Orson Welles, anatomía de un genio

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Orson Welles es el protagonista por partida doble de las novedades editoriales de Anagrama. Primero, con la reedición del guion original de Mr. Arkadin; y luego con la aparición en español de Mis almuerzos con Orson Welles, de Peter Biskind.

Orson Welles vertió en "Mr. Arkadin" muchas de las incógnitas de "Ciudadano Kane"
Orson Welles vertió en “Mr. Arkadin” muchas de las incógnitas de “Ciudadano Kane”

El cinco parece ser la pedrea numérica que marcó el destino del autor de Ciudadano Kane. Tal guarismo estuvo presente en la fecha de su nacimiento, ocurrido en 1915; pero también selló el momento de su defunción, acaecida en 1985. Por eso, 2015 –además del centenario de George Orson Welles– es a la vez el aniversario de las tres décadas de su desaparición.

Recordar el legado de este creador irrepetible del Séptimo Arte debería ser una lección obligatoria en el programa de cualquier cinéfilo con ganas de aprender, al margen de los fastos puntuales relativos a siglos de existencia y demás. No obstante, los festejos montados al son de las cifras redondas sí que sirven para que afloren libros, ensayos, películas restauradas, discos y materiales adicionales que fueron importantes en la vida del personaje alumbrado en Wisconsin.

Orson Welles destapó sus incendiarias opiniones en "Mis almuerzos con Orson Welles"
Peter Biskind destapó las incendiarias opiniones del cineasta en “Mis almuerzos con Orson Welles”

En este sentido, la editorial Anagrama se suma a la celebración de los cien años de Orson Welles con dos textos que muestran la faz más humana del mito: por un lado, la correspondiente a su tarea como escritor y forjador de sueños, desplegada en la novela Mr. Arkadin. Y, por otro, la imagen de hombre irreverente, cínico, sincero y expresivo que el director de Campanadas a medianoche lució en sus conversaciones con Henry Jaglom, y que el historiador cinematográfico Peter Biskind recogió en el volumen titulado Mis almuerzos con Orson Welles.

ORSON WELLES, SIN CENSURAS

Rosebund aún resonaba en la mente del que fuera pareja de Rita Hayworth cuando parió Mr. Arkadin. Centrado en la figura de un magnate todopoderoso, al que le gusta manejar a los demás cual si fueran marionetas con hilos visibles, el guion de este filme estrenado en 1955 exhibió la grandeza habitual de este artista de la cámara, egocéntrico e inmenso.

Orson Welles reflexiona en "Mr. Arkadin" sobre el poder y sus mecanismos
Orson Welles reflexiona en “Mr. Arkadin” sobre el poder y sus mecanismos

Welles trabajó con desmesura y pasión al ritmo que le imponía el productor Louis Dolivet, y convirtió el rodaje en una odisea de signo un tanto desesperante para los estudios que financiaban la empresa. Tanto es así, que los responsables llegaron a prescindir del propio creador en los últimos días de la grabación de la movie (de la que se al final se comercializaron hasta dos versiones distintas).

Sin embargo, Mr. Arkadin consiguió salir adelante, siempre con la sombra de Ciudadano Kane prendiendo de cada uno de sus fotogramas. Un misterio envolvente que la editorial Anagrama transforma en narración, a través del libreto primigenio.

Contada por la voz interior de Guy van Stratten (un contrabandista estadounidense que está en Europa), la historia sitúa la acción en torno al dibujo de un tipo siniestro y maléfico, que responde al nombre de Gregory Arkadin.

El rodaje de "Mr. Arkadin" (1955) fue una odisea que exasperó a los productores
El rodaje de “Mr. Arkadin” (1955) fue una odisea que exasperó a los productores

Con semejantes protagonistas, Orson Welles monta un estudio reflexivo sobre el poder y sus mecanismos, corruptos e incluso asesinos; aunque igualmente sirve como ensayo ficticio sobre temas tan hipnotizadores como el deseo, el amor y la muerte.

ORSON WELLES Y SUS COMPAÑEROS GREMIALES

Una de las leyendas más famosas de Hollywood versaba sobre el paradero de las venenosas cintas que contenían las charlas del director de El proceso con su amigo Henry Jaglom. Registrados entre 1983 y 1985, los almuerzos verbales de estos dos señores sirvieron para poner en un brete a muchas de las grandes glorias de la Meca del Cine, al tiempo que el orondo responsable de Macbeth daba buena cuenta de sus opiniones literarias y políticas.

Orson Welles dio rienda suelta a sus pensamientos en sus almuerzos con Henry Jaglom
Orson Welles dio rienda suelta a sus pensamientos en los almuerzos con Henry Jaglom

Entre los nombres que aparecen en los diálogos, los interlocutores se regodean con las intimidades e insinuaciones concernientes a la soberbia de Laurence Olivier, la lencería de Dolores del Río, la homosexualidad de Charles Laughton, los murmullos de alcoba de Rita Hayworth, los pensamientos de Charles Chaplin o las singularidades de Marlene Dietrich. Una colección de piropos estelares que también incluye comentarios hacia colegas profesionales como Woody Allen y Alfred Hitchcock (al que consideraba sobrevalorado en exceso).

Los que conocieron de cerca a Welles siempre han destacado que la elocuencia del creador carecía de frenada ante una sabrosa comida. Algo que Jaglom entendió a la primera.

Tras quitarles el polvo del olvido interesado, Peter Biskind construyó con las declaraciones a golpe de mesa de la citada pareja un manual del secretismo a voces, sin censuras ni miedo a las querellas. Una obra que el crítico cinematográfico tituló irónicamente Mis almuerzos con Orson Welles, y que la editorial Anagrama acompaña con la cuidada traducción de Diéguez Rodríguez.

Las entrevistas de Orson Welles con Jaglom estuvieron perdidas en un garaje durante algunas décadas
Las entrevistas de Orson Welles con Jaglom estuvieron perdidas en un garaje durante algunas décadas

Más información en

http://www.anagrama-ed.es

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