Geena Davis contacta con el exorcista

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Geena Davis toma el testigo en el frente demoníaco de la sufrida Ellen Burstyn, para refrescar la pesadilla fílmica de esta mujer con su pequeñina Regan, cuando ésta le decía indecencias de burdel y le escupía pote verde en la cara. La oscarizada actriz de El turista accidental luce el conveniente crucifijo de hierro para esta ocasión, con el que da su merecido al Ángel Caído en el reboot televisivo de El exorcista.

Geena Davis (en la foto) ha enfocado su carrera hacia la televisión en los últimos años
Geena Davis (en la foto) ha enfocado su carrera hacia la televisión en los últimos años

Hay pocas cosas que den más miedo dentro de una obra audiovisual que una persona poseída por un espíritu de maldad recalcitrante. Cualquier psicópata, por muy crueles que sean sus crímenes, tiene las de perder cuando Satán y sus acólitos entran en liza. Un descubrimiento que el escritor William Peter Blatty explotó adecuadamente en su libro El exorcista, editado en el lejano 1971.

No es que la novela fuera un prodigio en descripciones góticas, pero sus páginas narraban una transformación espiritual hacia el lado oscuro de lo más aparatosa y espeluznante. Y eso fue suficiente para convertir el texto en un best seller.

La misma suerte corrió la cinta originada a partir del citado trabajo impreso, aunque en este caso sí hay que marcar diferencias; ya que, en cuanto a la traslación al formato del celuloide, el director William Friedkin montó un engranaje altamente eficaz, destinado provocar la sucesión de sustos coherentes y verosímiles respecto al guion elaborado por el mismo Blatty.

El comprensible éxito de esta propuesta se sustentó en un montaje subliminal tendente a desasosegar a los espectadores, una B.S.O. enloquecedora (y no sólo por el breve lapso en que suena la excelente Tubular Bells, de Mike Oldfield), unos efectos de sonido de factura perfeccionista, unos tiros de cámara realmente inspirados, una escenografía creíble hasta en su sentido espectral y un cuadro interpretativo de impagable efectividad.

Geena Davis no tiene que contratar en esta actualización al combativo Padre Merrin
Geena Davis no tiene que contratar en esta actualización al combativo Padre Merrin

Tales elementos hicieron de El exorcista una movie memorable en el género de los horrores contagiosos. Tanto que, aún hoy en día, siempre aparece entre los puestos destacados en las listas de los largometrajes que más aterrorizan al personal.

Ante estas armas tan mediáticas, el británico Rupert Wyatt (El origen del planeta de los simios) no lo va a tener nada fácil para evitar las comparaciones con el filme setentero. Aunque esta revisión del citado clásico de 1973 no se centra en el argumento conocido, sino que encamina su rumbo hacia la acumulación de batallas contra Belcebú: protagonizadas dos hombres con puntos de vista diferentes, respecto a cómo combatir las posesiones diabólicas.

GEENA DAVIS Y SU VERSIÓN SOBRENATURAL DE UNA MADRE CORAJE

Por el momento, 20th Century Fox Television y Morgan Creek Productions únicamente han adelantado la trama del episodio piloto: sesenta minutos de duchas con agua bendita y gritos estentóreos y cazalleros, que tienen a Jeremy Slater (Cuatro Fantásticos) como autor de cabecera.

La joven Hannah Kasulka (en la foto) es quien encarna a la hija poseída de Geena Davis
La joven Hannah Kasulka (en la foto) es quien encarna a la hija poseída de Geena Davis

Según la historia comunicada a los medios de comunicación, el tema gira en torno a una mujer al borde de una depresión existencial, llamada Angela Rance (Geena Davis); la cual tiene que sacar fuerzas de donde no encuentra más que dudas, para acabar con el dominio que ejerce un espíritu tenebroso sobre su hija Casey (Hannah Kasulka). Pero la protagonista no es capaz de llevar esta guerra contra un enemigo invisible y tan peligroso sin la conveniente ayuda; motivo por el que acude al Padre Marcus Lang (Ben Daniels) y al Padre Tomás Ortega (Alfonso Herrera), una pareja de tipos con sotana muchos más versada en exorcismos que ella.

A medio camino entre el horror ancestral y el thriller de naturaleza morbosa, esta actualización libre de la novela de Blatty parece estar más cómoda en las incógnitas fantásticas de series como Expediente X, que en las grietas emocionales del miedo de índole bíblica.

Tal vez, las décadas transcurridas desde 1973 hayan modificado un poco las preferencias de los consumidores en lo referente a qué es lo que realmente les atemoriza. Sin embargo, lo que sí permanece inalterado es el eterno duelo entre el Bien y el Mal: por lo menos, esto no lo han conseguido silenciar ni las modas ni los gustos.

El británico Ben Daniels (en la foto) se mete en la piel del Padre Marcus Lang, una especie de heredero del Padre Merrin
El británico Ben Daniels (en la foto) se mete en la piel del Padre Marcus Lang, una especie de heredero del Padre Merrin

Más información en

http://www.foxtv.es/

http://www.morgancreek.com/

 

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