Philip Larkin aviva sus versos de acero

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Philip Larkin regresa a la actualidad literaria con la publicación de Poesía Reunida” (Lumen), una cuidada edición de las mejores obras del rapsoda inglés.

Philip Larkin ha sido catalogado como el mejor poeta británico de la posguerra
Philip Larkin ha sido catalogado como el mejor poeta británico de la posguerra

 

En muchas ocasiones, la objetividad y la tristeza sacan tickets colindantes, para degustar el espectáculo de las verdades sin paños calientes.

Cuando las palabras rasgan el globo ocular y palpan el cerebro en busca de la esencia, sin mayores acomodos que los de la expresión sincera e incluso sarcástica, la nostalgia de observar los defectos propios metamorfosea al ser humano en una diana al rojo vivo, sobre la que planean los dardos de los complejos asumidos.

Un deporte con afilada punta social que el poeta, novelista, bibliotecario y crítico de jazz Philip Arthur Larkin (Coventry, Warwickshire, Inglaterra, 1922- Hull, Este de Yorkshire, 1985) practicó con suma habilidad a lo largo de su carrera.

Fruto de ello surgieron páginas demoledoras sobre el presente y futuro de sus compatriotas: líneas manuscritas en versos precisos y flexibles, esculpidos con el plomo candente de las águilas caídas y adornados con las famélicas carnes de los sueños incumplidos.

Pese a los numerosos reconocimientos en vida, Philip Larkin siempre huyó de la fama
Pese a los numerosos reconocimientos en vida, Philip Larkin siempre huyó de la fama

Todo un compendio de himnos pesimistas y escrutadores de la degradación que Lumen ha juntado en el libro titulado Poesía Reunida, manual imprescindible presentado el pasado 5 de mayo, bajo la eficaz traducción de Damián Alou Ramis y Marcelo Cohen.

PHILIP LARKIN, EN LAS ANTÍPODAS DE LA LITERATURA MEDIÁTICA

No acabo de entender a esos tipos que andan de universidad en universidad, dando charlas y contando cómo escriben sus poemas: es como ir por ahí y contarle a todo el mundo cómo haces el amor a tu mujer”, llegó a declarar el célebre autor del portentoso texto bautizado Las bodas de Pentecostés, siempre que se le preguntaba sobre la condición del intelectual orgánico que pulula por los escenarios de la fama.

En este sentido, Larkin nunca se consideró un hombre conciliado con el éxito, sino que incluso evitó hasta su muerte desvelar gran parte de los secretos de su privacidad (asunto que le animó a poner una cláusula en su testamento por la que obligaba a sus herederos a incinerar sus diarios).

Tal era la obsesión por mantenerse en un segundo plano, que llegó incluso a rechazar muchos de los honores procedentes de un mundo académico en el que nunca se sintió integrado.

El responsable del magistral poemario "Las bodas de Pentecostés" también exploró la prosa
El responsable del magistral poemario “Las bodas de Pentecostés” también exploró la prosa

Fiel a un estilo sin elitismos de vanguardia, casi coincidente con maestros de la poesía social española como Blas de Otero, el responsable de El barco del norte exhibió a lo largo de su profesión un compromiso férreo con el lenguaje explosivo, contrato firmado con la sangre de la creación en favor de la oratoria sin biombos tras los que ocultar sus intenciones de francotirador.

Con semejantes propósitos, el responsable de Ventanas altas se mostró desde casi su alumbramiento como escritor con la piel de un señor sin ganas de utilizar eufemismos ni placebos idiomáticos, eternamente presto a evocar el aroma de las buenas conversaciones con las que sacar los colores a una nación (Gran Bretaña) confundida, la cual daba fuego draconiano a los monstruos auspiciados por los mensajes contradictorios de la modernidad.

Philip Larkin acuñó un estilo alejado del trascendentalismo, para enlazarlo más a la cotidianeidad de los seres humanos
Philip Larkin acuñó un estilo alejado del trascendentalismo, para enlazarlo más a la cotidianeidad de los seres humanos

En sus líricas, iluminadas con los vapores grisáceos de un planeta en progresiva decadencia existencial, hay recovecos que rememoran las simas campestres del Thomas Hardy de las naturalezas salvajes de Wessex; a la vez de pinceladas de metafóricos surcos, hermanadas con las cambiantes tonalidades de W. H. Auden y W. B. Yeats.

Singular y hasta polémico en sus cara a cara con sus compañeros (algunos no dudaron en tildarle de racista y misógino), Philip Larkin esgrime su obra de oratoria pugilística, sin autocensuras ni arrepentimientos; como un epitafio donde los rasgos de sus congéneres participan de un aquelarre goyesco, ataviados con las máscaras que les ofrece el que ha sido catalogado por el rotativo The Times como el mejor poeta británico de la época de la posguerra.

Philip Larkin fue un gran aficionado del género del jazz
Philip Larkin fue un gran aficionado del género del jazz

Más información en http://www.libreriale.es/editorial/lumen/1544/

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