El mercader de Venecia corta cacho en El Matadero de Madrid

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El mercader de Venecia aterriza con sus palabras, cual cuchillos afilados, en la Sala Fernando Arrabal de Las Naves del Español. Eduardo Vasco dirige esta nueva versión de la obra de William Shakespeare, que estará en la cartelera capitalina hasta el 13 de diciembre.

El mercader de Venecia sirve a la compañía Noviembre Teatro para celebrar sus veinte años de existencia
El mercader de Venecia sirve a la compañía Noviembre Teatro para celebrar sus veinte años de existencia

Una libra de carne humana para salvar el honor perdido, y de paso reivindicar la dignidad -oscurecida por los siglos- para un pueblo acusado de matar a Cristo.
En eso estribaba el inquietante plan de Shylock; a través del cual, el citado comerciante pretendía poner en jaque a la hedonista sociedad de la Venecia de las máscaras y los hechizos gondoleros. Mecano de consecuencias imprevisibles, que adquirió tintes de epitafio moral en las manos del bardo de Stratford-upon-Avon; o, lo que es lo mismo, William Shakespeare.

El mercader de Venecia es un texto muy contemporáneo, a ojos de Yolanda Pallí/ Foto: CHICHO
El mercader de Venecia es un texto muy contemporáneo, a ojos de Yolanda Pallí/ Foto: CHICHO

Tras más de cuatrocientos años de representaciones, El mercader de Venecia desembarca en la Sala Fernando Arrabal de las Naves del Español del Matadero de Madrid, arropada con su inmortal discurso de solemnidades malheridas.

EL MERCADER DE VENECIA Y LAS CIUDADES DEL PRESENTE

El dramaturgo de Hamlet esbozó, con la afrenta mantenida por Shylock y Antonio, un duelo a florete desnudo; en el que se denunciaba a mandoble verbal el olvido de los marginados, de los que siempre eran vistos con la lupa de la traición y la ambigüedad del misterio. Los judíos estaban exentos de los grandes salones y de los regios agasajos en la época en la que se desarrolla la trama (establecida durante el siglo XVI), aunque sí eran válidos para pagar los banquetes de los hidalgos y los ropajes de las damas seductoras.

Antonio Querejeta (en la foto) es el encargado de dar vida a Shylock, el protagonista de El mercader de Venecia/ Foto: CHICHO
Antonio Querejeta (en la foto) es el encargado de dar vida a Shylock, el protagonista de El mercader de Venecia/ Foto: CHICHO

Shakespeare construyó con su pieza de papel y tinta un altavoz de rabia sutil contra un sistema de comportamiento injusto y castrador, pese a que en su evolución también hubiera pátinas de resquemor contra las criticables artes del inflexible Shylock.
Estos elementos de sorpresivos trances son bruñidos cual la plata en la versión llevada a cabo por Yolanda Pallí, y que el director Edurado Vasco reproduce con suma fidelidad. Ambos levantan semejante proyecto de ambiciones desatadas, con el que la efectiva pareja profesional conmemora los veinte años de vida de la compañía Noviembre Teatro.
La Venecia dibujada en esta adaptación parece surgida de la fisionomía común a todas las épocas, como enquistada en el paisaje reconocible que une a las distintas generaciones, con independencia de las centurias y de las telarañas pretéritas. La urbe que confeccionan Vasco, Pallí, Carolina González (escenógrafa) y Miguel Ángel Camacho (iluminador) es un cuadro más de sombras que de luces, surcado en sus laberintos por las mentes impetuosas y doloridas.

El mercader de Venecia despliega un excelente trabajo de iluminación, a cargo de Miguel Ángel Camacho/ Foto: CHICHO
El mercader de Venecia despliega un excelente trabajo de iluminación, a cargo de Miguel Ángel Camacho/ Foto: CHICHO

En tal ecosistema se mueve con soltura el esclarecedor reparto, que encabeza el fogueado Arturo Querejeta (Shylock), cuya caracterización aparece nutrida con la aprensión de las carnicerías anunciadas, por medio de sus palabras de acero. Labor secundada -con prestancia de duelistas contumaces- por Isabel Rodes (Porcia), Francisco Rojas (Antonio), Toni Agustí (Bassanio) y Fernando Sendino (Graciano), entre otros.
Sin barroquismos excesivos, El mercader de Venecia pensado por Noviembre Teatro es un vehículo para airear las frases orquestadas con la magia de los sones de William Shakespeare, sin objetos tendentes a distraer la atención del respetable ni adornos tangenciales.
Con ello, la compañía concita un juego de hipnotismo latente, activado por la bala candente que supone una libra de carne…

El mercader de Venecia es un texto en el que también hay espacio para los amores sinceros/ Foto: CHICHO
El mercader de Venecia es un texto en el que también hay espacio para los amores sinceros/ Foto: CHICHO

Vídeo promocional de El mercader de Venecia, por Noviembre Teatro

Más información, entradas y horarios en

http://www.mataderomadrid.org/ficha/4879/el-mercader-de-venecia.html

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