Francia, dibujo a dibujo en el British Museum

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Francia marca los siglos de su pasado con los carboncillos y las acuarelas, a través de las láminas que cuelgan en el British Museum de Londres.

La institución metropolitana reúne en torno a sesenta y cinco obras de reconocidos maestros, fechadas entre el siglo XV y la segunda mitad del XIX.

De Clouet a Courbet inaugurará su curso en la urbe del Támesis el próximo 8 de septiembre, y permanecerá con sus puertas abiertas hasta el 29 de enero de 2017.

Francia enalteció con la cotidianidad las escenas a papel y grafito de sus grandes maestros7 Foto: Autorretrato de Courbet, British Musuem
Francia enalteció con la cotidianidad las escenas a papel y grafito de sus grandes maestros/ Foto: Autorretrato de Courbet, British Musuem

Unos rayados oscuros traspiran a través de los rostros serenos de los protagonistas, mientras el pintor se dedica a captar el momento, siempre con la distinción de los lapiceros de genialidad difuminada y peregrina.

Los personajes de la nobleza y los célebres iconos de la música y el teatro no sentían el mismo respeto por los pinceles, que por los bocetos esgrimidos con líneas imprecisas y vagas. Por eso, los sobrios nombres que encabezan las enciclopedias tendían a relajar la soberanía de sus facciones ante un cuaderno de dibujo; y a dormir el sueño de los individuos anónimos, mientras los ladrones de imágenes ilustraban a hurtadillas sus atardeceres en familia, y sus mañanas agarrotadas en compañía de la pereza.

En una hoja de papel era más fácil inmortalizar las retinas aguerridas, los comportamientos salvajes, las naturalezas extraviadas del magnetismo pigmentado o los juegos humanos e imperfectos de los que estaban llamados a ser guías de naciones e imperios, sin que éstos tuvieran que portar una actitud falsamente heroica o mínimamente responsable.

Precisamente, la virtud del dibujo para desatar los corsés de las burocracias de hierro es lo que ha querido reflejar el British Museum, con la exposición French Portrait Drawings from Clouet to Courbet, que se inaugurará el próximo 8 de septiembre.

Francia demostró que un retrato no tiene necesariamente que reproducir el rostro del retratado para visionar su psique/ Foto: Mano de Artemisa Gentileschi, por Pierre Dumonstier/ British Museum
Francia demostró que un retrato no tenía necesariamente que reproducir el rostro del modelo para visionar su psique/ Foto: Mano de Artemisa Gentileschi, por Pierre Dumonstier/ British Museum

La sala 90 del extenso edificio isleño conjunta en un mismo espacio las revoluciones valerosas de Courbet, los hilos delatores de una época de sangre y religión de François Clouet, la perfección sorpresiva de Jean-Auguste-Dominique Ingres, los pasatiempos sociales y costumbristas de Tolouse-Lautrec y las deformaciones voluntarias de Henri Fantin-Latour, entre otros.

Una colección de láminas, de las cuales muchas de ellas serán disfrutadas por primera vez por el gran público.

FRANCIA SEÑALÓ TAMBIÉN EL CAMINO EN DIBUJO

Unos simples segundos frente al retrato de Catalina de Medici, de François Clouet, permite saltar el biombo de las intenciones cortesanas, para instalar la retina sobre los ojos sin vida de una mujer que pasó a la historia por su perversa concepción del poder soberano.

Esas trazas, consistentes en agrietar el escudo protector de una reina tan inquietante, abren los postigos del paseo por la exposición del British Museum, con el motor de los descubrimientos psicológicos encendido a altura de obra.

Francia y sus artistas dieron una dimensión desconocida al retrato y al dibujo/ Foto:  Obra de Pierre Dummonstier II/ British Museum
Francia y sus artistas dieron una dimensión desconocida al retrato y al dibujo/ Foto: Obra de Pierre Dummonstier II/ British Museum

María Antonieta y su familia antes de su trágico destino, Wolfgang Amadeus Mozart con sus hijos, Sir John Hay y su hermana Mary, Marcelle Lender, o los mismos pintores imaginados por los espejos de su lapicero son las máscaras que mediatizan una muestra realmente atractiva, que sirve para acercarse a las estancias ocultas de los pasados estigmatizados por la frialdad diamantina de los libros y de los cuadros oficiales.

Una vez más, el dibujo y las acuarelas, los grabados y los garabatos urgidos por la rapidez de acción y pulso revelan que la técnica retratística evolucionó al compás del atrevimiento de los creadores.

Desde las veladuras del tardío Renacimiento francés del XV y del XVI, se pasó a una cierta efervescencia anatómica en el XVII, para saltar a un dominio de las naturalezas hogareñas en el XVIII. Maduración que desplegó su mayor carga interior a partir del XIX, donde Francia lideró una clase de costumbrismo mucho más certero que el de los paparazzi de la actualidad.

La totalidad de tales etapas se encuentra representada con precisión en De Clouet a Courbet, convirtiendo su recorrido en un manual de intrahistóricas atmósferas por la nación de La Marsellesa.

Francia vivió una etapa de esplendor en el retrato y el dibujo con Jean Clouet/ Foto: Catalina de Medici, pos Jean Clouet/ British Museum
Francia vivió una etapa de esplendor en el retrato y el dibujo con François Clouet/ Foto: Catalina de Medici, por François Clouet/ British Museum

Más información, entradas y horarios en

http://www.britishmuseum.org

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