Javier Krahe: “España es un país muy duro”

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Javier Krahe trae a la capitalina Sala Galileo Galilei su eterno cancionero de ironías y verdades. Un dossier extenso y elocuente, que el creador de Valle de lágrimas completó en 2013, con la aparición de su última obra: Las diez de últimas. La cita es el 25 de marzo.

Javier Krahe aún sigue llenando los espacios en los que da sus conciertos/ Photo Credits: Jesús Martín
Javier Krahe aún sigue llenando en sus conciertos/ Photo Credits: Jesús Martín

La tarde noche madrileña comienza a armar pinceladas de tenebrismo, ocultas tras las estrecheces de la Calle del Pez. Al son de la barahúnda cansina del mundanal ruido, la urbe del imperio enmudecido parece entonar cantos desesperación, con la letra de las realidades hechas jirones. El mes de marzo resulta particularmente despiadado con la city del paro y los desahucios: frío medioambiental, que ha dejado las farolas de la razón a la mitad de su potencia.

Pasados unos minutos de las siete, el cantautor Javier Krahe (Madrid, 1944) aparece en la distancia, con su andar desprotegido y su aura a lo Georges Moustaki.  Con la bohemia insomne agarrada de los hombros, el autor de Un burdo rumor posa con cierta desgana para ser carne épica de un par de fotografías, mientras su discurso figurado se vuelve humo y vaho.

Un monólogo de existenciales ironías y melódicos contornos que este hijo del barrio de Salamanca presentará el próximo 25 de marzo, en la Sala Galileo Galilei, ubicada en la Villa y Corte (Galileo 100.- Metro: Islas Filipinas y Canal). Textos de trovador contemporáneo que en el directo permanecerán ajustado a los cortes que componen su último álbum de estudio: Las diez de últimas. Y en el que habrá algún guiño a sus éxitos más laureados, cuando visite las extensiones pretéritas del CD de homenaje bautizado En el Café Central de Madrid.

Javier Krahe no es partidario de interactuar con su público/ Photo Credits: Jesús Martín
Javier Krahe no es partidario de interactuar con su público/ Photo Credits: Jesús Martín

Desde 2013 llevas rodando por España con Las diez de últimas. Supongo que está siendo una promoción intensa…

  • Sí, la presentación de este trabajo me llevó por muchas emisoras de radio y muchas publicaciones. No quería defraudar a mi mecenas.

 

Este disco con temas inéditos coincidió en tiempo y espacio con En el Café Central de Madrid

  • Sí, lo que pasa es que ese estaba hecho antes de éste.

 

¿El público que asiste a tus directos se reconforta más con las composiciones antiguas o con las nuevas?

 

  • El público me sigue pidiendo los mismos temas, pero no los canto. Entonces, escuchan lo que yo interpreto y ya está (sonríe, al tiempo que pide al camarero un café con leche y un bollo para mojar).

 

Javier Krahe piensa que la aparición de Podemos en el marco político español es un fenómeno necesario/ Photo Credits: Jesús Martín
Javier Krahe piensa que la aparición de Podemos en el marco político español es un fenómeno necesario/ Photo Credits: Jesús Martín

En otras entrevistas, siempre te preguntan por qué no actúas en recintos con mayor capacidad. ¿Eliges tú los lugares en los que das los conciertos?

 

  • No mucho, porque no es tan fácil seleccionar las salas. Quizá, un poco en Madrid sí; pero en otros sitios, a lo mejor solo hay dos salas adecuadas para mí. Entonces, no se puede.

 

¿Es más fácil interactuar con el auditorio en salas más pequeñas?

 

  • Bueno, vamos a ver. A mí la interacción no me interesa nada, ni como espectador ni como cantante. Si se ponen a cantar los que asisten, a mí me molesta. No lo digo porque me tengo que callar, pero me jode. Estoy acostumbrado de toda la vida a que cuando leo un libro me fijo en él, pero no tengo que meter mano y decir qué es lo que puedo cambiar. Cuando oigo música, me pasa lo mismo. Una cosa que ha inventado otro y me la ofrece, no tengo por qué interactuar con ella. Rechazo la palabra interactuar.

 

Entonces, ¿no eres de los que necesita encender al personal?

 

  • No lo sé. Si uno va a ver a los Rolling Stones, ¿en qué participa el público más que en aplaudir y gritar? En el repertorio, no participa.

 

Javier Krahe aún recuerda a Tierno Galbán como el hombre que cerró La Mandrágora/ Photo Credits: Jesús Martín
Javier Krahe aún recuerda a Tierno Galván como el hombre que cerró La Mandrágora/ Photo Credits: Jesús Martín

A propósito de la aparición de Las diez de últimas, leí en un medio de comunicación que insinuabas una posible retirada de los circuitos. ¿Es cierto?

 

  • No, no. No lo dije en ningún lado. Me lo han preguntado montones de veces, y yo siempre he dicho que espero que no sean las últimas. (Se queda unos segundos en silencio) Lo cierto es que me voy a tomar un año sabático, pero eso es otro asunto. Es por cansancio físico y mental.

 

¿Ese cansancio al que te refieres, tiene algo que ver con la mala situación del sector musical en España?

 

  • No, a mí me va muy bien. Está relacionado con que llevo treinta y seis años sin parar. Bueno, parando los veranos. Creí que sería suficiente, y lo ha sido.

 

Javier Krahe explica el título de "Las diez de últimas" como un recurso para marcar el número de cortes del disco
Javier Krahe explica el título de “Las diez de últimas” como un recurso para marcar el número de cortes del disco

Cuando comenzaste, ¿imaginabas que ibas a llegar donde estás hoy?

 

  • Sí. Sí. Yo sé más o menos lo que hago, y lo hago desde hace muchos años. Mi idea de cantar lo conseguí enseguida. (Degusta un trozo de cruasán) Pero, lo de querer dedicarme a ser músico es muy tardío. Estudié un año de Económicas… Estas cosas son casualidades de la vida.

 

Tras cerca de cuatro décadas en los escenarios, ¿notas que han cambiado mucho los gustos del público?

 

  • No lo sé. Yo represento una manera determinada de hacer canciones, y si siguen gustando. Supongo que no habrán cambiado tanto. Siempre salen voces nuevas que harán más o menos lo mismo, y son los avances técnicos los que provocan los cambios. Al fin y al cabo, cantar es decir palabras sobre una melodía.

 

Javier Krahe vivió una segunda censura con el documental "Esta no es la vida privada de Javier Krahe"
Javier Krahe vivió una dura censura con el documental “Esta no es la vida privada de Javier Krahe”

¿Hay relevo generacional en el terreno de la canción satírica española?

 

  • Sí, siempre hay relevo. ¿Qué hace Albert Pla? De todas formas, yo hago poca sátira.

 

La aparición en el marco político de nuevas fuerzas, como Podemos y Ciudadanos, parece haber revitalizado la canción protesta. ¿Has notado esta tendencia?

 

  • No tengo ni idea. Escucho poquísima música. No sé lo que se hace. Sí conozco algunas cosas, porque me regalan muchas maquetas. Pero sí veo que hay canción política y de broma. Otra cosa es que… No tengo un criterio muy exigente. Suelo oír las maquetas, pero cuando no me guste la primera… No estoy al tanto de la actualidad de la música, no la sigo, no pongo la radio. Yo simplemente grabo discos (sonríe).

 

Javier Krahe actúa el 25 de marzo en la sala Galileo Galilei, al módico precio de 10 euros por entrada
Javier Krahe actúa el 25 de marzo en la sala Galileo Galilei, al módico precio de 10 euros por entrada

En tu opinión, ¿a las instituciones de este país les interesa preservar el legado musical?

 

  • No están interesadas en absoluto. ¿Tú imaginas a Rajoy escuchando un disco? No les interesa. La subida del IVA lo demuestra. Parece como si hubieran dicho: “vamos a dar un castigo a los del mundo de la Cultura”.

 

Hace poco, tuviste la ocasión de conocer a Pablo Iglesias, el líder de Podemos. ¿Qué sensaciones te produjo?

 

  • Lo que atisbé es que se tenía que producir un fenómeno social de rechazo a todos, que tardaba en llegar. Y, de pronto, ha aparecido un movimiento que está recogiendo las ganas de ese rechazo de tantísima gente. En el aspecto concreto que preguntas, no tengo una opinión personal sobre él. Me hizo una entrevista y también vino a cantar conmigo. He estado dos horas a su lado, pero no he hablado nada con él.

 

Javier Krahe fue uno de los primeros en traducir las canciones de Georges Brassens al idioma de Cervantes
Javier Krahe fue uno de los primeros en traducir las canciones de Georges Brassens al idioma de Cervantes

En ese encuentro en La Tuerka TV, interpretaste con Iglesias Cuervo ingenuo. ¿Canta bien?

 

  • Mejor que yo (sonríe ante la confesión).

 

¿Se sabía la partitura?

 

  • Sí, la letra se la sabía desde los diez años.

 

Tú saltaste al ruedo al compás de La Movida madrileña. ¿Fue un fenómeno cultural tan impactante?

 

  • Sí. Sí lo fue. Porque los lunes por la noche estaba todo lleno, y el martes y el miércoles… Todas las noches durante un par de años. Y todo ello debido a lo que significaba el personaje de Tierno Galván. Representaba una corriente política interesada en promover esos fenómenos. Pero también estaban interesados en que se cerrara La Mandrágora [el local donde Krahe actuaba al lado de gente como Sabina y El Reverendo]. Tierno Galván nos la cerró. En ese sentido, yo no tenía nada que ver con La Movida, aunque sucedió a la vez de mis inicios.

 

Javier Krahe ha sido objeto de estudio
Javier Krahe ha sido objeto de estudio en el libro escrito por Miguel Tomás-Valiente y Octavio Colis

Por tus palabras, da la impresión de que La Movida que fue más un lavado de cara político que otra cosa…

  • Sí, seguro que tenía mucho de pantalla. Pero luego había gente que hacía música y había un ambiente… Esto favorecía a que el que formaba un grupo pudiera actuar.

 

Resulta un poco paradójico que en un período tan mediáticamente liberal te impusieran una censura silenciosa en 1986, a raíz del tema Cuervo ingenuo.

 

  • Pues sí, me sorprendió. Bueno, no tanto. Primero, porque sabía que Felipe González era un farsante desde el primer momento. Farsante que pudo tener su utilidad, pero esa libertad de la que hablas no me la iba a permitir, si iba a burlarme de él. Sobre todo porque mi canción era irrefutable. Como quedaba como un embustero, eso no le podía gustar. No obstante, en un marco democrático era ilegal que prohibiera la canción, y yo la cantaba en los garitos. Aunque sí podía silenciarla con sus medios.

 

Javier Krahe reconoce no escuchar música actual
Javier Krahe reconoce no escuchar música actual

Ese castigo se efectuó sobre todo a través de los mass media afines al ejecutivo de entonces…

 

  • La televisión era de ellos. Aquí los gobiernos siempre han pensado que le televisión es suya. Tampoco los ayuntamientos son de los que ganan las elecciones. A mi modo de ver, no. Eso sigue incluso peor en la actualidad, con Rajoy.

 

¿Echas de menos en la televisión espacios del tipo de Si yo fuera presidente, donde colaborabas con frecuencia?

 

  • No, yo no echo de menos nada; porque la televisión no me gusta mucho. No veo ningún programa. Suelo ver El Intermedio, pero los otros no. Me gustan las películas y los documentales. Además, el Gran Wyoming es amigo mío y tengo que verle. Pero nunca pienso en términos de televisión. Creo que todo está manipulado. Siempre lo ha estado, y supongo que siempre lo estará. Es constante. Hay otras escapatorias… afortunadamente muchas.

 

Javier Krahe lamenta la facilidad con la que España ningunea el talento de las personas
Javier Krahe lamenta la facilidad con se ningunea el talento de las personas en España

¿Lo que no aparece en televisión, o no está en la Radio o en la Prensa nacional, no existe?

 

  • Como caricatura está bien. Lo que no aparezca en El País, ABC, El Mundo, La Vanguardia… no existe. Lo que no aparezca en televisión, no existe. No es cierto. Yo me he pasado muchos años sin aparecer en televisión, y seguía cantando. No obstante, mucha gente me preguntaba por qué no volvía a cantar. Aparecer en televisión favorece para que te conozcan, pero puedes existir sin eso. Incluso en Estados Unidos.

 

Internet, por lo menos, parece haber democratizado más el flujo informativo…

 

  • Sí. Pero, claro, cierto tipo de información. Sin embargo, hay otra más difícil de transmitir. Por ejemplo, el día de las elecciones europeas para el gran público existió Podemos, pero los que lo votaron sabían que estaba ahí por Internet. Es un resquicio que hay en la actualidad.

¿El periodismo tradicional está perdiendo la partida para ser el transmisor de la nueva realidad política en España?

 

  • Sí, claro. Es evidente. La Prensa apoya a los grandes partidos… Es incomprensible que Rajoy no esté en la cárcel, por ejemplo. Porque si hace campañas con dinero ilegal… (Calla para reflexionar) En países con el mismo sistema, no te cuelan una; por lo menos, no estas cosas tan clamorosas. ¿Por qué es todavía presidente Rajoy? Es incomprensible. Y la respuesta está en que los poderes internos han favorecido la corrupción.

 

Javier Krahe afirma estar pensando en tomarse un año sabático
Javier Krahe afirma que va a tomarse un año sabático

Ante semejante panorama, ¿resulta fácil hacer trovas satíricas?

 

  • Pero es que no es la política actual, es la de siempre. Con Franco se podían hacer muchas canciones satíricas, pero te hostiaban. Había muchos más motivos para la sátira que ahora. En Francia, a propósito de Charlie Hebdo, se han pasado setenta años de su vida metiéndose con todos los gobernantes franceses. Pero allí se podía hacer eso por tradición…. Y en cualquier país con una democracia consolidada. En España, lo ponen realmente difícil para hacer canción protesta. Creo que no hay miedo en los autores, pero sí lo hay en las emisoras de radio.

 

Retomamos un poco tu presente artístico. ¿Por qué el título de Las diez de últimas?

 

  • Suelo meter once canciones en mis trabajos… y como metí diez. Tenía once, pero no me gustaba una. Es como el que se lleva la última baza. De hecho, ya tengo canciones nuevas… pocas, pero…

 

Actualmente, Javier Krahe está en el proceso de componer nuevas canciones
Actualmente, Javier Krahe está en el proceso de componer nuevas canciones

¿De dónde extraes la inspiración para escribir canciones?

 

  • Se saca, joder, al ponerse a ello. No vas andando por la calle y ves una canción (sonríe).

 

Georges Brassens siempre aparece como una figura determinante en tu currículo. ¿Qué te atrajo de él?

 

  • Lo que me llamó la atención de Brassens fueron las canciones maravillosas que tenía. Lo llamativo es que en Francia tú no encuentras un hogar donde no haya un disco de Brassens, aunque sea alguien de derechas o facha. Recuerdo que en España nadie le conocía, e incluso me llamaron de Radio Nacional para preguntarme por él.

 

La trayectoria de Javier Krahe se conforma con catorce discos de estudio a lo largo de treinta y seis años de carrera
La trayectoria de Javier Krahe se conforma con catorce discos de estudio a lo largo de treinta y seis años de carrera

¿Cuesta reconocer lo bueno en este país?

 

  • El caso es que cuando se editaba un disco de Brassens en España, las ventas no llegaban a los cinco mil ejemplares. Lo mismo que pasó durante años con Leonard Cohen. Esos a los que me refería antes [por los especialistas musicales de la época] hablaban como si les conocieran de toda la vida, y me llamaban a mí para que les contara cosas de ellos. Es todo como una tragicomedia.

 

¿Se valora el talento en la llamada Piel de Toro?

 

  • No, no se valora. No se valora nada. Es un país muy duro para muchos artistas, y supongo que también para los cirujanos. España es un país que socialmente es muy desgraciado y mísero, muy poco agradable. A mí no me gusta nada. Para mí es una vergüenza la historia de España. Aunque, seguramente, la historia de cualquier país es una vergüenza…

 

Da un poco de envidia lo que ocurre con el apoyo a los creadores de otras naciones, como en el caso Francia…

 

  • Sí. Además, todos los grandes han tenido la suerte de pertenecer a países donde el hecho artístico está mucho más reconocido que aquí. Y países más potentes económicamente que España, algo que facilita mucho las cosas. Si saliera un Bob Dylan en Portugal, lo iba a tener bien difícil. De todas formas, hay ideas confusas. Por ejemplo, en Estados Unidos la mayoría de la población no sabe quién es Tom Waits no le conoce. Me lo ha dicho gente que está estudiando allí.

 

Javier Krahe fundó su propio sello discográfico, 18 Chulos. Hoy, en una situación financiera bastante mala
Javier Krahe fundó su propio sello discográfico, 18 Chulos

¿Esta tierra es especial en eso de olvidar a la gente?

  • Bueno, no sé. Es así. ¿Crees que alguien reconoció a Cervantes en su día? Ahí lo tenían, medio muerto de asco, un poco hambriento…

 

¿Cómo afrontas los problemas económicos de tu sello 18 Chulos?

 

  • Bueno, el último disco no lo ha producido 18 Chulos [Las diez de últimas ha sido financiado por Krahe, Andreas Prittwitz y Javier López Guereña], no tenía dinero… Solo lo ha distribuido. Lo lógico es el cierre. Allí trabaja solo una persona, y éste se las ingenia para sacar su sueldo. Crea cosas nuevas, como lo de las representaciones… y así va subsistiendo.

 

"Las diez de últimas" le dan la partida a Javier Krahe, pero no le retiran del juego
“Las diez de últimas” le da la partida a Javier Krahe, pero no le retira del juego

¿Ya tienes una idea sobre cómo será tu decimoquinto álbum?

 

  • Bueno, primero debo ponerme a escribir más canciones. Solo tengo tres nuevas…

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