Dennis Hopper viaja a Londres

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Dennis Hopper es el protagonista -en calidad de fotógrafo- de la muestra The Lost Album, que exhibe The Royal Academy Of Arts hasta el próximo 19 de octubre de 2014.

"Robert Rauschenberg", de Dennis Hopper, 1966/ Photo Credits: Courtesy The Hopper Art Trust www.dennishopper.com
“Robert Rauschenberg”, de Dennis Hopper, 1966/ Photo Credits: Courtesy The Hopper Art Trust www.dennishopper.com

El abismo siempre fue una constante a lo largo de toda su carrera.

Subido a un potente coche, Nicholas Ray hizo del entonces muchacho de Dodge City (al que grabó en 1955) un suicida de la adrenalina, un caníbal de la juventud malgastada, sublimado en la mítica carrera donde éste perdía la vida y el vehículo al enfrentarse con un aguerrido James Dean.

Rebelde sin causa fue, desde su intenso rodaje, un referente en la existencia de Dennis Hopper (Dodge City, Kansas, USA, 1936- Venice, Los Ángeles, 2010): ese hombre con ansiedad en el semblante y mirada enloquecida, al que el arte le entró de lleno entre el esternón y los pulmones.

Fue a partir de 1961 cuando, animado por las imágenes que tomaba con su Nikon de andar por casa (regalada por su primera esposa, Brooke Hayward), el protagonista de Blue Velvet se adentró en el laberinto de la fotografía.

Y de ahí surgieron sus reveladores paisajes sociales, sus rostros famosos con las arrugas de la cotidianeidad, y sus documentos mordidos a bocados de la manzana de la realidad.

"Irving Blum and Peggy Moffitt", vistos por Dennis Hopper en 1964/ Photo Credits: Courtesy The Hopper Art Trust www.dennishopper.com
“Irving Blum and Peggy Moffitt”, vistos por Dennis Hopper en 1964/ Photo Credits: Courtesy The Hopper Art Trust www.dennishopper.com

Fogonazo a fogonazo, el antiguo estudiante del Actor’s Studio neoyorquino creó un compendio de escenas en blanco y negro y color, dentro de las que guardó parte de la esencia y energía que desataba en la pantalla.

Un conjunto de momentos congelados que regresan a la actualidad de la mano de la Royal Academy Of Arts de Londres, alumbrado por el escaparate de la extensa muestra titulada The Lost Album.

DENNIS HOPPER, ALMA DE OUSTSIDER

Los cerca de cuatrocientos trabajos que cuelgan hasta el próximo 19 de octubre en la capital británica exhiben la calidad visceral del Hopper de los encuadres subliminales, siempre pendiente de elaborar marcos sensibles hasta en sus astillas, destinados a provocar emociones diversas en los espectadores.

Parte de los líderes intelectuales de Nueva York en los sesenta, con Andy Warhol al fondo, vistos por Dennis Hopper/ Photo Credits: Courtesy The Hopper Art Trust www.dennishopper.com
Parte de los líderes intelectuales de Nueva York en los sesenta, con Andy Warhol al fondo, vistos por Dennis Hopper/ Photo Credits: Courtesy The Hopper Art Trust www.dennishopper.com

Pese a no tratarse de obras tocadas con la varita de la perfección, las secuencias inmortalizadas por el motorista de Easy Rider hablan un lenguaje universal; en el que se cuelan los relatos a dos ruedas de los ángeles del infierno, las dulces canciones protesta de los hippies sesenteros, la violencia colectiva en pro de la lucha contra la segregación racial, o los compromisos -a golpe de altavoz- de los pacifistas que se negaban a apoyar las consignas gubernamentales de la Guerra de Vietnam.

El mundo de Hopper es ahora carne de hemeroteca, pero la proximidad de sus evocaciones hace que aún arda en la sala expositora la llama de la historia reciente, subida a los primeros planos impresos en una película Tri-X de Kodak.

Roy Lichtenstein, frente al objetivo de Dennis Hopper/ Photo Credits: Courtesy The Hopper Art Trust www.dennishopper.com
Roy Lichtenstein, frente al objetivo de Dennis Hopper/ Photo Credits: Courtesy The Hopper Art Trust www.dennishopper.com

BORN IN THE USA

Estados Unidos comparece en The Lost Album como una musa de protagonismo constante, tanto con su faz más execrable y anónima como envuelta en su traje más glamuroso, a horcajadas sobre estrellas del cine y mitos de la canción.

De carácter difícil, Dennis se refugió en la fotografía, la pintura (se sintió seducido por el Expresionismo Abstracto y, posteriormente, por el Pop Art) y la escultura para escapar de las malas relaciones con algunos directores y financieros audiovisuales, los cuales no soportaban su vena colérica en los sets de rodaje (sus enfrentamientos con Henry Hathaway llenaron páginas de rotativos).

Untitled (Blue Chip Stamps), 1961-1967/ Photo Credits: Courtesy The Hopper Art Trust www.dennishopper.com
Untitled (Blue Chip Stamps), 1961-1967/ Photo Credits: Courtesy The Hopper Art Trust www.dennishopper.com

Dotado con un ojo peculiar para captar instantáneas, el actor tuvo el apoyo de galeristas como Ed Ruscha y Robert Fraser para dar rienda suelta a su amor enloquecido por la fotografía.

Tal vez, ser una estrella díscola de Hollywood le abriera algunas puertas normalmente cerradas para el resto de los mortales, pero Hopper no cayó en la falta de profesionalidad, y materializó con absoluto derecho portadas para revistas como Vogue y Artforum.

Vivir cada hora como una carrera hacia el abismo del todo o nada, tal cual le había enseñado el matón llamado Goon de Rebelde sin causa, sirvió a este intérprete con alma de outsider para transitar por las avenidas de la creatividad.

Una opción de la que salió airoso, enderezado con la armadura reluciente de los caballeros andantes; nutrido a cada flashazo por la pócima exclusiva de su propio talento.

Paul Newman pillado en 1964/ Photo Credits: Courtesy The Hopper Art Trust www.dennishopper.com
Paul Newman, pillado en 1964/ Photo Credits: Courtesy The Hopper Art Trust www.dennishopper.com

Más información, entradas y horarios en http://www.royalacademy.org.uk

 

 

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