Tom Cruise, tras las huellas de Karloff

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Tom Cruise graba en Inglaterra una versión actualizada de La momia, según la historia rodada por Karl Freund en 1932.

El protagonista de Top Gun se une a la operación de los Estudios Universal por rescatar los míticos títulos de terror, que la productora estrenó entre los treinta y los cuarenta.

Frankenstein y El hombre invisible son algunos de los remake que ya están en proceso de elaboración.

Tom Cruise (en la foto) encarna al arriesgado Tyler Colt/ Foto: Comingsoon.net
Tom Cruise (en la foto) encarna al arriesgado Tyler Colt/ Foto: Comingsoon.net

Los tiempos de los maquillajes tenebrosos, y del blanco y negro cercano a las estampas goyescas, parecen resurgir en el tecnológico tercer milenio.

En la época de hace más de setenta años, la creatividad y las interpretaciones meritorias de genios de la gestualidad espectral como Bela Lugosi, Boris Karloff y Lon Chaney Jr. eran los únicos elementos para hacer creíbles a Drácula, Frankenstein o El hombre lobo.

Sin embargo, el cine y la sociedad han cambiado mucho en las décadas transcurridas. Con lo que cabe preguntar, ¿es posible que los espectadores sigan sintiendo pavor por los mismos monstruos de antaño?

Universal parece tener claro que la respuesta a tal cuestión es afirmativa; aunque los experimentos precedentes no dan signos de que esa seguridad sea un activo de cara a la pantalla grande.

En los noventa, Francis Ford Coppola sí comprobó que adaptar una novela de narrativa tan hipnótica como Drácula podía funcionar a las mil maravillas en las carteleras del planeta, a pesar de guardar una fidelidad bastante honesta con el relato de Bram Stoker. No obstante, metió un poco la pata con la escenificación de Frankenstein, versionada por Kenneth Branagh con exceso de megalomanía autoral.

Tom Cruise es el eje sobre el que pivota la actualización de la cinta de 1932
Tom Cruise es el eje sobre el que pivota la actualización de la cinta de 1932

Ya en el terreno propio de la Universal, la legendaria productora probó suerte con dos de sus creaciones estrella: Drácula y El Hombre Lobo.

La primera en alcanzar el circuito de exhibición fue El Hombre Lobo (Joe Johnston, 2010). El guion intentaba ser un digno sucesor del de la obra dirigida por George Waggner en 1941. Aunque en su contra jugaron las un tanto estrafalarias transformaciones del protagonista y de su padre en licántropos, más un planteamiento argumental bastante atropellado.

No obstante, los parámetros con los que se orquestó Drácula: la leyenda jamás contada (Gary Shore y Andy Cockrum, 2014) fueron mucho más atribulados. En esta ocasión, las similitudes con Drácula de 1931 no eran ni distinguibles, y el elemento de recuperación del clásico de Tod Browning y Karl Freund no fue percibido ni por los acomodadores de las salas donde se proyectó.

Pero Universal Monsters Cinematic Universe no se rinde a pesar de los mencionados tropiezos, y por eso se ha cubierto bien las espaldas para que The Mummy consiga mejores marcas que los experimentos anteriores.

No en vano, la película cuenta con una de las estrellas más rentables del séptimo arte: Tom Cruise. A lo que se añade un libreto lleno de misterio, y un elenco artístico que también incluye a gente del tirón mediático de Russell Crowe.

TOM CRUISE SOBREVIVE EN EL MUSEO

El poco conocido Alex Kurtzman (Así somos) ha sido el cineasta escogido por los millonarios estudios de USA para hacerse cargo de la historia.

Una tarea nada sencilla; ya que él es el máximo responsable para encontrar la esencia del terror más artesanal, y fundirla con las dosis exactas de efectos especiales. Componente obligatorio para que las audiencias de hoy en día estén llamadas a sorprenderse con lo que sucede en la pantalla.

Tom Cruise se sumerge en la búsqueda para anular el maligno poder de una diabólica reina de Egipto
Tom Cruise se sumerge en una carrera sin tregua para anular el maligno poder de una diabólica reina de Egipto

Ante semejante tarea, AK cuenta con la ayuda del guion diseñado por Jon Spaihts (Prometheus), quien ha pensado un libreto diseccionado en dos realidades diferentes. Por un lado, está la trama que sucede en el Antiguo Egipto, donde la momia (a la que encarna la argelina Sofia Boutella) era todavía una mandataria con curvas de infarto y divinidad asumida.

Y, por otra parte, está el momento de la localización del sarcófago donde residen los restos de la citada gobernante; y el traslado del mismo a un museo de Inglaterra, donde la malvada reina vuelve a la vida con el fin sembrar el caos y la muerte a su paso.

Tales ejes narrativos difieren en el tono utilizado de la exitosa saga protagonizada por Brendran Fraser, en los noventa y parte de la primera década de 2000. Y se queda más cerca de las intenciones de la Hammer en 1959, con La momia de Terence Fisher, donde destacaba el duelo mantenido entre Peter Cushing y Christopher Lee (más una aparición de Felix Aylmer auténticamente inspirada).

Hasta el próximo 9 de junio de 2017, The Mummy de Alex Kutzman y Tom Cruise permanecerá oculta de los ojos de los curiosos, encerrada celosamente en la sala de montaje.

Pero, a través de los fotogramas secuestrados hasta su salida a la luz, lo que queda es el tímido eco de necesaria revitalización de un género (el del terror) al que le ha pasado factura demasiado producto facilón: enfocado únicamente a su consumo rápido, el susto irreflexivo y el ansia palomitera.

Un camino con destino al descrédito, que solo sale airoso cuando sobrevuela los cielos de infinita creatividad protagonizada por tipos como Tod Browning, Ben Pivar, Karl Freund y Terence Fisher (por solo citar a algunos de los inolvidables de tan ilustre estilo fílmico).

Russell Crowe (en la foto) comparte el escenario con Tom Cruise, en la piel del doctor Henry Jeckyll
Russell Crowe (en la foto) comparte el escenario con Tom Cruise, en la piel del doctor Henry Jeckyll

Más información en

http://www.universalpictures.es

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