Fotografía y abstracción cuentan su historia en Londres

La Tate Modern expone una centuria de imaginativa unión entre la fotografía y la abstracción; a través de maestros de la lente como Man Ray, Alfred Stieglitz, o Antony Cairns.

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Fotografía y abstracción han tenido una frutífera influencia en multitud de artistas/ Foto: Antony Cairns, courtesía del artista/ Antony Cairns y Tate Modern
Fotografía y abstracción han tenido una fructífera influencia en multitud de artistas/ Foto: Antony Cairns, cortesía del artista/ Antony Cairns y Tate Modern

Fotografía y abstracción pueden parecer dos términos antagónicos, sobre todo si ambos se observan bajo el prisma de las reglas matemáticas y científicas. Pero, ¿quién es capaz de asegurar, sin un mínimo de duda, que las imágenes que surgen de la cámara son siempre fieles reflejos de lo que ocurre delante del objetivo?

Más allá de las identificaciones marcadas por el fogonazo ilustrativo de la hiperrealidad o del documentalismo informativo, el llamado octavo arte se ha desprendido en numerosas ocasiones de la percha de lo perceptible, para alcanzar en el laboratorio un estado de metáfora continua: profunda y misteriosa.

Artistas como Man Ray y Alfred Stieglitz convivieron en los citados paraísos de la imaginación, formados por emulsiones ilusorias y sensuales; donde la espalda de una mujer adquiría las curvas de los violines vibrantes, y las estructuras geométricas animaban a pensar en universos paralelos, dominados por utopías realizables.

Fotografía y abstracción son dos conceptos que se han atraído hasta el momento presente/ Foto: Maya Rochat, "A Rock Is a River" (META CARROTS)/ Courtesía de Lily Robert y de la artista Maya Rochat
Fotografía y abstracción son dos conceptos que se han atraído hasta el momento presente/ Foto: Maya Rochat, “A Rock Is a River” (META CARROTS)/ Courtesía de Lily Robert y de la artista Maya Rochat

Shape of Light. 100 Years of Photography and Abstract Art, la exposición que ocupa el eléctrico interior de la Tate Modern de Londres hasta el próximo 14 de octubre, recorre con corazón de nitrato de plata cada una de las piezas que han practicado a lo largo de la Historia el binomio enriquecedor establecido entre el arte fotográfico y la abstracción.

Un matrimonio fraguado por sueños alicatados en cuartos oscuros, en los que la luz se cuela solo para hallar la llave hacia los objetos invisibles.

FOTOGRAFÍA Y ABSTRACCIÓN PARA COMPRENDER UN SIGLO DE IMÁGENES

Cuando Vasili Kandinski iluminó la pintura con el divorcio voluntario de la figuración, un mundo de nuevas maneras de expresión tomó asiento en los museos y galerías.

Pero las líneas y las manchas de color potenciadas por el creador ruso y por sus colegas de generación no prendieron la llama de la inspiración únicamente en los maestros del caballete, sino que también fueron la espita de escape para los fotógrafos cansados de representar la realidad.

La fotografía en esa época aún estaba intentando definir su propio terreno entre las diferentes artes, y la exploración de escenas que trascendieran de lo meramente constatable suponía un arma para reclamar la ansiada independencia.

Bajo esa mentalidad, Man Ray, Alfred Stieglitz, BrassaÏ, Edward Steichen o Alvin Langdon Coburn pasaron intensas horas en el laboratorio; con el fin de vestir sus obras con los ropajes de la emoción insinuada, y de los simbolismos capaces de huir con alevosía de una clara definición a golpe de mirada.

Fotografía y abstracción fueron los elementos naturales con los que trabajó László Moholy-Nagy/Foto: "K VII 1922"/ Tate Modern y László Moholy-Nagy
Fotografía y abstracción fueron los elementos naturales con los que trabajó László Moholy-Nagy/Foto: “K VII 1922″/ Tate Modern y László Moholy-Nagy

Entre esos pioneros de la abstracción fotográfica, el húngaro László Moholy-Nagy goza de un lugar privilegiado en la exposición organizada por la Tate Modern. Los cosmos y relatos visuales pergeñados por este creador de principios del siglo XX revelan una especia de profecía geométrica e informatizada, como si anduviera por decorados de sombras sacados de la generación de TRON.

La presencia de semejantes aventureros de la cámara alimenta, con sus cuentos de enigmático curso y telones abiertos, las primeras salas preparadas por la experta Sarah Allen en la antigua central eléctrica capitalina.

Un preludio eficaz, que permite a los visitantes dibujar el mapa de la evolución de la abstracción fotográfica a lo largo de una centuria; y que concluye con los trabajos más representativos de los contemporáneos amantes de la abstracción, como Barbara Kasten, Thomas Ruff, Maya Rochat, Daisuke Yokota y Antoni Cairns.

Más información, entradas y horarios en

https://www.tate.org.uk

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