West Side Story brilla en Salzburgo

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West Side Story traslada, con éxito de crítica y público, su ambiente neoyorquino a la cuna de Mozart.

El Salzburger Festspiele programa por primera vez la obra más recordada de Leonard Bernstein y Stephen Sondheim, y su inclusión arrebata parte del protagonismo a las grandes composiciones de Wolfgang Amadeus.

Cecilia Bartoli, Michelle Veintimilla y Norman Reinhardt consiguen la ovación en el certamen centroeuropeo.

West Side Story fue convertida en ópera por Leonard Bernstein, en 1984
West Side Story fue convertida en ópera por Leonard Bernstein, en 1984

Los Jets y los Sharks hicieron de sus peleas callejeras, al ritmo de las coreografías de Jerome Robbins, un icono de los teatros de Broadway, al igual que habían logrado los Montesco y los Capuleto al galope de las navajas en la Inglaterra isabelina.

Romeo y Julieta, de William Shakespearepalpitaba con su inspiración en cada uno de los actos de West Side Story, cuando esta versión libre del citado clásico asomó su cabeza en Broadway, en el lejano 1951. Aunque no fue hasta 1961, con la homónima película de Robert Wise, cuando la historia ideada por Arthur Laurents conquistó su dimensión inmortal y planetaria.

Sin embargo, el creador de las partituras (el genial Leonard Bernstein) aún tenía clavada la espina de superar con su premiada obra las barreras elitistas que delimitaban el bel canto y la música popular. Por ello, después de ganar todo el prestigio necesario, acometió la complicada tarea de adaptar los amores desgraciados de María y Tony a los engranajes orquestales requeridos en toda ópera.

De esta manera, en 1984, el músico estadounidense concibió una versión de la antigua West Side Story más rígida en su planteamiento formal, y con mayor profundidad cantarina. Un vehículo que puso en manos de los famosos Kiri Te Kanawa y José Carreras, para que sus impactantes voces le dieran el lustro de las piezas de altura.

West Side Story reproduce con imaginación el Nueva York de los años sesenta/ Foto: Festival de Salzburgo y Silvia Lelli
West Side Story reproduce con imaginación el Nueva York de los años sesenta/ Foto: Festival de Salzburgo y Silvia Lelli

Desde entonces, West Side Story ha volado por la cartelera en sus dos variantes artísticas. Escalera figurada en la que sube un nuevo peldaño, con el esperado estreno en el Festival de Salzburgo de 2016.

A partir del pasado 21 de agosto, el público asistente a la cita austriaca puede contemplar el universo callejero de Brenstein y Sondheim, al lado de la enormidad dramática y juguetona del cosmos de Mozart. Y la operación, a tenor de las entradas vendidas, no desmerece para nada a la obra contemporánea, con respecto a los clásicos del autor de La flauta mágica.

WEST SIDE STORY Y LA MÚSICA CON FRAC

Pese a que el argumento es conocido de sobra, la traslación operística de West Side Story exhibe un elemento distintivo con respecto a su modelo teatral y cinematográfico. Así, en el libreto actual, la puerrtorriqueña María comienza contando los hechos de la trama, tiempo después de la muerte de Tony. Este personaje, en la garganta de la mezzosoprano romana Cecilia Bartoli, es quien ejerce de introductora, y lleva en volandas a los espectadores hasta el momento del asesinato de su amado, a manos del violento Chino (Liam Marcellino, en el montaje de Salzburgo).

West Side Story conserva el cromatismo escénico de antaño/ Foto. Festival de Salzburgo y Silvia Lelli
West Side Story conserva el cromatismo escénico de antaño/ Foto. Festival de Salzburgo y Silvia Lelli

No obstante, salvo por esta pirueta en clave de flashback, el resto del argumento queda igual. Con un neoyorquino llamado Tony (Norman Reinhardt), que experimenta una pasión pura e ilícita hacia una joven conocida como María (la actriz Michelle Veintimilla, en la faz adolescente del papel). Mientras, en las calles del Bronx, los Jets (la banda de Tony) y los Sharks (la pandilla liderada por el hermano de María) dirimen sus diferencias a puñaladas y tortas.

La orquesta sinfónica Simón Bolívar de Venezuela (comandada por la batuta de Gustavo Dudamel, y guiada por el director Philip Wm. McKinley) consigue extraer la grandiosidad de los sorprendentes números musicales imaginados en 1951, en los que 47 cantantes y bailarines conjuntan un escenario cargado de emociones encabalgadas. Un cuadro de sensaciones colectivas, donde las aportaciones de Bartoli, Veintimilla, Reinharrdt, Karen Olivo (excelente como la enérgica Anita), Geroge Akram y Dan Burton, entre otros, generan un sinfín recuerdos cinematográficos.

Tal vez suenen algo diferentes Maria, Somewhere, Tonight y America en la voces de tenores y mezzosopranos, sin estar acompañadas con la imagen imborrable de Natalie Wood, Richard Beymer, George Chakiris y Rita Moreno. Pero el esfuerzo de hibridación entre el musical y la ópera demuestra que los nuevos clásicos del bel canto no tienen por qué presentar carne de pureza milimétrica.

Una vez más, el arte y el talento escapan a las asfixias de la etiqueta y el alcanfor; algo que Leonard Bernstein comprendió con su mente visionaria.

Nota.- West Side Story estará en Salzburgo hasta el próximo 29 de agosto.

West Side Story sigue cargando las tintas en la historia de amor entre Tony y María/ Foto: Festival de Salzburgo y Silvia Lelli
West Side Story sigue cargando las tintas en la historia de amor entre Tony y María/ Foto: Festival de Salzburgo y Silvia Lelli

Más información, entradas y horarios en

http://www.salzburgerfestspiele.at

 

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