Roger Hodgson, nostalgia de Supertramp en Madrid

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Roger Hodgson actuó ayer en la Villa y Corte dentro del ciclo de Noches del Botánico, que la capital celebra en la Avenida Complutense.

El antiguo vocalista de Supertramp ofreció un concierto plagado de guiños al pasado, ante una audiencia entregada al ritmo de Breakfast in America, The Logical Song o Dreamer.

Bromista y cercano, el compositor nacido en Porstmouth paseó con ligereza, pero con perfección instrumental, por las épocas más gloriosas de su extensa carrera, coincidente con importantes momentos vivenciales para muchos de los asistentes.

Roger Hodgson hizo valer su veteranía desde el comienzo del concierto
Roger Hodgson hizo valer su veteranía desde el comienzo del concierto

Roger Hodgson es un hombre de directos, de ofrecer su música sin las redes invisibles de la tecnología como mediadora, simplemente con su guitarra, su piano y su innegable don de gentes.

El artista inglés mantiene esa imagen setentera de trovador eterno, alguien que en su haber posee un repertorio con el que podría llenar cualquier cita concertística con un solo quiebro de memoria. Y con parte de tales recuerdos diseñó el molde de la jornada celebrada ayer por la noche, en Madrid.

Un viaje regresivo, pedido por el público y elaborado por un Hodgson que lleva diecisiete años sin grabar un nuevo CD (Open the Door apareció en el ya lejano curso del 2000).

Pero la ausencia de material a estrenar es lo de menos, sobre todo cuando se trata de disfrutar con los sones inconfundibles de la épica voz del grupo que elevó a las alturas de las listas de éxitos las confesiones sociales concentradas en The Logical Song (un honor que RH comparte con el no menos talentoso Rick Davies).

Roger Hodgson destacó que el público español es de los mejores a la hora de la entrega a la música
Roger Hodgson destacó que el público español es de los mejores a la hora de recibir su música

Puntual, como buen súbdito de la reina Isabel II, Charles Roger Promfet Hodgson tomó la directa con los acordes multitudinarios de Take A Long Way Home. Preludio de la descarga de rock sinfónico y folk de campiña que el creador preparó con esmero, de cara a colmar las ansias de los entregados escuchantes.

ROGER HODGSON PRESUME DE CANCIONERO

Ataviado con un chaleco abierto y ropa de calle, Hodgson lanzó su melena al viento (envidiablemente larga, pese a acreditar 67 años); y se puso a entonar las notas de sus clásicos más imperecederos y admirados, los cuales engancharon la atención de la multitud de mujeres, hombres y niños que llenaban el recinto.

En esta ocasión, el inglés evitó los desenchufados; y se benefició del servicio de una banda de lustre y eficacia probada, que acompañó a Roger desde el citado Take A Long Way Home: himno setentero del rock sinfónico y progresivo, que el isleño destilo con milimétrica prestancia.

A esta oda le siguió Lover’s In The Wind, uno de los temas que incluyó en su primer y mejor disco en solitario, por lo menos hasta el momento: el ingenioso In The Eye Of The Storm.

Roger Hodgson mostró su virtuiosismo trovador a golpe de guitarra
Roger Hodgson mostró su virtuiosismo trovador a golpe de guitarra/ Foto: rogerhodgson.com

Los juegos de luces y las variaciones vocales del falsete de RH fueron suficientes armas para ganarse al personal, al que se dirigió con picardía; asumiendo su incapacidad para hablar en español, y para recalcar que -en su opinión- la llamada Piel de Toro era un lugar especial donde se sentía muy cómodo.

Unas palabras de contagio empático que derivaron en un claro mensaje contra la crisis económica y el propósito de olvidar los problemas con su música. Un objetivo que Hodgson empezó a cumplir con la subida al escenario de una letra que ideó cuando tenía 19 años, y que pronto quedó identificada con los acordes contagiosos de Breakfast in America.

Y así, una tras otra, pasaron por la portentosa garganta del de Porsmout las líricas encendidas de The Logical Song, I Had A Dream, Hide In Your Shell… Catálogo de hits históricos, en el que el cofundador de Supertramp incluyó dos letras todavía no grabadas: Teach Me To Love Again y The Awakening.

En esas extensiones familiares es donde Hodgson estableció su paisaje sonoro; un cuadro visitado con frecuencia, pero que emociona con cada versión que produce su experto sentido de las emociones compartidas. Aunque, entre los hitos de la noche habría que resaltar la estremecedora interpretación de Fool’s Overture, en la que el cuerpo técnico echó el resto, en cuanto a iluminación deslumbrante.

Al final, Roger Hodgson regaló dos piezas tan irresistibles e intergeneracionales como It’s Raining Again y Give A Little Bit

Y, tras semejante menú, el británico se despidió de Madrid. Ojalá sea por poco tiempo…

Roger Hodgson tiene citas en Barcelona, Sant Cugat, Cambrils y Vigo/ Foto: rogerhogson.com
Roger Hodgson tiene citas en Barcelona, Sant Cugat, Cambrils y Vigo/ Foto: rogerhogson.com
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