El Expresionismo Abstracto renace en Londres

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El Expresionismo Abstracto desborda su rabiosa energía en favor del cambio, dentro de las salas de la capitalina Royal Academy of Arts.

El doctor David Anfam y la experta Edith Devaney montan una vasta exposición en la urbe del Támesis, donde confluyen las obsesiones creativas de maestros de la pintura como Jackson Pollock, Mark Rothko y Willem de Kooning.

Hasta el próximo 2 de enero de 2017, el aristocrático edificio de Piccadilly aglutinará propuestas de barricadas plásticas, a través de las obras colgadas en Abstract Expressionism.

El Expresionismo Abstracto marcó la ruptura con el academicismo anterior/ Foto: Blue Poles, Jackson Pollock, 1952
El Expresionismo Abstracto marcó la ruptura con el academicismo anterior/ Foto: Blue Poles, Jackson Pollock, 1952

El siglo XXI ha traído consigo un miedo cerval a las metamorfosis significativas, a mover ficha en el tablero de las vacías asunciones de inmutabilidad constante. Esas seguridades, carentes de recompensa de mejora individual y colectiva, han salpicado a todos los ámbitos de la existencia, incluido el Arte.

Hace más de media centuria, semejantes temores -consistentes en salirse de lo aceptado como bueno por la mayoría- también parecían primar en la vida de los ciudadanos y de los mercados de la intelectualidad. Sin embargo, un grupo de creadores plásticos se lanzaron al abismo de la incomprensión general; simplemente imantados por el baluarte de sus ideas revolucionarias como leitmotiv, y esperanzados por el incierto camino que debían seguir los pinceles tras el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Nueva York se convirtió en la sede generacional de los citados jóvenes con pasiones de imágenes secretas, emulsionadas por las explosiones de color y los laberintos pigmentados. Unas manchas dispuestas a abrir las conciencias sensibles de los que recelaban del tradicionalismo de las décadas precedentes.

El Expresionismo Abstracto potenció una nueva sensibilidad para mirar un cuadro/ Foto: Nº15, Mark Rothko, 1957
El Expresionismo Abstracto potenció una nueva sensibilidad para mirar un cuadro/ Foto: Nº15, Mark Rothko, 1957

Dentro de semejante ecosistema, la fuerza de las propuestas de genios como Jackson Pollock, Franz Kline, David Smith, Mark Rothko o Bamett Newman caló muy hondo en el circuito profesional, y eso que muchos les dedicaron piropos tan singulares como el de “productores de basura“.

El tiempo transcurrido ha dado la razón a esos heroicos conductores de las máquinas revolucionarias, que impulsaron con su oleoso sudor una nueva forma de moldear la abstracción. Hombres y mujeres a los que la Royal Academy of Arts ha querido recordar en una exhibición de carácter antológico y reivindicativo.

EL EXPRESIONISMO ABSTRACTO PONE COLOR AL BLANCO Y NEGRO

1959 fue año trascendental para la evolución del Arte contemporáneo.

En esa época, el mundo comenzaba a levantar cabeza después de la destrucción provocada por la Segunda Guerra Mundial. Un derrumbe en todos los órdenes que la cultura intentó atenuar con una actitud libertaria sin límites conceptuales, dispuesta a todo por sanar el estado creativo de los terrícolas.

Inspirados por la música jazz y por las palabras aguerridas de los poetas beat, los pintores y escultores de los cincuenta y sesenta buscaron soluciones diferentes a las habituales, con las que establecer desconocidas relaciones entre el espectador y la obra.

El Expresionismo Abstracto marcó la supervivencia de la pintura como referente social/ Foto: Water of the Flowery Mill, Arshile Gorky, 1944
El Expresionismo Abstracto marcó la supervivencia de la pintura como referente social/ Foto: Water of the Flowery Mill, Arshile Gorky, 1944

Desde semejante atalaya de significancia psicológica, tipos de inmortalidad latente como Jackson Pollock, Robert Motherwell, Lee Krasner o Willem de Kooning diseñaron las transformaciones sociales a golpe de pincel, con el automatismo de los goteos de color sobre superficies blancas como plataforma, y con las paletas teñidas de febriles escenas en calidad de subconsciente congénito.

Unas señas de identidad que ilustra fielmente el recorrido propuesto por Anfam y Devaney para la cita londinense, y el cual ahonda en la necesidad de existencia de los talentosos padres de la abstracción contemporánea. Fórmula activa que la pareja de expertos evoca mediante el diálogo mantenido entre obras famosas con otras menos conocidas, aunque igualmente determinantes en el devenir de la influyente corriente artística.

Desembarcados directamente de la Gran Manzana, los grandes representantes del Expresionismo Abstracto estadounidense explican en la ciudad del Big Ben cómo ellos vivieron el pasado: una era en que las libertades estaban aún poco desarrolladas en el país de las barras y estrellas.

La segregación racial y la negación del papel de las mujeres en el desarrollo de las artes protagonizaron un tiempo en blanco y negro y confusión, en el que la pintura, la escultura y la fotografía hundieron sus trazos en abstracciones impactantes (tanto simbólicas como literales). Coordenadas que la muestra explica mediante los trabajos de las grandes figuras del movimiento, pese a que algunas ausencias significativas lastren las pretensiones iniciales de tan amplia selección.

No obstante, el resultado final merece ampliamente la pena, y recrea un paisaje de reconocibles piezas surgidas de la lucha y la rebeldía contagiosa: cualidades que nunca deberían silenciar su mensaje contestatario.

El Expresionismo Abstracto acude a londres con la representación de sus líderes más destacados en USA/ Foto: Profile of Light, Bamett Newman, 1967
El Expresionismo Abstracto acude a Londres con los trabajos de algunos de sus líderes más destacados en USA/ Foto: Profile of Light, Bamett Newman, 1967
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