diálogos exteriorizados, por lo que subyace de mítico e inaccesible en sus formulaciones. Afirmación que nunca implicó la filiación irracional de la creadora hacia este movimiento, sino a lo que le permitía expresar bajo su paraguas filosófico.

DOROTHEA TANNING ABRE LA PUERTA DE SU INSPIRACIÓN

La fantasía desatada se hace protagonista desde el hall que antecede a la exhibición de la artista estadounidense; y enreda con su cromático canto la retina de los visitantes. Frente a ellos se alza la expectativa de contemplar parte del trabajo más determinante de la que fuera amiga personal del fotógrafo Man Ray (del que tomó prestadas muchas de las soluciones para configurar el cuerpo de sus modelos sin caducidad).

El camino trazado por la experta Alyce Mahon arranca en la primera mitad del pasado siglo XX, cuando una joven Dorothea empieza a percibir su universo a través de las lentes del entonces imprescindible Surrealismo. Con semejantes anteojos, las obras de la creadora nacida en Illinois adquieren el descaro de las proposiciones aéreas y somnolientas; en las que el espacio pierde cualquier acomodo geométrico, y las asociaciones temporales están de más.

Dorothea Tanning acude a Madrid con obras de distinto formato y época/ Foto: Departamento de Prensa del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
Dorothea Tanning acude a Madrid con obras de distinto formato y época/ Foto: Departamento de Prensa del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

En medio de tal bosque de señas irreductibles por descubrir un arte distinto y atrayente, las esculturas blandas y antropomórficas de la autora norteamericana toman el lugar con sus contorsiones de máquina de coser; y dotan a la exposición de un aura necesaria de barroquismo situacional.

Instalaciones como Hôtel du Pavot y Chambre 202 son algunos de los ejemplos de la gran versatilidad de esta dama de la plástica, que no renunció en sus últimos años a probar suerte también con la poesía y la literatura. Bifurcaciones en su trayectoria, que aportaron solidez discursiva a su apasionante e inspirador currículo de imágenes y anatomías sorpresivas.

Nota.- Detrás de la puerta, invisible, otra puerta estará en el Museo Centro de Arte Reina Sofía, hasta el próximo 7 de enero de 2019.

Más información, entradas y horarios en

https://www.museoreinasofia.es

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