Bhupen Khakhar erotiza la Tate Modern

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Bhupen Khakhar define sus colores militantes desde la antigua central eléctrica londinense.

El principal representante del Pop Art indio es el auténtico protagonista de You Can’t Please All: una muestra que reúne cinco décadas de intenso trabajo, pergeñado por el creador de la apasionada pintura titulada Yayati (1987).

Bhupen Khakhar siempre fue un artista movido por su apego a la tierra donde nació
Bhupen Khakhar siempre fue un artista movido por su apego a la tierra donde nació/ Foto: Tate Modern

Una gran paradoja arropó la vida y obra del antiguo contable de Bombay, un mar de contradicciones existenciales que rasgaron los sueños de su encendida paleta.

En las obras de Bhupen Khakhar (Bombay, 1934- Baroda, 2003) conviven en singular armonía el apego a las tradiciones ancestrales de su país y la reivindicación de una homosexualidad reconocida y explícita.

Dos temáticas que aglutinan su filosofía rectora, en medio de un paisaje donde los ángeles y los humanos confraternizan al calor de la piel; y donde las fábulas clásicas son contempladas por cuerpos desnudos, que exhiben la vulnerabilidad del deseo aposentados en una terraza con vistas al exterior.

Bhupen Jkakhar impulsó un estilo propio y autóctono dentro de la corriente del Pop Art
Bhupen Khakhar impulsó un estilo propio y autóctono dentro de la corriente del Pop Art/ Foto: Tate Modern

Tales cuentos, de eróticos contextos y mensajes elevados en favor de la dignidad de los espíritus diferentes, son los que abundan en You Can’t Please All: una exhibición donde Nada Raza compone el retrato evolutivo de un creador irrepetible. Un hombre marcado por las rigideces de una sociedad poco tolerante con las preferencias afectivas hacia el mismo sexo, al que su calidad artística le salvó de la caída a los infiernos del silencio institucional.

BHUPEN KHAKHAR, LA SINCERIDAD FRENTE A TODO

Cargadas de colores llamativos, muy en la línea de la herencia asiática que recibió desde sus años en la Escuela de Baroda, las piezas horneadas en el estudio de Bhupen Khakhar son como testimonios extensivos de su vitalismo atrayente, muy enraizados dentro de los abismos interiores que alentaban sus aparentemente tranquilos paisajes corales.

Bhupen Khakhar tiene una cierta conexión con el muralismo centroamericano
Bhupen Khakhar tiene una cierta conexión con el muralismo centroamericano/ Foto: Tate Modern

Las escenas producidas por el pintor, cartelista y artesano hablan de encuentros furtivos en la clandestinidad, y de amores ocultos en función de la persecución dogmática de los poderes ejecutivos. Una realidad que dibuja honestamente la ansiedad y la amargura que los gays padecían en La India de la segunda mitad del siglo XX.

Como catalizador de semejantes obsesiones, la Tate Modern presenta ante los visitantes la dolorosa carnalidad de Yayati (1987): una de las mejores composiciones del compatriota de Gandhi; en la que un ángel y un individuo se abandonan a la consumación de una relación imposible, ambos sumidos en un desenfreno de tristes sentimientos.

Fiel a su necesidad de definir un espacio propio, Khakhar siempre mantuvo un posicionamiento particular y heroico con respecto a los maestros con los que se le comparaba (muchos críticos apuntaron que sus creaciones estaban en la línea de las de David Hockney). Actitud que le llevó a reclamar una identidad definitiva para el Pop Art producido en La India, y que culminó en un estilo progresivamente desintegrador.

El arte de BK no huyó nunca de la variante comercial ni de las secuencias lúdicas habituales en el movimiento liderado por Andy Warhol, pero poco a poco tiñó sus brillos oleosos y de pastel con las nocturnidades del dolor crónico.

Las cinco décadas de creatividad fulgurosa que refresca la institución londinense enfatizan el contorno de un artista implicado con la mitología de la distinción, un ser hambriento de revoluciones destinadas a apaciguar la ira de los inquisidores.

En definitiva, alguien que -como su amigo Salman Rushdie– intentó traer a la palestra de la inmortalidad nuevas formas de expresión, ajenas al control de la falsa normalidad rectora.

Bhupen Khakhar ha sido comparado con David Hockney/ Foto: Tate Modern
Bhupen Khakhar ha sido comparado con David Hockney/ Foto: Tate Modern

Más información, entradas y horarios en

http://www.tate.org.uk

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