Calder y Prouvé, cuando las leyes de la física son vulnerables

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Alexander Calder, "Rouge Triomphant", 1959-1965/ Photo Credits: 2013, Calder Foundation, New York Artists Right Society (ARS), New York; and Jean Prouvé, "Chaise Metropole nº 305, 1953/ Photo Credits: Galerie Patrick Seguin
Alexander Calder, “Rouge Triomphant”, 1959-1965/ Photo Credits: 2013, Calder Foundation, New York Artists Right Society (ARS), New York; and Jean Prouvé, “Chaise Metropole nº 305, 1953/ Photo Credits: Galerie Patrick Seguin

La gravedad terrestre no tiene invitación para asistir a la muestra que alberga, hasta el próximo 2 de noviembre de 2013, la Galería Gagosian de París. Al norte de la Ciudad de la Luz y a kilómetros de las telarañas clarividentes del Louvre, el espacio que se levanta en el número 800 de la Avenida L’Europe parece como ajeno a las teorías de Einstein y Newton, cual fortaleza desafiante de la realidad y las convenciones marcadas con el logotipo de lo imaginable. En esa arteria de urbanismo metálico, dos seres de otro planeta (el norteamericano Alexander Calder y el francés Jean Prouvé) despliegan sus piezas de aire y forja. Monumentos alumbrados por una suerte de metamorfosis kafkiana, que los ha convertido en lo que son: arquitecturas flotantes y eternamente voladoras.

La muestra estará abierta al público hasta el próximo 2 de noviembre/ Photo Credits: Gagosian Gallerie y Thomas Lannes
La muestra estará abierta al público hasta el próximo 2 de noviembre/ Photo Credits: Gagosian Gallerie y Thomas Lannes

La conjunción de los trabajos del ingeniero, escultor, impresor y pintor estadounidense y del diseñador, constructor, herrero y artista industrial de origen francés otorgan a la exhibición -bautizada simplemente como Calder/ Prouvé– una especie de magia circundante, como si los polvos químicos de estos hechiceros de las formas hubieran abierto para los visitantes un insondable agujero negro, sujeto en la inmensidad de innumerables puntos creativos inspirados libremente en las formulaciones de Marcel Duchamp, Mompó, Joan Miró o Le Corbusier.

Ambos creadores trabajaron para encontrar nuevos caminos en la plástica/ Photo Credits: Thomas Lannes y Gallery Gagosian
Ambos creadores trabajaron para encontrar nuevos caminos en la plástica/ Photo Credits: Thomas Lannes y Gallery Gagosian

El movimiento y la funcionalidad son las claves

El sentido de toda mi producción profesional ha sido siempre el sistema del universo”, declaró una vez Alexander Calder (Pensilvania, USA, 1898- Nueva York, 1976), al respecto de las conexiones que encendían las neuronas aleccionadoras de su cerebro. Una confesión a sablazo de tinta y grabadora que Jean Prouvé (París, 1901- Nancy, Francia, 1984) matizó por su cuenta, con la afirmación: “Mi proceso parte desde una idea concreta que es rigurosamente realizable”. Tales posicionamientos ante el papel, la madera, el acero o el hierro fundido tenían que encontrarse en algún momento de sus respectivas existencias, y éste sucedió a principios de la década de los cincuenta; en una época en la que el Constructivismo y la corriente conceptual clamaban en pos de la abstracción, heredada de la confusión generacional tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial.

Las esculturas móviles de Calder se conjuntan a la perfección con los muebles de Prouvé/ Photo Credits: Thomas Lannes y Gagosian Gallery
Las esculturas móviles de Calder se conjuntan a la perfección con los muebles de Prouvé/ Photo Credits: Thomas Lannes y Gagosian Gallery

De esta manera, el propulsor de los artefactos móviles en escultura (Calder) y el padre de las fachadas ligeras y el mobiliario factible (Prouvé) aliaron sus revolucionarias tesis de innovación para pergeñar, por ejemplo, la titánica y lúdica composición nominada La Spirale (situada en la sede parisina del edificio de la UNESCO). El acero pulido de este juguete de talle vaporoso dio cuerda y conexión a la actividad de estos dos maestros del paisajismo del siglo XX, quienes comenzaron una amistad que, más allá de las coincidencias de sus propuestas, alimentó una sensación de compenetración perpetua.

Las sillas de Jean Prouvé son de las más valoradas en el mercado internacional/ Photo Credits: Thomas Lannes y Gagosian Gallery
Las sillas de Jean Prouvé son de las más valoradas en el mercado internacional/ Photo Credits: Thomas Lannes y Gagosian Gallery

Precisamente, esa lubricación anímica queda patente a lo largo de las instalaciones servidas como menú señorial en la Galería Gagosian, fogones de enriquecimiento visual que gozan de la leña aportada por la Galerie Patrick Seguin.

Calder sacaba su inspiración de las imágenes del universo/ Photo Credits: Thomas Lannes y Gagosian Gallery
Calder sacaba su inspiración de las imágenes del universo/ Photo Credits: Thomas Lannes y Gagosian Gallery

A través del sendero de vivos colores y curvas sinuosas firmados por el pulso de AC y JP, los espectadores pueden contemplar con emoción los mundos fantásticos de un excepcional dueto, cuyo discurso en común nutrió la fabulación plástica con musas de fisonomía indefinida, a través de conocidos trabajos como Rojo triunfante (Calder, 1963), La Silla Métropole nº 305 (Prouvé, 1953), El Pabellón Desmontable (Prouvé, 1944) o Stabile (Calder, 1975). Un mural diseñado con trozos de genialidad desbocada, casi salvaje; donde las limitaciones únicamente existían en la lámina desnuda, nunca aceptadas en el interior de los estudios en los que reinaban la ingravidez del norteamericano con alma de llamador de ángeles y la versatilidad del europeo con cuerpo de Vulcano.

AC y JP se conocieron en la década de los cincuenta/ Photo Credits: Gagosian Gallery
AC y JP se conocieron en la década de los cincuenta/ Photo Credits: Gagosian Gallery

Más información en http://www.gagosian.com/exhibitions/calder–prouve–june-08-2013

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