Jenny Erpenbeck pone voz a los refugiados

La autora alemana llega a las librerías con la traducción al español de "Yo voy, tú vas, él va" (Editorial Anagrama): un canto de comprensión entre personajes de diferentes culturas.

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Jenny Erpenbeck compuso la narración como un puzle con múltiples historias
Jenny Erpenbeck compuso la narración como un puzle con múltiples historias

Jenny Erpenbeck no es una creadora de paraísos alcanzables, ni de esperanzadores renglones que apacigüen la amargura social que atenaza a los personajes destinados a sobrevivir entre sus palabras de esparto.

La hija del filósofo John Erpenbeck y de la traductora de árabe Doris Kilias no suele escatimar esfuerzos, para raspar la coraza exterior de los acontecimientos que cubren sus contundentes relatos. Por eso, a la hora de acercar su agudo intelecto al drama de los refugiados e inmigrantes llegados a Alemania; la literata berlinesa se tomó un tiempo prolongado para charlar con todo tipo de personas hacinadas en los campos de recogida de la capital teutona, e impregnar su visión con las vivencias de estos hombres y mujeres sometidos al escrutinio de los sueños imposibles.

Con semejantes testimonios, la responsable de Una casa en Branderburgo construyó un argumento que entrelaza los distanciamientos culturales, y que lleva por título Yo voy, tú vas, él va: un manual de uso humano para abrir la mente a realidades normalmente silenciadas, que la editorial Anagrama acaba de presentar en el idioma de Cervantes, con la traducción de Francesc Rovira Faixa.

Jenny Erpenbeck ha sido traducida a varios idiomas, como el inglés
Jenny Erpenbeck ha sido traducida a varios idiomas, como el inglés

Algunas críticas han apuntado que la obra es comparable con Sumisión, de Michel Houellebecq; pero el texto de la escritora de Historia de la niña vieja no pretende adherir su discurso a posicionamientos agresivos ni voluntariamente polémicos, como los esgrimidos por su colega francés.

La postura de Erpenbeck es más de oyente sin ideas preconcebidas, y son los personajes los que dan la guía a los lectores para que marquen su propio mapa del entendimiento colectivo.

JENNY ERPENBECK CONFÍA EN EL DIÁLOGO

La aparición en la tierra de Goethe de Yo voy, tú vas. él va en 2015 coincidió con el desangelado apogeo de la denominada crisis humanitaria, que sigue golpeando con fuerza la cuestionable moral de los países pertenecientes a la Unión Europea. Aparte de ser el acicate usado por los partidos xenófobos de ultraderecha, obsesionados con levantar mensajes violentos contras esos sectores de población nómada.

La guerra en Siria, la hambruna que azota a muchos países de África, la persecución de la que son objeto multitud de ciudadanos en otras partes del planeta, o la búsqueda de una vida mejor son solo algunos de los motivos por los que innumerables personas piden entrar en una Europa cada vez más reacia a dar una solución a sus desesperadas demandas.

Los clichés de la burocracia institucional tienden a clasificar a los emigrantes y a los refugiados en un sinfín de categorías; algo que Jenny Erpenbeck intenta evitar, para retratar la faz de los que sufren sin maquillajes ni paños calientes; simplemente como individuos con ganas de salir adelante, lejos de la barbarie o la muerte asegurada.

Jenny Erpenbeck suscitó cierta polñemica, cuando presentó "Yo voy, tú vas, él va" en su país de origen
Jenny Erpenbeck suscitó cierta polémica, cuando presentó “Yo voy, tú vas, él va” en su país de origen

Tal propósito convierte la prosa de la narradora centroeuropea en un afilado estilete, que corta con precisión cada una de las subtramas que componen su hipnótico viaje.

Como punto de gravedad variable en la novela se sitúa un profesor jubilado llamado Richard. Este hombre, viudo desde hace algún tiempo, se enfrenta al abismo de la vejez y la soledad, sin saber muy bien cómo llenar las horas de vacío que le depara el retiro profesional.

Poco a poco, el protagonista se empieza a empapar de informaciones relativas a los campamentos de refugiados en Berlín (ciudad donde reside); hasta que decide dar un paso más allá, y conocerlos por sí mismo.

Una vez dentro de uno de esos lugares de supuesta acogida, Richard descubre realidades que no pensaba que existieran en el tecnológico siglo XXI; a la vez que se interesa por las culturas de las personas con las que conversa. Un acercamiento que le depara el amor romántico y crepuscular hacia una mujer mucho más joven que él, de nacionalidad etíope.

Entre las muchas virtudes que aporta Yo voy, tú vas, él va está la de enfatizar el hecho de que aceptar la diversidad puede ser una de las claves para comprender, con un mínimo de garantías, el mapamundi de la desolación que integran los refugiados; y al que es bueno poner rostros individualizados.

Más información en

https://www.anagrama-ed.es/libro/panorama-de-narrativas/yo-voy-tu-vas-el-va/9788433980168/PN_986

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