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Modigliani estira la Tate Modern

La institución londinense dedica una importante retrospectiva al artista italiano.

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Modigliani era un experto en poner máscaras de modernidad al arte de los clásicos/ Foto: Detalle de un desnudo/ Tate Modern
Modigliani era un experto en poner máscaras de modernidad al arte de los clásicos/ Foto: Detalle de un desnudo/ Tate Modern

Modigliani levantó su mundo de pigmentos alargados como si se tratara de un trágico carnaval de sorprendentes exploraciones visuales.

La emoción congelada en cada pliegue de piel de sus modelos, ataviadas con la resignación deformadora de la evidencia, despliega un carrusel de sensaciones diversas, que van de la atracción sexual a la rendición apasionada de los corazones ansiosos y apremiados, de las confesiones en penumbras de paleta a los ensalzamientos de los disfraces humanos y tristemente sarcásticos.

Incomprendido en su tiempo, y perseguido por su querencia a saltarse los protocolarios comportamientos burgueses de las primeras décadas del siglo XX; Amadeo Clemente Modigliani acude a la Tate Modern de la capital del Reino Unido con su consabida capa de pintor de espectros ilustres: un aterciopelado paisaje de formas difuminadas por las ilusiones magistrales, que elevan al paraíso de la inspiración las pinceladas presurosas de este amante de las creaciones a tumba abierta.

Modigliani evolucionó hacia un tipo de expresión plástica que no gustaba demasiado en los círculos de la intelectualidad parisina de principios del siglo XX/ Foto: Tate Modern
Modigliani evolucionó hacia un tipo de expresión plástica que no gustaba demasiado en los círculos de la intelectualidad parisina de principios del siglo XX/ Foto: Tate Modern

Los dibujos, lienzos y esculturas que la antigua central eléctrica de la urbe del Támesis cuelga en sus salas hasta el próximo 2 de abril de 2018 visten la figura precisa y emblemática del talentoso constructor de juegos plásticos nacido en Livorno.

Una amalgama de insinuaciones, entre las que es posible detectar afectos voluntarios al cubismo picassiano, introspecciones dentro del primitivismo excelso y sincero del arte africano y haitiano, guiños a los eternos nombres del Renacimiento y del Barroco y ensoñaciones hambrientas de vasos comunicantes con Gustav Klimt y Paul Cézanne.

MODIGLIANI NUNCA SIGUIÓ CORRIENTES NI MODAS

Cuando en 1906, el entonces veinteañero Modigliani se instaló en París; la maleta del artista transalpino venía cargada de recuerdos y lecciones al calor del Renacimiento.

La luz embriagadora de Italia y los versos aleccionadores de Dante asentaron en el pintor de Livorno un fondo de acuarelas impactantes, que el creador latino tradujo al lenguaje de los estiramientos obligados y de las miradas taciturnas y elocuentes, esbozadas por sus figuras imaginadas con los colores de la eterna depresión existencial.

Desde la atalaya del Bateau-Lavoir en Montmartre, Amadeo Modigliani desplegó una red de amistades enriquecedoras, y de mentores que sabían reconocer el poder visionario de sus obras, mucho más de lo que los marchantes y los coleccionistas del momento atisbaron a lo largo de la corta vida profesional de este.

Pero el compatriota de Miguel Ángel parecía ajeno al éxito o al fracaso de sus insinuaciones de pincel, tela y papel. De esta manera, y con un estilo preciso y sumamente acelerado, la producción de AM canibalizó su entorno a través de inolvidables retratos; modelos de sesión de caballete entre los que incluyó a colegas como Picasso, Constantin Brancusi, Diego Rivera y Jean Cocteau,entre otros.

Con todos estos representantes del Arte emergente y de vanguardia, junto a personajes anónimos y amigos diversos, Modigliani aderezó una galería de rostros surgidos de la locura singular de este hacedor de anatomías caprichosas; elenco en el que gozó de especial protagonismo la fisonomía delicada de Jeanne Hébuterne (la pareja del pintor, a la que conoció cuando esta contaba solo 18 años de edad).

Modigliani (en la imagen) falleció en París, en 1920, cuando contaba únicamente 35 años/ Foto: Tate Modern
Modigliani (en la imagen) falleció en París en 1920, cuando contaba únicamente 35 años/ Foto: Tate Modern

Los trabajos que se pueden contemplar hasta el 2 de abril de 2018 en el interior de la Tate Modern reflejan la especial predilección que el pintor transalpino mostró hacia el tema del desnudo, con la inclusión de doce inmejorables piezas imantadas por mujeres con cuerpos de proporciones edénicas, siempre alumbradas por un desbocado aliento libertario y seductor.

Evocación sensorial y apertura de deseos ocultos son dos de las coordenadas que se pueden aplicar a la mencionada y esperada exposición de la urbe del Big Ben: un laberinto de escenas aceradas con el pulso neurótico e inspirado de este admirador de Jean Auguste Dominique Ingres y del Conde de Lautréamont, bautizado en la pila de la inmortalidad como Amadeo Modigliani.

Más información, entradas y horarios en

http://www.tate.org.uk

Modigliani fue un ferviente seguidor de la etapa azul de Picasso/ Foto: Pierrot/ Tate Modern
Modigliani fue un ferviente seguidor de la etapa azul de Picasso/ Foto: Pierrot/ Tate Modern

 

 

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