Benedict Cumberbatch y Keira Knightley van tras las claves de Enigma

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El protagonista de "El quinto poder" encarna a Alan Turing en "The Imitation Game"
El protagonista de “El quinto poder” encarna a Alan Turing en “The Imitation Game”

Las cadenas de la falsa moral y de las tiranías gubernamentales estrangularon, con el hierro de la injusticia, la vida del matemático, criptógrafo e informático Alan Mathison Turing (Londres, 1912- Wilmslow, Cheshire, Inglaterra, 1954). Nunca cometió crimen alguno, pero la persecución que padeció durante su existencia adulta -debida a su condición de homosexual- fue tan extenuante, que el héroe de los algoritmos computerizados tiró finalmente la toalla a principios de los cincuenta, para suicidarse con una dosis mortal de cianuro. Con él se apagó la luz que más tarde alumbró a genios como Steve Jobs y Bill Gates: un visionario privilegiado en el desciframiento de códigos, y una víctima de los prejuicios de una nación paradójica, capaz de derrotar los dogmas totalitaristas del nazismo alemán, a la par que almacenaba en sus tribunales la más absoluta sinrazón con respecto a las relaciones entre los seres humanos de un mismo sexo.

El filme se basa en la actuación del creador de los primeros algoritmos informáticos durante la Segunda Guerra Mundial
El filme se basa en la actuación del creador de los primeros algoritmos informáticos durante la Segunda Guerra Mundial

Más de medio siglo después de su fallecimiento, el director noruego Morten Tyldum (Headhunters) restaura la importancia enciclopédica de la figura del pensador inglés; y lo hace en la película The Imitation Game, cuya trama se centra en los logros del sabio para desentrañar las tripas contextuales de la máquina Enigma (artilugio con el que el ejército de Hitler transmitía sus claves navales).

El guion se basa tangencialmente en el libro "Alan Turing: The Enigma", de Andrew Hodges
El guion se basa tangencialmente en el libro “Alan Turing: The Enigma”, de Andrew Hodges

La marginación de una mente maravillosa

Sin los descubrimientos del londinense, el lenguaje binario de los ordenadores modernos poco habría avanzado de no haber contado con las aportaciones de la llamada Máquina de Turing, a través de la que el isleño desarrolló todo un sistema lógico de secuencias numéricas a base de ceros y unos, las cuales dotaron de verbalidad y comprensión expresiva a las pantallas electrónicas. Sin ir más lejos, esta lírica matemática es la causante de que hoy en día se pueda hablar de redes sociales, e-mails, chats y páginas web. No obstante, la grandiosidad profesional de este laureado precursor de la era tecnológica fue machacada por la actuación de las leyes castradoras de la libertad amatoria, las mismas que condenaron -por ejemplo- a Oscar Wilde a pasar su amargura tras las rejas de una prisión, sólo por sentir atracción hacia a un espécimen de su misma condición masculina.

El científico fue uno de los cerebros del legendario HUT8
El científico fue uno de los cerebros del legendario HUT8

Pero la movie de Tyldum no recoge toda la existencia del doctor capitalino; ya que la película del director nórdico toma su impulso narrativo de la novela Alan Turing: The Enigma (escrita por Andrew Hodges), en la que se describen las vicisitudes del científico por aportar claridad a los mensajes encriptados procedentes de Berlín. Al frente del HUT8, y dentro de la Cypher School, el inventor de la inteligencia artificial dibujó -con la magnitud pictórica de Leonardo y Miguel Ángel– cada una de las comunicaciones enviadas desde la oficialía marítima del Führer. Y tal fue el éxito alcanzado por el natural de Maida Vale que, nada más finalizar la contienda, este compatriota de William Shakespeare entró a formar parte del Laboratorio Nacional de Física, del que partió en 1948 para unirse al imprescindible Max Newman, en la fundación del Computing Laboratory de la Universidad de Manchester (de donde salieron las primeras computadoras).

Pese a sus logros académicos, el gobierno británico condenó a Turing por ser homosexual
Pese a sus logros académicos, el gobierno británico condenó a Turing por ser homosexual

Esa vida, fragmentada en el período que va de 1939 a 1945, es lo que describe The Imitation Game. Y con ese periplo de espionaje de gabardina y sombrero, de maletines y secretismo en el ambiente, el realizador escandinavo compone un cuadro de bombas asesinas e intrigas políticas: escenario donde el excelente Benedict Cumberbatch recrea el discurso imaginativo y fantástico de Turing, dentro de una actuación que le permite acceder a multitud de claroscuros y a una amplia gama de grises de privacidad dolorosa, que nutren de agarraderas interpretativas el trabajo del británico. A su lado, la habitualmente brillante Keira Knightley (en la piel de Joan Clarke) suma virtuosismo y sensualidad frente a la cámara para otorgar sones honoríficos a este intenso largometraje, en el que también colaboran Mark StrongCharles Dance y Matthew Goode, entre otros.

El noruego Morten Tyldum, conocido por "Headhunters", es el director de la película
El noruego Morten Tyldum, conocido por “Headhunters”, es el director de la película

Todos ellos han ayudado para que el guion de Graham Moore (conocido por ser uno de los letristas de la serie 10 razones para odiarte) haya tomado velocidad de crucero en el complicado mundo de las adaptaciones cinematográficas. Proyecto que se vio favorecido por el inicial interés de Leonardo DiCaprio, y que llegó a llamar la atención de creadores como Ron Howard.

En 2001, Michael Apted grabó "Enigma" (aunque basada en la historia novelada por Robert Harris)
En 2001, Michael Apted grabó “Enigma” (aunque basada en la historia novelada por Robert Harris)

Tras la grabación de este Juego de imitaciónAlan Turing puede gozar del prestigio que se le denegó en su época, cuando un tribunal condenó su homosexualidad como delito a la moral pública; y cuya sentencia consistió en un tratamiento con hormonas femeninas, condición necesaria si quería evitar el encarcelamiento. Su muerte voluntaria, auspiciada por los dictados homicidas de los señores de las togas, puso en la picota de la culpabilidad a este mártir de su propia naturaleza. Y todo esto ocurrió hace poco más de cinco décadas, en una Europa que se erigía como defensora de los derechos humanos. Triste ironía que no logró disipar ni el mensaje de disculpa pronunciado por Gordon Brown en 2010 (Primer Ministro del Reino Unido en ese momento), entonado cuarenta y ocho inviernos después del suicidio del matemático.

Keira Knightley colabora en el largometraje, en la piel de Joan Clarke
Keira Knightley colabora en el largometraje, en la piel de Joan Clarke

Más información en http://www.imdb.com

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