Édith Piaf regresa a París como centenaria

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Édith Piaf es objeto de una vasta exposición en la Bibliothèque Nationale de Francia. Cientos de objetos recuerdan a la dama que puso en pie al auditorio del Carnegie Hall neoyorquino, tras su visita en 1956.

Édith Piaf es la estrella en la urbe del Louvre hasta el próximo 23 de agosto/ Photo Credits: Bibliotèque National de France
Édith Piaf es la estrella en la urbe del Louvre hasta el próximo 23 de agosto/ Photo Credits: Bibliotèque National de France

Los adoquines de la Ciudad de la Luz moldearon la voz nocturna de Édith Giovanna Gassion, y alojaron sobre su empedrado revolucionario a la autora de Himno al amor, cuando esta solo era un pequeño ruiseñor con hambre de supervivencia.

Piaf nació en la urbe del Sena al tiempo que los soldados de su patria derramaban su sangre en el barro de las trincheras, durante los acordes iniciales de la Primera Guerra Mundial. Fue un 19 de diciembre de 1915, cuando la hija escasamente deseada de un acróbata y una cantante ambulante abrió los ojos al mundo.

Cien años de los que la musa del boxeador Marcel Cerdan únicamente pudo disfrutar cuarenta y siete, atada por las amarguras físicas y espoleada por la dicha de la genialidad y el talento.

Un siglo de pasiones y excesos, que  la Bibliothèque Nationale de Francia celebra por todo lo alto, con la exposición Piaf; la cual estará abierta al público hasta el próximo 23 de agosto, en la sala François Miterrand.

Édith Piaf comenzó a cantar cuando era una niña/ Photo Credits: BnF
Édith Piaf comenzó a cantar cuando era una niña/ Photo Credits: BnF

ÉDITH PIAF Y LA CUNA DE LA MARSELLESA

Pocas personas han sabido transmitir el aroma que desprende la nación de la enseña tricolor con la exactitud de emociones que alcanzó la eléctrica intérprete de Milord. Pequeña en envergadura y con un cuerpo torturado por las astillas de su esqueleto, Édith Piaf puso colores de trágicos amaneceres, al ritmo de letras sabias en experiencias; al tiempo que otorgó faz de irónicos reflejos, emulando el bamboleo cardíaco de la capital del Arco del Triunfo.

En la exposición dedicada a Édith Piaf se han reunido piezas desconocidas por el gran público/ Photo Credits: BnF
En la exposición dedicada a Édith Piaf se han reunido piezas desconocidas por el gran público/ Photo Credits: BnF

Un compendio de sensaciones de radicalidad existencial que los expertos Joël Huthwohl (Director del departamento de artes del espectáculo en la BnF) y Bertrand Bonnieux (Conservador del departamento audiovisual de la BnF) ilustran con una gran cantidad de fotografías, películas documentales, actuaciones grabadas en directo, cartas manuscritas, letras, afiches, recortes de revistas y periódicos, portadas de discos, y objetos que fueron importantes en el día a día de la estrella del Olympia.

Por el rumor manufacturado que cuentan las piezas de la exposición, Piaf nunca tuvo un curso vital fácil y despreocupado, salvo en momentos muy puntuales del mismo. Abandonada primero por su madre, y luego por su padre; la pequeña pasó su infancia al lado de las prostitutas del burdel que regentaba su abuela. Para luego jugarse el todo por el todo con el objetivo de ser cantante.

Édith Piaf se convirtió en uno de los iconos más reconocibles de la tierra de Victor Hugo
Édith Piaf se convirtió en uno de los iconos más reconocibles de la tierra de Victor Hugo

Entre los callejones de la metrópoli y los cafés populacheros, la joven de la mirada acongojada fue descubierta por un magnate del music-hall, animado por las extraordinarias dotes de la parisina para encender las letras de las estrofas. Una virtud desbordante con la que Édith interpretaba sus particulares declaraciones a tumba abierta, como si estableciera un duelo inconcluso en pos de la eternidad.

Por su garganta elevaron sus alas melódicas songs de calado imperecedero como La vie en rose, Hymne à L’amour, La Foule, Milord, o los versos extremadamente fieles a sus desdichas y alegrías que compusieron la patibularia lírica de Non, Je Ne Regrette Rien (obra dolorosa de Charles Dumont).

En medio de esa carrera de cánticos asfixiantes, la leyenda asegura que Piaf nunca pudo superar la muerte por accidente aéreo de su gran amor furtivo: el boxeador Marcel Cerdan. Una pasión breve e intensa que quedó reflejada en la tristeza testamentaria de Himno al amor.

La existencia de Édith Piaf tuvo un antes y un después tras la muerte de Marcel Cerdan
La existencia de Édith Piaf tuvo un antes y un después tras la muerte de Marcel Cerdan

A partir de ese hecho, ÉP experimentó una bajada a los infiernos de las adicciones y los sinsabores venenosos: males que no apaciguaron ni los dos matrimonios en los que se embarcó, ni las aventuras sin peaje con amantes tan carismáticos como Marlon Brando, Yves Montand y Charles Aznavour.

Al final, el telón bajó para ella en 1963, cuando en su tarta únicamente lucían en intermitencia cuarenta y siete velas. Pero la llama de las mismas no ha dejado de alumbrar la faz de la mujer que impactó al Carnegie Hall neoyorquino.

Un foco inspirador que va más allá de la lápida bajo la que descansa esta estrella de fuerte acento, situada en el cementerio Père Lachaise.  Bombilla de faro figurado que no rinde su fulgor ante los ataques de las décadas, y que aumenta su energía con exhibiciones como la que acoge hasta el verano la BnF.

La actriz Marion Cotillard (que interpretó a Édith Piaf en la película La vida en rosa) fue una de las invitadas a la inauguración de la muestra
La actriz Marion Cotillard (que interpretó a Édith Piaf en la película La vida en rosa) fue una de las invitadas a la inauguración de la muestra

Más información, entradas y horarios en

http://www.bnf,fr/fr/evenementes_et_culture/anx_expositions/f.piaf.html

 

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