Los Beat bombean su arte en París

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Los Beat y su universo inundan las salas del Centre Georges Pompidou, con su rebelión de palabras e imágenes.

La exposición reúne una vasta muestra de poemas, fotografías, películas y documentos sonoros, de iconos de la Cultura del cambio como Jack Kerouac y Allen Ginsberg.

Hasta el próximo 3 de octubre, la Ciudad de Luz viaja a la contestataria época comprendida entre finales de los cuarenta y finales de los sesenta, para descubrir las claves de un movimiento caracterizado por la inspiración rupturista.

Los Beat asaltaron fronteras, de Nueva York y Los Ángeles a París y Tánger/ Foto: "Cosmic Ray", de Bruce Conner, Adagp, Paris
Los Beat asaltaron fronteras: de Nueva York y Los Ángeles, a París y Tánger/ Foto: “Cosmic Ray”, de Bruce Conner, Adagp, Paris

Un crisol de colores compusieron el asfalto moribundo de Sal Paradise, Carlo Marx y Dean Moriarty.

A través de la ventanilla polvorienta de un coche alimentado con gasolina de desarraigo. los héroes vulnerables de En el camino guiaron a Jack Kerouac para proyectar las costuras del desencanto generacional.

Eso ocurrió en 1957; pero mucho antes, el germen de las esencias beat ya esparció su semilla libertaria, por las mentes de los jóvenes despertados a golpe de tradicionalismo y belicismo apocalíptico.

Los Beat probaron cualquier formato de expresión a su alcanze/ Foto: "Castro Street", Bruce Baillie, Servicio de documentación fotográfica del MNAM
Los Beat probaron cualquier formato de expresión a su alcanze/ Foto: “Castro Street”, Bruce Baillie, Servicio de documentación fotográfica del MNAM

Beat Generation recuerda esas dos décadas escasas; en las que las extravagancias geniales de William Burroughs, Allen Ginsberg y Jack Kerouac impulsaron una corriente de potencial único, en la que se inscribieron creadores de ansias peregrinas y bohemias como Gregory Corso, Peter Orlovsky y Brion Gysin.

Todo para completar un conjunto de propuestas, capaces de tambalear los dogmas preestablecidos por el puritanismo y la falsa moral de sus padres.

LOS BEAT AÚN ESCANDALIZAN

Mientras el mundo todavía se percibía en blanco y negro, y las censuras sociales cerraban el paso a los espíritus rompedores de los dogmas; el citado grupo de escritores estadounidenses alumbró con sus ideas y sus obras el taciturno paisaje de los herederos de Hiroshima y Nagasaki.

Dados a la exageración por norma, los Beat alimentaron con sus desilusiones colectivas la depresión asfixiada de los supervivientes de la Segunda Guerra Mundial. Estos veinteañeros, que exprimían su hidalguía en el decorado resultante de 1945, y que proyectaron sus reflexiones desalentadoras hacia el imperialismo económico y colonial de USA, no aceptaban las dualidades orgánicas de la política de bloques, ni deseaban subirse al vacuo vehículo del capitalismo salvaje.

Al tiempo que el arte reaccionaba contra el orden artificial de las barras y estrellas a través del profundo Expresionismo Abstracto, los novelistas y poetas asumieron su papel de renovación con redacciones de sulfuro, en las que agredían con pasión suicida cualquier restricción impuesta desde los poderes fácticos.

Los Beat eran dados a la hibridación de estilos y tendencias/ Foto:  "Dreammachine", Brion Gysin, Georges Meguerditchian, Galerie de France, París
Los Beat eran dados a la hibridación de estilos y tendencias/ Foto: “Dreammachine”, Brion Gysin, Georges Meguerditchian, Galerie de France, París

El experto Philippe-Alain Michaud consigue acercarse al complejo y extenso cosmos de los artistas Beat, con la comprensión de los exploradores carentes de complejos ni reglas preestablecidas.

Desde el low tech de los vinilos, las diapositivas agrietadas por el paso del tiempo y las películas en 16 mm arañadas por la pátina underground, a las perfomances legendarias, las lecturas inflamables y las músicas sudorosas; cualquier estilo y formato es susceptible de ofrecer un dato relevante respecto a este grupo de existencialistas, deficitarios en remedios balsámicos.

Cuentan las crónicas de la época, que la nicotina de los Beat acompañó a los manifestantes de mayo del 68; y que el inquisidor senador MacCarthy pasó noches de insomnio ante el vitriolo emanado por el poema Howl, de Allen Ginsberg.

Signos que indican la progresión efectiva de estos rapsodas peleados contra el aburguesamiento uniforme y las felicidades de escaparte televisivo. Unos señores con armadura peregrina, que calaron muy hondo en el París de los anhelos libertarios.

Precisamente, en la urbe del Sena, Burroughs editó El almuerzo desnudo: uno de los puntales de la generación.

Artistas plásticos como Bruce Conner, poetas del jazz como LeRoi Jones y Bob Kaufman, cineastas como Christopher MacLaine y Bruce Baillie, fotógrafos como Robert Frank… Cualquier disciplina tuvo su modo de expresión en la categoría Beat.

Al final, la asunción de un nuevo lenguaje caracterizado por las dictaduras de audiovisuales, acabó con los retortijones contraculturales de Kerouac y sus correligionarios. Pero su impronta es aún distinguible, pese a las veladuras de atmosféricas de las décadas transcurridas.

Los Beat apostaron incluso por el cine/ Foto: Bruce Conner, "A Movie", Hervé Véronèse,Adagp, París
Los Beat apostaron incluso por el cine/ Foto: Bruce Conner, “A Movie”, Hervé Véronèse,Adagp, París

Más información, entradas y horarios en

http://www.centrepompidou.fr/es

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