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Escher encuentra la dimensión oculta en Madrid

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Escher llega a la Villa y Corte con doscientas de sus imágenes más conocidas, en las que despliega su visión esotérica y fantástica de la realidad.

El artista holandés apadrinó a lo largo de su existencia un vanguardismo geométrico como de cuento de hadas, en el que los decorados toman el camino de la deformación voluntaria.

La amplia retrospectiva, preparada por el grupo italiano Arthemisia, sirve también para presentar la restauración del decimonónico Palacio de Gaviria (Calle Arenal, 9).

Escher viste Madrid con sus paraísos de atmósferas simbólicas
Escher viste Madrid con sus paraísos de atmósferas simbólicas

Nunca fue un estudiante especialmente brillante en las materias de hierro y óxido, salvo cuando cogía un lapicero y se ponía a vestir el blanco de una lámina con grises profundos y líneas metálicas.

Mauritis Cornelis Escher (Leeuwarden, Países Bajos, 1898- Hilversum, 1972) saltó a la palestra interbacional de la genialidad con sus visiones secuestradas a la razón, como un Francisco de Goya atenazado por los abismos del siglo XX, y mediatizado por un sentido psicoanalítico del dibujo y el grabado.

Después de triunfar en varias ciudades italianas, el maestro de las ludotecas de papel aterriza en Madrid con la retrospectiva pensada por Mark Valdhuisen y Federico Giudiceandrea; en la que queda expuesto el cerebro mecánico de este prestidigitador de lo imposible.

Un hombre hipnotizado por los hechizos irrompibles de las brujerías surrealistas.

Escher reclamó para el Arte el misterio que Tesla ofreció a la ciencia
Escher reclamó para el Arte el misterio que Tesla pedía a la ciencia

Los 200 trabajos que cuelgan del Palacio de Gaviria hasta el próximo 25 de junio elaboran una alquimia visual de tonos mayestáticos, que compadrea en simbiosis perfecta con la ornamentación decimonónica del edificio capitalino donde se ubica, construido por el arquitecto Aníbal Álvarez Bouquel.

ESCHER JUEGA CON LA GEOMETRÍA

Grabador, intelectual y matemático; el irrepetible dibujante neerlandés aúna en cada una de sus escenas el aliento de las ciencias inspiradoras, eternamente tendentes a ubicar edenes de geometrías artificiales.

En las avenidas entrecortadas de Escher existe la posibilidad de toparse con los diálogos metafísicos de Dalí, las bromas sobrenaturales de Magritte o los tubos de brillantina policromada de Lang. Asociaciones que animan a idear contextos en los que igualmente es fácil localizar ilustraciones en mate de cuentos clásicos a lo Perrault, Ende o Lewis Carroll.

Las escaleras de Escher son como traslaciones imaginativas de los laberintos de Orwell
Las escaleras de Escher son como traslaciones imaginativas de los laberintos de Orwell

Los habitáculos del amante de las obras de Van Gogh y de Rembrandt (con quien guarda más de una similitud en sus profundidades de buril) son como lugares dados a los sueños extraños, constantemente imantados por claroscuros asfixiantes.

El tiempo y el espacio, las superficies alteradas y las dimensiones potenciadas al máximo son los elementos que integran el conjunto pictórico de Escher, y conjugan sus juegos de precisión matemática, aunque nunca milimétrica.

Un cosmos de experimentos educativos y envolventes que puede provocar realidades poliédricas, felizmente divorciadas de las perspectivas únicas y de los dogmatismos férreos.

Escher fue capaz de construir un mundo propio a través de sus dibujos
Escher fue capaz de construir un mundo propio a través de sus dibujos

Más información, entradas y horarios en

http://www.arthemisia.it

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