Rafael Canogar ilustra su currículo en el IVAM

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El artista toledano es objeto de una amplia retrospectiva
El artista toledano es objeto de una amplia retrospectiva/ Photo Credits: IVAM

El blanco nuclear nunca ha sido el color de la camisa española (pese a las esperanzas vertidas por Ana Belén en una mítica canción). La prenda que cubre el torso de la nación con Piel de Toro está hecha de jirones diversos, en los que las tonalidades son imprecisas, y los bolsillos guardan píldoras de gritos silenciados por almidones de esparto (sin estampados que abrillanten la tela, ni glamur ceñido a las preferencias de los ciudadanos y campesinos). Tal país, fragmentado en sus pistilos y con amargura en los estambres, fue atisbado por las vanguardias de los cincuenta como un escenario incoherente y cruel, aderezado con los trágicos signos de una embarcación en constante peligro de naufragio.

Con esas líneas descriptivas, el grupo madrileño El Paso se erigió como la principal referencia plástica de una tierra regada con las sangre de los caídos en los campos; alimentada con la simiente de las balas en las cunetas; y engordada mediante mensajes discordantes, relativos a la dignidad de la cara lavada y las libertades protegidas.

Inmerso en ese árido paisaje, Rafael Canogar (Toledo, 1935) era un joven creador de veintidós años cuando se unió a la mencionada formación, a la cual legó sus enseñanzas de naturalezas perdidas y de lecciones condimentadas al calor oleoso del genial Daniel Váquez Díaz. Y así, trabucado entre las oscuridades de Antonio Saura y las piedras tridimensionales de Pablo Serrano Aguilar, el castellano dio comienzo a su pasión por las líneas, por los sentimientos desbordados a golpe de paleta, por las arritmias impulsadas a través de las aceleraciones cromáticas. Unas sensaciones de larga trayectoria vital que ahora adquieren cuerpo expositivo, merced al Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM).

La exhibición abarca de los años cincuenta a la actualidad
La exhibición abarca de los años cincuenta a la actualidad/ Photo Credits: IVAM

De 1957 a 2013

Infatigable y continuamente renovador, el pintor toledano ha hecho de la realidad un mural, al que la figuración le sobra. Fragmentadas, estructuralistas y profundas; las obras surgidas del pulso de RC son como testimonios claros y colectivos de un pueblo marcado por el sufrimiento social, eternamente condenado a buscar los rincones de su propia identidad, sin gozar siquiera de una mínima hoja de ruta. Precisamente, fueron los trabajos de maestros como Canogar, Manuel Millares Sall, Juana Francés, Manuel Rivera, Antonio Suárez, Martín Chirino o Manuel Viola los que dieron un significado esperanzador a los que demandaban una carne visual -compacta y atrayente de cara al mercado internacional- para la España surgida de la Guerra Civil.

El extenso recorrido propuesto por el museo valenciano se percibe bajo ese paraguas con aristas enraizadas, como si fuera un inmenso mosaico en el que la faz de la historia peninsular adquiere el máximo protagonismo. Musa de belleza subliminal que posa maquillada por el ingenio de un alquimista del misticismo secuencial, propio de un calígrafo ataviado con el uniforme prestigioso de la sencillez y la espontaneidad (siempre alentado por la misión de sugerir, nunca interesado en aleccionar ni en dar explicaciones).

Salvo por el periodo de 1963 a 1975, la abstracción ha sido la mejor compañera de fatigas de Rafael Canogar; traición voluntaria que el creador adoptó ante la necesidad de clarificar la unión con sus congéneres, con los perseguidos por sus ideas, con los soñadores aupados a un vuelo por encima del determinismo gubernamental.

"La abstracción de Rafael Canogar" estará disponible al público hasta el 2 de febrero de 2014
“La abstracción de Rafael Canogar” estará disponible al público hasta el 2 de febrero de 2014/ Photo Credits: IVAM

No obstante, una vez finalizada la dictadura franquista; los usos y costumbres de este hombre cargado de expresionismo cañí regresaron a su estudio madrileño con el ímpetu de las almas huérfanas: fórmula singular y eficaz que sirvió al pintor para seguir calibrando su compromiso con el ser humano durante La Transición,; y que le ha permitido exhibir incluso la confusión generacional que caracteriza a este siglo XXI, jornadas carentes de tomates verdes fritos alumbrados en las huertas sin pesticidas.

Más información, horarios y entradas en http://www.ivam.es/exposiciones/2949-la-abstraccion-de-rafael-canogar

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