Pello Irazu ilumina la porosidad vasca

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Pello Irazu se adueña del Guggenheim de Bilbao con sus obras, surgidas de las obsesiones por encontrar el lenguaje propio de la plástica en los dominios de Jorge Oteiza y Eduardo Chillida.

El artista nacido en Andoáin (Guipúzcoa) es objeto de una intensa retrospectiva de sus trabajos a lo largo de tres décadas, en las que ha avanzado en su percepción de la figuración sin artificios.

La muestra podrá contemplarse en el museo de argentaria presencia, hasta el próximo 15 de junio de 2017.

Pello Irazu combina sensaciones contrarias en sus obras de líneas precisas/ Foto: "La tierra que duerme", Guggenheim de Bilbao, VEGAP, Bilbao, 2017
Pello Irazu combina sensaciones contrarias en sus obras de líneas precisas/ Foto: “La tierra que duerme”, Guggenheim de Bilbao, VEGAP, Bilbao, 2017

Hay momentos del día, la tarde, el crepúsculo o el amanecer en que los materiales hablan con susurros de martilleos, raspaduras de lijas y claveteos de sudorosas constancias.

Durante esos breves instantes, casi imperceptibles para los mortales, es posible escuchar los gruñidos de las piedras al desperezarse, las emulsiones románticas de las maderas coquetonas y los discursos existenciales de los papeles respondones.

Muy pocas personas están invitadas a tal convite de pomposidades inspiradoras, pero el guipuzcoano Pello Irazu es uno de esos privilegiados que acude con frecuencia a tales fiestas de edénicos menús, acompañado con los cubiertos de la pasión abierta en canal.

De esta manera, los trabajos del creador vasco gozan del salvoconducto de la sinceridad y de la contundencia de los mensajes impactantes, todos ellos expuestos con consignas de mitologías terruñas, asociadas al oleaje de mares norteños y a los cauces de las rías viciadas con los industrialismos deformantes.

Pello Irazu es uno de los máximos representantes de la nueva escultura española/ Foto: Feliz, Museo Guggenheim de Bilbao, VEGAP, Bilbao, 2017
Pello Irazu es uno de los máximos representantes de la nueva escultura española/ Foto: Feliz, Museo Guggenheim de Bilbao, VEGAP, Bilbao, 2017

Con la parsimonia que provoca el regreso a los hogares añorados, el más claro heredero de la genialidad de Oteiza en la actualidad acomoda alforjas en el Museo Guggenheim de Bilbao hasta el próximo 15 de junio, en una exhibición donde se dan cita las esculturas monumentales, los murales hipnotizadores, los dibujos elocuentes, las pinturas alentadoras y las fotografías testimoniales.

Piezas agrupadas bajo el emblema dinamizador de Panorama.

PELLO IRAZU DESNUDA EMOCIONES

Para acercarse a las creaciones del vecino de Andoáin hay que ir sin prejuicios racionales de bellezas canonizadas, ya que las extensiones agrestes que reproduce el artista vasco son como apéndices de misteriosos bosques atomizadores: escenarios de monstruos ocultos en el fragor de la noche, y de modernidades teñidas de constructivismos explosivos.

Pello Irazu es como un camaleón con algún nexo común/ Foto: Oleo sobre papel, Guggenheim de Bilbao, VEGAP, Bilbao, 2017
Pello Irazu es como un camaleón con un esqueleto común y reconocible/ Foto: Oleo sobre papel, Guggenheim de Bilbao, VEGAP, Bilbao, 2017

Sin embargo, no sería correcto simplificar el legado de Pello Irazu con su inclusión en un solo palo de la baraja. El más de centenar de obras en distintos formatos que exhibe el Museo Guggenheim de Bilbao expresa la corporeidad cambiante de este mago visual dado a las evoluciones programadas. Un paso de crisálida que va de sus aceros absorbentes de principios de los ochenta, a los experimentos de espacios artificiales y limitados; de los muros policromados con las impresiones imaginadas por espectadores ausentes, a las obsesiones industriales de su estancia en Nueva York durante los noventa; y de las deconstrucciones voluntarias y domésticas, a las ambigüedades emulsionadas por los regresos patrios.

Como si fueran las capas de una cebolla, el visitante del plateado centro vasco tiene una oportunidad sorprendente para contemplar, a vista de corredor de fondo, las múltiples pieles de este inventor de formas.

Un señor de fuego en el buril y rebeldía en los pinceles, que suele enfrentase a la plástica con el carné imperecedero de los duelos a bala descubierta con sus musas.

Pello Irazu desborda creatividad en el recorrido propuesto/ Foto: "Sombra", Museo Guggenheim de Bilbao, VEGAP, Bilbao, 2017
Pello Irazu desborda creatividad en el recorrido propuesto/ Foto: “Sombra”, Museo Guggenheim de Bilbao, VEGAP, Bilbao, 2017

Más información, entradas y horarios en

http://www.guggenheim-bilbao.eus

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