Misión Imposible: Fallout

Diez razones para acercarse al cine, con el objetivo de ver la última aventura del equipo de espías liderado por Ethan Hunt (Tom Cruise).

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Misión Imposible
Misión Imposible: Fallout está destinada a animar la cartelera veraniega

Misión Imposible: Fallout es una de esas películas que tiene el claro objetivo de entretener a los espectadores, sin por ello menospreciar la posibilidad de acompañar el espectáculo de efectos especiales con un guion envolvente y de evidente calidad.

A tal efecto, el cineasta y guionista norteamericano Christopher McQuarrie ha arropado esta última entrega de la saga con todo un arsenal de trucos ingeniosos, que hacen del filme un ejercicio atrayente de cara a todos los que anhelan pasar algo más de dos horas de elevada diversión en una sala oscura.

Ante tal manual de intenciones artísticas, quizá sería recomendable señalar cuáles son las diez razones básicas para comprar una entrada; y dejarse guiar por Tom Cruise y su equipo de arriesgados agentes a los lugares del planeta más peligrosos, siempre perseguidos por maquiavélicos asesinos.

Misión Imposible: Fallout cierra algunos de los temas expuestos en "Nación secreta"
Misión Imposible: Fallout cierra algunos de los temas expuestos en “Nación secreta”

MISIÓN IMPOSIBLE: FALLOUT. DIEZ RAZONES PARA VER LA PELÍCULA

  1. La necesidad de averiguar cómo sigue la historia, después de que muchas puertas quedaran abiertas tras la conclusión de Nación secreta. La naturaleza heredada del serial de televisión de finales de los sesenta y principios de los setenta hace que cada largometraje implique al siguiente, como en un juego de cajas chinas.
  2. Los que tienen miedo a envejecer deberían contemplar cómo luce Tom Cruise sus cincuenta y seis primaveras. Es cierto que las imágenes pueden denotar ciertos retoques en los primeros planos, y que el actor ha pasado por varios métodos destinados a borrar las arrugas de su rostro; pero su aspecto está mucho más conseguido que el de otras estrellas con similar poder taquillero. Las más de dos décadas que acredita el estadounidense en los pantalones del esforzado Ethan Hunt incitan a pensar que el intérprete ha firmado un pacto con el mismo doctor Fausto.
  3. Rebecca Ferguson es una buena excusa por sí misma, para atraer al personal a las salas con sus excelentes dotes dramáticas; además de acreditar una de esas bellezas nórdicas, que tan bien supieron exportar las inolvidables Ingrid Bergman, Greta Garbo y Liv Ullmann. Ferguson está más que estimulante en la piel de la eléctrica Ilsa Faust, aunque pierda peso en la trama conforme la película avanza hacia el desenlace.
  4. La excelente fotografía de Rob Hardy (Aniquilación). El respetado creador de atmósferas consigue establecer un original look, que vira sutilmente entre el pasado y el presente, con la utilización de diferentes gamas de colores y enfoques.
  5. Pese a que la banda sonora está firmada por Lorne Balfe, pocos permanecen quietos en sus asientos cuando retumba la conocida e icónica sintonía elaborada por el argentino Lalo Schifrin; la cual encaja a la perfección como leitmotiv sonoro.
  6. La presencia de Angela Bassett. La singular agente de policía de la serie 911 (actualmente en emisión en España) viste su papel de la jefa Erika Sloane con la conveniente frialdad de una fémina de mirada granítica, mucho más dura que la de cualquier macho alfa que pretenda desafiar su autoridad.
  7. El leve guiño que Henry Cavill hace a la actuación de Robert Shaw, en Desde Rusia con amor. Tal vez no estuviera en la cabeza del protagonista de El hombre de acero provocar esas similitudes, pero su rocosa caracterización del mimético August Walker recuerda bastante a la del citado Shaw. Eso sí, si hubiera que decantarse por alguno de los dos, la balanza se inclinaría a favor del férreo antagonista de James Bond.
  8. La sensación de estar frente a un guion trabajado a conciencia. Christopher McQuarrie (autor del libreto de Sospechosos habituales) elabora un argumento sujeto a la esencia de Misión: Imposible, con un descarado aprecio por los planteamientos clásicos dentro del género del espionaje. La escena en Berlín, con la que inicia su curso Fallout, podría haberse grabado en plena Guerra Fría, si no fuera por los ordenadores que acompañan a los personajes.
  9. Vanessa Kirby se revela como una actriz a tener en cuenta. La rubia intérprete británica exhibe unas magníficas aptitudes para encarnar papeles de ambigüedad ética y moral, tales como la hedonista y venenosa Viuda Blanca.
  10. Las persecuciones con espíritu de montaña rusa, ya sea a pie, en moto, en coche o en helicóptero. París aparece ante la retina de los espectadores a velocidades de vértigo; mientras que Londres se percibe distinta, a través de la carrera de Tom Cruise por los tejados de la urbe del Támesis (por cierto, el alter ego de Ethan Hunt se rompió un diente en la grabación de esta secuencia).

Todas estos puntos a favor habría que contrarrestarlos con otros que no lo son tanto, pero también resulta agradable quedarse con la cara buena de la moneda.

Tráiler oficial de Misión Imposible: Fallout, por Paramount Pictures

 

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