Pretenders plantan su rock callejero en el Teatro Real

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Pretenders viajan al pasado y al presente de su trayectoria, en un concierto donde Chrissie Hynde ejerce de dama imperecedera del rock intergeneracional.

La banda de Hereford consiguió dar tonalidades profanas a las dimensiones clásicas del Teatro Real de Madrid, a través de guitarreos portentosos, movimientos escénicos de bolera, y calóricos acompañamientos de palmas.

Entre las piezas más destacadas, tomaron especial protagonismo la versión a capella ejecutada por Hynde del tema Hymn To Her, o los acordes espectaculares del enérgico Middle Of The Road (precedido por un solo de batería, con el que Martin Chambers demostró su dominio de las baquetas).

Pretenders comenzó su actuación con el reciente "Alone", perteneciente a su homónimo y último trabajo de estudio
Pretenders comenzaron su actuación con el reciente “Alone”, perteneciente a su homónimo y último trabajo de estudio/ Foto: Jesús Martín

Tras cerca de cuatro décadas dando la cara en los escenarios, Pretenders han conseguido esculpir y distinguir la pureza de su rock emulsivo, como una fórmula capaz de despertar los instintos musicales de todos los amantes del género. Una tarea en la que Chrissie Hynde y sus muchachos han echado mano de influencias diversas, siempre mediatizadas por el respeto secular hacia la figura del Rey: Mr. Elvis Presley (al que Christine Ellen Hynde llevaba anoche en su camiseta oscura, como lema definitorio).

Ayer, en las entrañas elitistas del Teatro Real de Madrid, Hynde (Voz y guitarra), Martin Chambers (Batería), Nick Wilkinson (Bajo), Carwyn Ellis (Teclados) y James Walbourne (Guitarra) dieron una lección de cómo encender la pasión del público con independencia del entorno, y trasladar a los asistentes mediante los sonidos a un pub londinense de los setenta y ochenta, con matices de Quadrophenia en la mente y las chupas de cuero en el cuerpo.

Pretenders encencieron a los asistentes a través de los constantes guiños entonados por Chrissie Hynde/ Foto: Jesús Martín
Pretenders encendieron a los asistentes a través de los constantes guiños entonados por Chrissie Hynde/ Foto: Jesús Martín

Un paisaje de irresistibles solos de guitarras, percusiones atronadoras, sintetizadores alimentados con la psicodelia activa de las notas enloquecidas, y una de esas gargantas privilegiadas (la de Hynde) regada con unos giros abismales a lo Solo ante el peligro (sola, para ser más preciso).

Ese fue el cuadro que los isleños diseñaron encima del coliseo capitalino. Y con el que sentenciaron una velada de lo más inspirada.

PRETENDERS NO SE ARRUGAN ANTE NADA

Después de cinco minutos de espera, y tras los anuncios habituales de la organización sobre la prohibición de grabar y sacar fotos con los móviles, el quinteto británico con alma estadounidense conquistó el minimalista escenario preparado para la ocasión.

Con el Teatro Real de Madrid repleto de un público heterogéneo y con edades y comportamientos diversos, Pretenders no perdieron fuelle, al rendir su actuación a un programa ajeno a ser simplemente un repaso de hits atronadores. Tal motivo quedó expuesto con el primer tema en aparecer sobre el desnudo decorado: el sorprendente Alone (track que da título a su último álbum de estudio).

Nada más arrancar la lírica de la citada tonada, Chrissie Hynde dejó claro que ella se iba a encargar de romper las etiquetas y el protocolo del lugar en el que se hallaba, para aligerar las reservas de los asistentes a la hora de entregarse a un espectáculo más propio de un recinto al aire libre, que de un edificio tan señorial como el ubicado en la regia Plaza de Oriente.

Pretenders ofrecieron un repertorio para todos los gustos
Pretenders ofrecieron un repertorio para todos los gustos/ Foto: Jesús Martín

No obstante, la frialdad no se despegó de los congregados hasta que Hynde empezó a desentumecer las neuronas de los asistentes, con sus invitaciones a dejarse llevar mediatizadas por su potente guitarra. Algo en lo que tuvo mucho que ver la progresiva aparición de temas tan eléctricos como Back On The Chain Gang (dedicado a una mujer de las primeras filas), Don’t Get Me Wrong, Kid, y Hymn To Her. Éxitos reconocibles, que compartieron su singladura con songs más novedosas y realmente admirables como Gotta Wait, I Hate Myself (gran composición relativa a la necesidad de autovaloración) y Let’s Get Last.

Entre las interpretaciones de las citadas letras, Chrissie bromeó con el público con su deje chulesco habitual, y tuvo la oportunidad de abanderar su posicionamiento contrario a las corridas de toros; además de dedicar un merecido recuerdo a James Honeyman-Scott y Pete Frandon (miembros de la banda fallecidos a principios de los ochenta, víctimas de las drogas).

Y con esa tónica rectora fueron cayendo pelotazos de la banda como I’ll Stand By You, Brass In The Pocket, o el infalible Middle Of The Road. Hasta llegar a los bises, materializados por los agradecidos I Go To Sleep y Precious.

Transcurridas cerca de dos horas, Pretenders abandonaron el Teatro Real con la sensación de haber acelerado el ritmo de este templo capitalino del bel canto; el cual, por unas horas, callejeó figuradamente por la avenidas agresivas del rock sudoroso y rebelde.

Una aventura de ricos matices folclóricos, que ha hecho posible la tercera edición del Universal Music Festival.

Pretenders dejaron excelentes sensaciones al finalizar su concierto
Pretenders dejaron excelentes sensaciones al finalizar su concierto/ Foto: Jesús Martín

 

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