OneRepublic surcan la electrónica humana

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OneRepublic montan un enorme púlpito con coros épicos y sonidos discotequeteros, en su cuarto álbum de estudio: Oh My My (Mosley/ Interscope Records).

La banda de Colorado Springs ha grabado durante dieciocho meses en paisajes tan distintos como Rusia, Italia y Japón, para dar forma a un trabajo de excesivas ambiciones artísticas.

Entre los colaboradores del quinteto estadounidense se encuentran el mítico Peter Gabriel y el dúo francés Cassius.

OneRepublic
OneRepublic han querido conjuntar su apego por la tecnología y la nostalgia del pasado analógico, en “Oh My My”

Hay música que crece en profundidad cuando se escucha en los rincones solitarios de las penumbras inspiradoras, y existe otro tipo de melodías que serían impensables sin las luces de neón y las multitudes enfervorecidas. A este segundo grupo es al que pertenece, por naturaleza creativa y funambulismo trovadoresco, el legado de OneRepublic.

Desde sus inicios en 2007, la formación liderada por Ryan Tedder siempre ha sido fiel aliada de las grandilocuencias espectaculares: con sus orquestaciones ensordecedoras en pos de la fiebre colectiva, y alentada por rocambolescos himnos posmodernos.

En ese terreno de hedonistas trazos es en el que transita con seguridad Oh My My: una oda a dieciséis cortes, con el mismo título que una song setentera de Ringo Starr; en la que las contorsiones líricas de los chicos del emulsivo Dreaming Out Loud dan el do de pecho, en forma de canciones de elevado octanaje espiritual.

OneRepublic
OneRepublic necesitan los estados de ánimo enfervorecidos de sus seguidores

Sin embargo, algo parece haber cambiado en el contexto artístico de los cinco estadounidenses, con respecto a los discos precedentes. Según algunas declaraciones de Tedder, semejante sensación de sutil metamorfosis se debe a la intención de conciliar la dependencia de la electrónica informatizada con las evocaciones enteramente humanas.

Una fórmula particular para hermanar la máquina y la imperfección de los herederos de Adán y Eva, en la que los estribillos procuran despertar la conciencia dormida de los que reciben las consignas del quinteto, amortizadas en todo momento por su tendencia a convertirse en dulces placebos auditivos.

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El peregrinaje al que se sometieron los muchachos de Colorado Springs para elaborar Oh My My parece que dejó huella en el resultado final; y lo hizo en forma de letras huidizas y vaporosas, obsesionadas en mostrar territorios borrosos y carentes de claridades voluntarias.

Temas como Let’s Hurt Tonight, Future Looks Good o Kids revelan ese sentimiento de felicidad impostada que transmite la totalidad del compacto, sin por ello llegar a convencer de que la efusión melódica sea sinónimo de confianza en el melifluo cromatismo que propagan las estrofas.

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OneRepublic se encuentran en estos momentos inmersos en una gira por USA

Cerca de una versión psicodélica de The Christians o perversamente maquinera de las evocaciones subliminales de Moby; Tedder, Zach Filkins, Drew Brown, Brent Kutzle y Eddie Fisher elevan sus fantasías de pentagrama por encima de las convenciones locales para instalarlas en una variante universal, que casa a la perfección con el sentido del espectáculo del que siempre han hecho gala los norteamericanos.

En ese apartado, cortes como el sorprendente Dream (uno de los mejores del disco), Choke o A.I. (que cuenta con la inconfundible voz del genial Peter Gabriel) despliegan su atmósfera estelar para disfrazar un álbum que finaliza con el track titulado Heaven.

Auténtica declaración de intenciones para un grupo que gravita por la galaxia de las comparecencias multitudinarias.

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OneRepublic eligieron el eufórico “Kids” como el segundo single para dar a conocer el álbum

Tráiler de la elaboración de Oh My My, por OneRepublic

 

 

 

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