Amanda Seyfried y el fin de la privacidad

Amanda Seyfried regresa a las pantallas, después de tomarse un descanso por cuestiones personales, con una historia distópica al estilo de Minority Report, titulada Anon.

El filme, que cuenta con un presupuesto cifrado en torno a cuatro millones de dólares, está próximo a la finalización de su etapa de rodaje en la ciudad de Toronto (Ontario, Canadá).

El neozelandés Andrew Niccol (quien ya dirigió a Seyfried en In Time) es el encargado de traducir a imágenes en movimiento el siniestro universo diseñado por el guion de Anon, el cual tiene al policía Sal Frieland (Clive Owen) como protagonista masculino.

Amanda Seyfried (en la imagen) interpreta a una luchadora contra el gobierno, en "Anon"

Amanda Seyfried (en la imagen) interpreta a una luchadora contra el sistema, en “Anon”

La proliferación de pantallas y de controles gubernamentales han acabado con la intimidad de los ciudadanos. En un mundo así, los recuerdos son simples placas grabadas con intenciones misteriosas; y los sentimientos de cualquier clase se hallan vigilados desde la poltrona de los poderes fácticos.

Prevenir antes de curar, ese parece ser el lema de las autoridades que dominan con puño de hierro el futuro descrito en Anon; emblema que ha dado como resultado una sociedad sin libertad voluntaria, amordazada conscientemente con el fin de sentirse más segura ante los supuestos actos criminales.

Sin embargo, el ser humano es imprevisible; y se adapta con facilidad a las limitaciones, para vulnerarlas si hay una mínima posibilidad de ello. Máxima que un inteligente serial killer es capaz de hacer suya, con tal de cometer sus atrocidades protegido por un sistema que se ceba con los más incautos.

Precisamente, el guion elaborado por Andrew Niccol juega con esa idea: la de un individuo que se oculta en los principios de vigilancia continua, con el objetivo de dar rienda suelta a su desidia depredadora, amparado por unas autoridades ciegas ante las conspiraciones que no desean sacar a la luz.

Amanda Seyfried aceptó cuando se enteró de que el director iba a ser Andrew Niccol, responsable de la genial "Gattaca"

Amanda Seyfried aceptó participar en la película cuando se enteró de que el director iba a ser Andrew Niccol, responsable de la genial “Gattaca”

Tal escenario es donde el responsable de Gattaca ha situado a su cuadro de actores, embutidos en la vestimenta estrecha de unos personajes que se encuentran engañados por los espejismos de las falsas realidades edénicas.

Un plantel que comandan, con energía y pasión escénica, la estadounidense Amanda Seyfried (Los miserables) y el británico Clive Owen (Hijos de los hombres).

AMANDA SEYFRIED SE CONVIERTE EN “THE GIRL”

A simple vista, el argumento de Anon parece una evolución tecnificada del construido por George Orwell para la novela 1984, donde los alienados terrícolas estaban esclavizados por una presencia opaca y superlativa, conocida como Gran Hermano. Un decorado que inspiró también al escritor Philip K. Dick para cocinar, en 1956, la trama de su relato titulado Minority Report.

Este díptico de influencias en el género de la ciencia ficción (siempre a medias con el thriller clásico) han prendido brotes de fantasías asfixiantes en la mente de Niccol, y con ellas ha creado el paisaje voluntariamente distópico de esta obra financiada por Netflix (cada vez es más habitual encontrar a las plataformas televisivas en los festivales cinematográficos y en los proyectos audiovisuales más arriesgados).

Clive Owen (en la foto) es el detective encargado de ayudar a la desaparecida chica a la que pone físico Amanda Seyfried

Clive Owen (en la foto) es el detective encargado de ayudar a la desaparecida chica a la que pone físico Amanda Seyfried

Con un presupuesto de unos cuatro millones de dólares, Andrew Niccol comenzó el rodaje en algunas localizaciones neoyorquinas, para luego trasladarse con su equipo a Toronto (Ontario, Canadá): inmenso plató urbanístico, donde ha desplegado la mayor parte de la grabación del filme.

En las extensiones del país norteamericano, el creador isleño ha confiado en el buen ojo del iraní Amir Mokri (con quien ya había trabajado en El señor de la guerra), para dotar de prestancia desangelada y tétrica a un mundo marcado por la ausencia de muchos de los derechos fundamentales defendidos desde el lejano siglo XVIII.

Dentro del citado cosmos, el pétreo agente Sal Frieland (Clive Owen) intenta resolver unos asesinatos del pasado, los cuales tienen mucho que ver con una chica (Amanda Seyfried) que en su huida ha olvidado incluso su nombre. Ambos deberán dar con soluciones determinantes para finiquitar un caso de conexiones imprevistas, a la par de alcanzar la supervivencia en un complot de direcciones sorprendentes.

Colm Feore (24) y Sonya Walger (La buena hermana) completan el elenco interpretativo de este adrenalítico filme, mientras que el compositor Christophe Beck (Frozen: El reino del hielo) se encarga de la singular banda sonora.

Más información en

http://www.netflix.com

Amanda Seyfried ha tenido que prepararse físicamente para dar vida a su personaje en "Anon"

Amanda Seyfried ha tenido que prepararse físicamente para dar vida a su personaje, en “Anon”


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