Jane Eyre tapiza Thornfield en el National Theatre

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Jane Eyre disfraza su veterano lomo de novela estelar con las vestimentas del teatro sin artificios. Sally Cookson es la responsable de esta sorpresiva transformación, que estará en la sala Lyttelton hasta el próximo 10 de enero.

Jane Eyre actualiza el clásico de Charlotte Brontë desde el punto de vista escénico/ Photo Credits: Manuel Harlan
Jane Eyre actualiza el clásico de Charlotte Brontë desde el punto de vista escénico/ Photo Credits: Manuel Harlan

Las ascuas aún escarban en los pulmones de la joven institutriz, a la que Charlotte Brontë puso capota de novia romántica.

Los cerca de doscientos años desde su primera aparición en formato de novela (hecho ocurrido en 1847) no han desprendido ni uno solo de los aromas originales, con los que armonizó su naturaleza salvaje el relato de la hermana mayor de Emily y Anne.
Para unos, heroína feminista; y para otros, dama de los sentimientos sublimados, Jane Eyre ha viajado por las décadas y los siglos con la magistral soltura de las obras imperecederas, sin importar las canas de los espíritus cansados o los hielos acerados de las carnes fuera de época.
Una fortaleza ubicada en la quemazón constante de su prosa, y adherida a las pasiones más ancestrales, que ha soportado traslaciones a campos tan aparentemente extraños a su discurso como los de la opereta, el ballet y el musical.
Cambios de faz que alcanzan una nueva dimensión con la adaptación llevaba a cabo por Sally Cookson para el National Theatre de Londres, la cual estará a disposición de los interesados hasta el próximo 10 de enero de 2016.

La actriz escocesa Madeleine Worrall es la protagonista de Jane Eyre/ Photo Credits: Manuel Harlan
La actriz escocesa Madeleine Worrall es la protagonista de Jane Eyre/ Photo Credits: Manuel Harlan

 

JANE EYRE Y EL MINIMALISMO ESCÉNICO

Alejar las creaciones de las hermanas Brontë de las brumas cretácicas en las madrugadas congelantes es un desafío bastante abismal; ya que puede desprender la trama del componente emotivo, tan necesario en una literatura compuesta sobre todo de vientos y lluvias, más que de disquisiciones intelectuales y discursos filosóficos.
El ritmo en Jane Eyre lo marca el carácter de la protagonista, incomprensible sin la Inglaterra de las pieles ateridas por el frío y las inclemencias temporales, epidermis eternamente torturadas por la isla de las tormentas espectrales. Ahí es donde elevan su estatus de gigantes de barro la inteligente JE y el amargado Sr. Rochester.

Un decorado de campiñas traicioneras que Cookson imagina como un entramado de maderas disueltas acompañadas de gradaciones lumínicas, destinadas a enfatizar las evoluciones anímicas de la heroína decimonónica.

Jane Eyre sitúa la historia en un espacio minimalista/ Photo Credits: Manuel Harlan
Jane Eyre sitúa la historia en un espacio minimalista/ Photo Credits: Manuel Harlan

Más cerca de un contexto colonial a lo Arthur Miller que de las oscuras habitaciones sin ventanas dibujadas por Charlotte Brontë, la versión de Jane Eyre que exhibe el National Theatre es un canto descarado en favor de los seres diezmados por la castrante sociedad de la revolución industrial, elaborado con el ojo puesto en actualizar un argumento que nunca ha pasado de moda.
Las tres horas y cuarto que dura el montaje rebanan muchas de las partes esenciales del texto original; y alcanzan su distinción respecto a otras adaptaciones por el estatismo escénico, más sugerido que verdaderamente palpable. Un retablo de maravillas concitadas donde comparecen -con caudales de palabras hechizadas- la actriz Madeleine Worrall (Jane) y Felix Hayes (Edward Rochester). A través de sus frases cargadas de sinceridad es más fácil comprender la magia que encierra la historia de la ingenua institutriz, la cual luchó contra todo un imperio para alcanzar su lugar en el mundo.

La versión de Sally Cookson no olvida el periodo de Jane Eyre en el orfanato/ Photo Credits: Manuel Harlan
La versión de Sally Cookson no olvida el periodo de Jane Eyre en el orfanato/ Photo Credits: Manuel Harlan

Una hazaña que, en vista del ADN con el que fue alumbrado el book en 1847, queda un tanto diminuta ante la imposibilidad de introducir en el NT las vastas extensiones de Thornfield, con sus torres heridas por la desesperación y la locura…

Felix Hayes interpreta al Sr. Rochester/ Photo Credits: Manuel Harlan
Felix Hayes interpreta al Sr. Rochester/ Photo Credits: Manuel Harlan

Tráiler de Jane Eyre, por The National Theatre

Más información, entradas y horarios en

http://www.nationaltheatre.org.uk

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