Series míticas: Yo, Claudio

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En 1976, Derek Jacobi sorprendió a millones de aficionados con su caracterización del hijo de Druso y Antonia
En 1976, Derek Jacobi sorprendió a millones de aficionados con su caracterización del hijo de Druso y Antonia

 

En 2016, Yo, Claudio -la que pasa por ser la mejor producción televisada sobre la Antigua Roma- cumplirá cuarenta años. Dato que no desmerece la calidad y frescura de una obra emblemática para la pequeña pantalla.

César Borgia expresó alguna vez que, cuando las generaciones posteriores a su familia contemplaran los lienzos religiosos pintados durante el Renacimiento, pocos se aventurarían a pensar en la espiral asesina que primó en la desmembrada Italia del tiempo de Rafael y Tiziano.

Probablemente, similar razonamiento pasaría en alguna ocasión por la mente del protagonista del serial elaborado por Herbert Wise en 1976: el vástago disminuido físicamente del poderoso clan descendiente de Marco Antonio y Julio César, que llegó a gobernar los destinos de Roma entre el 41 y el 54 después de Cristo.

Siân Phillips se llevó un Bafta por su encarnación de la ambiciosa Livia
Siân Phillips se llevó un Bafta por su encarnación de la ambiciosa Livia

La prestigiosa BBC fue la causante de las trece entregas de la que ha sido catalogada como la mejor obra de televisión del pasado siglo XX; una producción esmerada y sobresaliente cuyos guiones firmados por Jack Pulman (autor de los libretos de otras gestas catódicas, del estilo de la romántica Poldark y de la épica La caída de las águilas) estaban basados en las dupla novelada del escritor Robert Graves (Wimbledon, Londres, 1895- Deià, España, 1985): Yo, Claudio Claudio el dios.

El serial fue producido por la BBC en 1976
El serial fue producido por la BBC en 1976

Desde el alumbramiento del proyecto, los responsables de la cadena pública británica eran conscientes de que tenían entre las manos una empresa, que estaba llamada a sentar cátedra en el por entonces aún poco prestigiado universo de la pequeña pantalla.

A tal efecto, los mandamases del ente audiovisual construyeron un engranaje, a base de dinero e imaginación, en el que la recreación milimétrica de los gloriosos días del imperio romano se convirtió en el denominador común.

Esto explica el trabajo extenuante que el nutrido equipo técnico tuvo que efectuar para levantar inmensos platós, en los que se diseñó con precisión escrupulosa lugares tan emblemáticos como el circo, el foro y el palacio del César.

La historia comenzaba con el ascenso al poder de Augusto (Brian Blessed)
La historia comenzaba con el ascenso al poder de Augusto (Brian Blessed)

Sin embargo, tanta inversión en talento debía estar regida por un director de orquesta que supiera manejarse con presupuestos cuantiosos, y grupos de colaboradores alimentados por cientos de individuos. Y el escogido para esta misión fue el austriaco Herbert Wise (Viena, 1924). El realizador ya había dado muy buenos resultados en piezas para la televisión anglosajona; por lo que la BBC no dudó en contratar sus servicios.

Jacobi accedió al papel cuando contaba 38 años
Jacobi accedió al papel cuando contaba 38 años

No obstante, y aunque el nombre del cerebro de Yo, Claudio estuviera claro, el verdadero reto se encontraba en hallar al actor adecuado para encarnar el papel principal.

Tras numerosas pruebas de casting, finalmente las preferencias  recayeron en la figura de Derek Jacobi: un intérprete bastante conocido en Gran Bretaña en esos momentos por sus participaciones en filmes como Tres hermanas, el cual también había alcanzado cierta notoriedad en la escena teatral inglesa.

Jacobi sabía que la oportunidad de dar vida a Tiberio Claudio César Augusto Germánico le podía granjear una fama que aún no había concitado a lo largo de su carrera. De esta manera, la posterior estrella de Cadfael (trabajo igualmente al lado de Wise) accedió a transformarse en el poderoso gobernante, desde su juventud hasta su muerte (y eso que el compatriota de Shakespeare contaba con 38 primaveras, cuando decidió vestirse la toga de un señor que en las partes iniciales apenas acreditaba 20).

La producción fue la primera en ser grabada totalmente con técnicas videográficas
La producción fue la primera en ser grabada totalmente con técnicas videográficas

Pero el reparto de la serie no solamente se contentó con poseer un protagonista de altura, ya que la BBC quería que todo armonizara en la misma sintonía.

Esto se tradujo en el enganche de un multitudinario elenco, que mezclaba la veteranía con una generación de intérpretes que comenzaba en esa década a dar que hablar en los círculos profesionales.

En la categoría de los primeros, sin duda resaltaron por sus caracterizaciones el orondo Brian Blessed (Augusto), la maquiavélica Siân Phillips (Livia), George Baker (Tiberio), Kevin Stoney (Trasillus), Bernard Hepton (Pallas) y Margaret Tyzack (Antonia), entre otros.

Mientras que por el lado de la juventud habría que citar a John Hurt (su Calígula es antológico), John Castle (Póstumo), Kevin McNally (Castor), Ian Ogilvy (Druso), Christopher Biggins (Nerón), David Robb (Germánico) y Simon MacCorkindale (Lucio), dentro de los más notables.

Kevin McNally realizó su debut en pantalla con el papel de Castor
Kevin McNally realizó su debut en pantalla con el papel de Castor

Todos los mencionados, tanto los técnicos como los artistas, dieron forma a los trece capítulos de una historia que comenzaba con las memorias del hijo de Antonia y Druso (45 minutos titulados Un toque de asesinato), y echaba el telón con su muerte por envenenamiento (El viejo rey leño).

Algo más de una docena de episodios que fueron aclamados por la crítica y el público desde su estreno. Un éxito sin igual que otorgó a la serie, entre otros merecimientos, varios premios Bafta y algunas nominaciones a los Emmy de 1977.

La adaptación de los libros de Robert Graves estuvo firmada por el veterano Jack Pulman
La adaptación de los libros de Robert Graves estuvo firmada por el veterano Jack Pulman

Cuando Yo, Claudio fue emitida en el globo terráqueo, escasos aficionados se acordaron de la homónima película de 1937. Cinta que grabó con bastantes sobresaltos el cineasta Josef von Sternberg, con Charles Laughton (Claudio), Merle Oberon (Mesalina) y Flora Robson (Livia) en los roles principales.

Ian Ogilvy encarnó a Druso, el padre de Claudio y hermano de Tiberio
Ian Ogilvy encarnó a Druso, el padre de Claudio y hermano de Tiberio

Han pasado treinta y ocho temporadas desde que Wise y sus muchachos filmaron tan estimulante fresco catódico; pero los espectadores todavía continúan enganchándose a las tramas envolventes de un periodo en el que las traiciones y los crímenes pululaban en cada esquina, en cada habitación en penumbra, en cada rincón de jardines y estancias.

Un producto audiovisual que unió su existencia al binomio de calidad y maestría; un argumento que, por mucho que intenten revitalizarlo en una pretendida actualización que colea desde el comienzo del siglo XXI, los amantes de la perfección escénica siempre asociaran al tic nervioso exhibido por Derek Jacobi.

 

John Hurt materializó el mejor Calígula que se ha contemplado en una obra en formato audiovisual
John Hurt materializó el mejor Calígula que se ha contemplado en una obra en formato audiovisual
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