Diane Arbus, inédita en NY

234

Diane Arbus es la protagonista de una vasta exhibición, que inaugura desde hoy -y hasta el 27 de noviembre– el Metropolitan Museum de Nueva York.

Cerca de cien fotografías pertenecientes a la etapa comprendida entre 1956 y 1962, rescatadas muchas de ellas de los archivos de las hijas de la artista, ocupan la segunda planta de la institución.

La mayoría de las imágenes no habían sido expuestas anteriormente.

Diane Arbus captó la fisonomía de los neoyorquinos menos glamurosos/ Foto: Met de Nueva York y The Estate of Diane Arbus, L.L.C.
Diane Arbus captó la fisonomía de los neoyorquinos menos glamurosos/ Foto: Metropolitan Museum de Nueva York y The Estate of Diane Arbus, L.L.C,

Cuando las miradas son los puntos de fuga, cual estiletes clavados en la sensibilidad del que las contempla, los retratos adquieren los poros de las denuncias silenciosas.

Nada parece ajeno en una atmósfera de dolorosas existencias, de rutinas agrietadas por el cansancio y de huidizos escombros en los paraísos alterados del día a día.

A ese mundo, calcado de los abismos humanos, es al que pertenecen los modelos que interesaron a la fotógrafa Diane Arbus (Nueva York, 1923- 1971): un conjunto de seres enfocados por el objetivo barroco de esta amante de las diferencias hechas virtud, de las pesadillas ahogadas en la ambrosía de los sueños tatuados con las barras y estrellas.

Diane Arbus poseía un talento especial para realizar sus fotografías
Diane Arbus poseía un talento especial para realizar sus fotografías/ Foto: Metropolitan Museum y The Estate of Diane Arbus, L.L.C.

Diane nunca buscó la belleza ni la fealdad, la pureza escénica ni el desastre organizativo. Lo que verdaderamente estimulaba las ansias visionarias de la hermana del poeta Howard Nemerov era poder acercarse -o simplemente rozar- el ánima oculta de los tipos que inmortalizaba a través de un flashazo plano y quirúrgico.

El Metropolitan Museum recuerda esos momentos de decisión crónica, que espolearon a la que fuera pareja del también fotógrafo Alan Arbus, y que precedieron al período más productivo de DA.

Unos años de aprendizaje e inspiración, que la peculiar creadora enlazó a las enseñanzas de Lisette Model; y que se prolongaron entre 1956 y 1962.

DIANE ARBUS Y EL CLASICISMO ARTÍSTICO

El laberinto de máscaras sinceras y agotadas, que reúne la exposición Diane Arbus: in the beginning, explica con párrafos torcidos la pasión de la autora por dibujar el esqueleto de una sociedad tan ecléctica y opaca como la estadounidense. Y lo hizo transitando con su cámara por las calles de la urbe del Empire State.

Aunque, sobre el asfalto neoyorquino, la entonces joven artista no localizó señoritas de la jet que desayunan fascinadas frente a un escaparate de la Quinta Avenida, mientras de fondo sonaba el Moon River, de Henry Mancini.

Diane Arbus siempre preservó la naturalidad del momento frente a las composiciones rebuscadas
Diane Arbus siempre preservó la naturalidad del momento frente a las composiciones rebuscadas/ Foto: Metropolitan Museum y The Estate of Diane Arbus, L.L.C.

Lo que atraía a la aventajada alumna de Model eran las personas desahuciadas del capital, las carcasas de hueso y carne que caminaban por las arterias metropolitanas, como zombis amortajados por el cosmopolitismo suicida del imperio neoliberal.

Tras el escaparate imaginativo de la fémina, que había empezado en el oficio tras estar a la sombra de su marido que publicaba sus artificiales imágenes en Esquire y Vogue, los papeles protagonistas corren a cargo de viajeros somnolientos en autobuses demacrados, trabajadores de ferias ambulantes dotados con malformaciones, nudistas que no quieren ocultar sus michelines, travestidos marginados por el fanatismo puritano, prostitutas perseguidas por el sexo con aroma a goma de mascar…

En definitiva, una pandilla sin aparente atractivo mediático, pero que otorga al trabajo de Diane Arbus la grandeza del barroquismo tenebroso de Velázquez, o las asunciones comprensivas del Todd Browning de La parada de los monstruos.

Por medio de la fotógrafa norteamericana, los invisibles corporeizan sus miembros, y reclaman a los triunfalistas y a los poderosos su lugar en la historia; sin importar el anonimato colectivo.

Todos ellos componen una coral de relatos subterráneos con los que DA construye barricadas en blanco y negro, y que proclaman rebeliones incontestables contra el olvido existencial.

Diane Arbus imprimió una gran fuerza sensible en las fotografías de su primera etapa
Diane Arbus imprimió una gran fuerza sensible a las fotografías de su primera etapa/ Foto: Metropolitan Museum y The Estate of Diane Arbus, L.L.C.

Vídeo promocional de la exposición Diane Arbus: in the beginning, por The Metropolitan Museum


Más información, entradas y horarios en

http://www.metmuseum.org

Leave A Reply

Your email address will not be published.

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

Choose your language