Nuria Espert incendia la memoria

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Nuria Espert es una de las protagonistas de Incendios: una obra cargada de silencios rotos y revelaciones dolorosas, que firma el dramaturgo de origen libanés Wajdi Mouawad.

Mario Gas se encarga de poner en marcha el montaje del espinoso texto, escenificación que estará en la Sala Juan de la Cruz del Teatro de La Abadía de Madrid, del 14 septiembre al 30 de octubre de 2016.

La historia sigue las consecuencias de la muerte de una octogenaria para con sus hijos, los cuales deberán buscar sus raíces en el país natal de la fallecida.

Nuria Espert hace el papel de la callada y herida Nawal Marwan/ Foto: Ros Ribas
Nuria Espert hace el papel de la callada y herida Nawal Marwan/ Foto: Ros Ribas

Una veracidad intestina, agresiva y rabiosa prende cada frase y diálogo de Incendios.

Como una casa que arde, pese a que nunca existió como tal, la metáfora de la asfixia alimenta cada acto de esta pieza huérfana de ilusos patriotismos y de culturas de hormigón, firmada por el nómada Wajdi Mouawad.

Afincado en Quebec, el citado autor tuvo que fagocitar los restos de una niñez marcada con el estigma de las huidas obligadas, desde que escapó con su familia de un Líbano en llamas, sepultado bajo los escombros de las bombas irracionales y salvajes.

La vida entre Francia y Canadá le han reportado a Wajdi la posibilidad de subsistir en el mundo de la dramaturgia; pero, en su interior, el aliento de los coros estremecedores que entona su demacrado país le hipnotiza con frecuencia, y le invita a elaborar obras afiladas en su discurso, ácidas en su desarrollo y reflexivas en su naturaleza humana.

De esa savia especial, para regresar una y otra vez a su lejano Beirut, surgió Incendios: un falso texto familiar, inspirado libremente en la difícil existencia de la activista Souha Bechara.

Ella es la mujer que soñaba en la citada pieza de Mouawad, y que en los papeles aparece con el nombre de Nawal.

Nuria Espert se une a un completo elenco de rostros conocidos/ Foto: Ros Ribas
Nuria Espert se une a un completo elenco de rostros conocidos/ Foto: Ros Ribas

La estimable adaptación llevada a cabo por Eladio de Pablo capta todos esos elementos, que hicieron de Incendios un éxito embadurnado de tristeza; y que elevaron a su creador a la categoría de los nuevos talentos de la escena internacional.

Unos ingredientes que, más allá incluso de la palabras, están mediatizados por los fondos de oscuridades infinitas, la desnudez formal del decorado, los silencios inaguantables, y los secretos ahogados en llantos que nunca explotan.

NURIA ESPERT Y LAS ARRUGAS DE LOS PASADOS ENMASCARADOS

Montreal es el fantasmagórico lugar en el que comienza el argumento del montaje de Mario Gas. Allí, en la cosmopolita ciudad canadiense, Nawal (Nuria Espert) se encamina a su último suspiro. Pero ella es una mujer fortalecida por los golpes de los recuerdos de esparto, por lo que encara el fundido eterno con la calma de los espíritus somnolientos.

Junto a su albacea y amigo Hermilde Lebel (Ramón Barea), la fémina entrega a sus vástagos -como principal herencia- dos sobres cerrados, que deberán dar a sus desconocidos padre y hermano, ambos perdidos en la marabunta violenta del Líbano.

Nuria Espert y el resto de sus compañeros en escena dotan a sus personajes con el elemento activo que diseñó Mouawad en 2003/ Foto: Ros Ribas
Nuria Espert (en el centro) y el resto de sus compañeros en escena dotan a sus personajes con el elemento activo que diseñó Mouawad en 2003/ Foto: Ros Ribas

Voluntariamente apagada en colores, y minimalista en la concepción de los sobrios decorados, la puesta en escena del montaje madrileño de Incendios araña la intimidad afectada de confesiones sorprendentes e inimaginables, con que la protagonista dirige la odisea posterior de sus gemelos.

En ese juego macabro de abrir las ventanas del pasado, Nawal ejerce como anfitriona de un relato aferrado a la pesadilla de la cárcel, a las torturas, a los amores aplastados por la sinrazón, a la imposibilidad por alterar los renglones de las normas establecidas, y a la incapacidad para solicitar un mínimo de comprensión por parte del entorno.

Un baile de máscaras en el que la caída de las mismas no supone un bálsamo de Fierabrás, con el que curar las profundas heridas de los seres que habitan en el texto. Personajes abocados al sufrimiento, que tienen en Nuria Espert, Ramón Barea, Álex García, Carlota Olcina, Alberto Iglesias, Laia Marull, Edu Soto y Lucía Barrado sus efectivos esqueletos de arcilla y barro, que amoldan sus miradas y movimientos a los paraísos en escombros que ilustran su particular viaje al infierno.

Semejante elenco de probada calidad interpretativa es el encargado de localizar nuevas perspectivas y emociones en las cenizas de Incendios, escondidas en una historia poliédrica que inmortalizó para el cine el genial Denis Villeneuve, en 2001.

Nuria Espert toma el testigo de la espectacular Lubna Azabal/ Foto: Ros Ribas
Nuria Espert toma el testigo de la espectacular Lubna Azabal/ Foto: Ros Ribas

Más información, entradas y horarios en

http://www.teatroabadia.com

 

 

 

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