Sam Mendes rejuvenece al Rey Lear

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Simon Russell Beale protagoniza, con sólo 53 años, el montaje de la obra de Shakespeare/ Photo Credits: National Theatre
Simon Russell Beale protagoniza, con sólo 53 años, el montaje de la obra de Shakespeare/ Photo Credits: National Theatre

Tres eran las hijas del monarca de las lágrimas ardientes: el anciano de la barba de algodón, que pensaba ser amado incondicionalmente por sus criaturas. Y de entre sus herederas, la pequeña Cordelia era la preferida. De espíritu inocente, la joven no conocía mayor felicidad que la de complacer a su padre; pero ésta no podía fingir declaraciones antinaturales frente a las exigencias de su pariente. Esa sinceridad provoca que la muchacha se convierta en el blanco de los reproches de su progenitor, el cual llega incluso a repudiarla. Bajo estas descritas consignas de indignación, William Shakespeare alumbró una de sus obras más amargas: El Rey Lear.

Más de cuatro siglos después de su redacción original, la inmortal pieza ideada por el bardo de Stratford-upon-Avon levanta carteles de representación, dentro de los fastos correspondientes al 50 aniversario del National Theatre de Londres; y lo materializa de la mano del reputado director británico Sam Mendes (Skyfall).

La obra estará en cartel en el Olivier Theatre hasta el próximo mes de mayo/ Photo Credits: NT y Mark Douet
La obra estará en cartel en el Olivier Theatre hasta el próximo mes de mayo/ Photo Credits: NT y Mark Douet

Tradición revolucionaria

Las arrugas del regente de Bretaña más famoso de la escena planetaria siempre han sido concebidas como galones de pasión profesional, sobre todo por parte de los actores educados en Reino Unido. No en vano, si las páginas más estudiadas de Shakespeare se entendieran como el arco vivencial de un individuo, éste estaría compuesto por la adolescencia romántica (Romeo y Julieta), la juventud justiciera (Hamlet), la madurez ambiciosa (Macbeth) y la vejez de locura consanguínea (Rey Lear).

Un periplo por las edades de un figurado y metamorfoseado ente de madera y papel, de atrezo y maquillaje, que Simon Russell Beale (The Deep Blue Sea) había transitado anteriormente en su etapa hamletiana, hasta recalar desde pasado 14 de enero en las costillas hambrientas del anciano desvalido de nombre Lear. De esta manera, el actor natural de Malasia (aunque de familia inglesa) consigue el honor de acreditarse en el circuito como uno de los players  más lozanos de cuantos han encarnado el codiciado papel, dato que avalan sus cincuenta y tres inviernos recién cumplidos.

El montaje se centra en el aspecto psicológico de los personajes/ Photo Credits: NT y Mark Douet
El montaje se centra en el aspecto psicológico de los personajes/ Photo Credits: NT y Mark Douet

Beale es el alma mater del montaje, aunque quien mueve los hilos del titánico espectáculo es el citado Sam Mendes. No obstante, pese a que el último sea más conocido por los lectores debido a sus trabajos cinematográficos, la unión entre ambos artistas ya espolea velas de relación reincidente. Entre los dos suman algo más de un quinteto de exitosas versiones surgidas de la pluma del responsable de Marco Antonio y Cleopatra, tales como Trolio y Crésida; Ricardo III; La tempestad; Otelo;  y La noche de la Epifanía.

El Lear que la pareja construye a través de los párrafos violentos de WSh viste armadura de cartón, y coto de mallas fácil de traspasar por las lanzas del odio activo. Lo que el espectador observará desde el patio de butacas es el rostro y cuerpo de un hombre derrotado; alguien de cráneo afeitado, mejillas hirsutas, mirada fijada en el infinito, y pensamientos de muñeco amortajado. En definitiva, un tipo de ropajes colgantes y mendicidad de alpargatas. Cuadro perfectamente identificable -y comparable- con sublimes y sinceros acercamientos precedentes, como el que llevó a cabo el genial Laurence Olivier, en 1984.

Beale (izquierda) y Tom Brooke (derecha), en un momento de la pieza/ Photo Credits: NT y Mark Douet
Beale (izquierda) y Tom Brooke (derecha), en un momento de la representación/ Photo Credits: NT y Mark Douet

Sin embargo, Russell Beale escapa un poco de la pátina crepuscular asociada a la piel del personaje creado en 1606; siendo la bilis de las apariencias engañosas lo que carcome mortalmente sus huesos de atalaya reseca. Realidad de sulfuro sentencioso, machacado en el mortero por Simon y el resto de sus compañeros de decorados, entre los que destacan Kate Fleetwood (Goneril); Anna Maxwell Martin (Regan); Adrian Scarborough (El bufón); Stanley Townsend (Kent); y Olivia Vinall (Cordelia).

Las funciones de tan especial adaptación se prolongarán en el Olivier Theatre hasta bien entrado mayo; aunque, para los que no puedan acercarse a la urbe del Támesis, el NT exhibirá el 1 de mayo (en salas de cine seleccionadas, internet y por televisión) el homenaje de Mendes a este impactante texto, uno de los títulos más profundamente trágicos de cuantos se han escrito a lo largo de la historia.

Olivia Vinall encarna a la inocente Cordelia/ Photo Credits: NT y Mark Douet
Olivia Vinall encarna a la inocente Cordelia/ Photo Credits: NT y Mark Douet

Más información, entradas y horarios en

http://www.nationaltheatre.org.uk/shows/king-lear

 

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