Henry Moore invita a pasear por el Rijksmuseum

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"Large Two Forms", 1966/ Photo Credits: John Lewis Marshall
“Large Two Forms”, 1966/ Photo Credits: John Lewis Marshall

Hay esculturas que toman forma al toque de millones de manos, con el frotado de las palmas multiculturales y los arropes de ojos vacíos de imágenes preconcebidas, inocentes en su contextualización generacional. De niños a ancianos, de adolescentes a adultos, de bebés a sempiternos seres en busca de la originalidad… cualquier individuo es capaz de aportar un poco de sensibilidad para que el bronce adquiera pliegue de inmortalidad, y para que la escayola y el mármol huyan del estudio, con el objetivo de perder su  rigidez al amparo del comadreo con la naturaleza.

"Two Pieces Reclining Figure Cut", 1979-1981/Photo Credits: John Lewis Marshall
“Two Pieces Reclining Figure Cut”, 1979-1981/Photo Credits: John Lewis Marshall

Las piezas que surgieron de las heroicas manos de Heny Spencer Moore (Castleford, Inglaterra, 1898- Much Hadham, 1986) tienen de la primera a la última ese aroma de esencias públicas, que las hacen patrimonio de la humanidad, fluir de fuente artística, croar de llantos tridimensionales desde el carboncillo, y repicar de campanas llamando a las ceremonias colectivas. Lo plural tuvo en la mente del creador británico una intensidad rayana con la obsesión, como si un sueño de impresionista tardío -y de renacentista sin ánimo de figurar en las enciclopedias- prendiera su deambular nostálgico a través de los cuerpos etéreos: surrealistas y a la vez tan arraigados a la tradición como pudieran estarlo los tótem precolombinos.

El Museo Nacional de Holanda expone doce esculturas de Moore, algunas de ellas inéditas fuera de Inglaterra
El Museo Nacional de Holanda expone doce esculturas de Moore, algunas de ellas inéditas fuera de Inglaterra

En ese  sentido, resumido en regalar a los viajantes el placer de la magnificencia titánica y de los espacios robados a las penumbras existenciales propios de Moore, el Rjiksmuseum de Ámsterdam –en colaboración con la Fundación Henry Moore y la firma BankGino Lottery- inauguró el pasado 20 de junio una particular exposición, en la que el inmueble neerlandés junta la belleza insondable de las composiciones del amigo de Bacon con la prestancia veraniega de sus neoclásicos jardines de principios del siglo XX (1901). Una muestra especialmente laberíntica que estará abierta a los visitantes hasta el próximo 29 de septiembre.

Las figuras dejan clara la obsesión del creador inglés por la experimentación sensible
Las figuras dejan clara la obsesión del creador inglés por la experimentación sensible

El gran padre del gótico norteño y el contorsionista de la abstracción

Las obras de arte se suceden en esta exhibición al aire libre, concretada en doce esculturas en gran formato generadas por HM; muchas de ellas degustadas por primera vez bajo la atmósfera que imantó el jengibre virtuoso de Vermeer, Rembrandt, Rubens y Van Dyck. De esta manera, los paseantes pueden admirar a pie de arbusto y florero cada una de las asombrosas diosas relucientes del isleño, mezcladas entre los caprichos inclasificables del viento, el sol, la lluvia y los atardeceres enrojecidos.

Moore siempre abogó por un concepto de arte público
Moore siempre abogó por un concepto de arte público

Bajo esta perspectiva de peregrinaje lúdico, la monumental composición Reclining Woman: Elbow 1981 (que abandona durante unos meses su ubicación habitual, en la Leeds Art Gallery) comparte las sinuosas connotaciones de una fémina sedienta de caricias multitudinarias, la desafiante escala de Large Reclining Figure 1984 toma el impulso de una capilla vaticana, y la superposición blaquecina de la fibra de cirstal sobre el ébano del bronce de Locking Piece 1963-1964 se transforma en una puerta de inmediatez hacia la intemporalidad.

Los cuerpos del maestro anglosajón conforman un laberinto conceptual en los jardines diseñados por Pierre Cuypers
Los cuerpos del maestro anglosajón conforman un laberinto conceptual en los jardines diseñados por Pierre Cuypers

Semejante puzle de reflexiones constantes es saboreado con singular atención en su paradójico escenario de inspiraciones celestiales. Pensamientos de profundidad cercanos a las esencias primigenias del Arte, que se ven reforzados -si cabe- por la ornamentación artificiosa de estar suspendidos encima de las alfombras verdes y ajardinadas de Petrus Josephus Hubertus (Pierre) Cuypers (Roermond, Holanda, 1827- 1927): el arquitecto que, entre 1876 y 1885, dio carácter casi catedralicio a las dependencias del Rijksmuseum.

En el trabajo de HM hay espacio para la modernidad y las culturas más ancestrales
En el trabajo de HM hay espacio para la modernidad y las culturas más ancestrales

Embarcada aún en los fastos de su mediática reapertura tras la publicitada ampliación, la pinacoteca tulipán amadrina como es debido (al calor de los trabajos de Moore) los 14.500 nuevos metros cuadrados con los que cuentan sus salas: cita que, en su versión al aire libre, ha quedado redondeada con la instalación de Jeppe Hein, siempre en medio de la naturaleza, al compás de los cambios de temperatura… como si rindiera pleitasía y vasallaje a las anatomías cuarteadas por el sol, el agua y el fuego.

La exposición quedará clausurada el próximo 29 de septiembre
La exposición quedará clausurada el próximo 29 de septiembre

Más información, horarios y entradas en

http://www.rijksmuseum.nl/en/whats-on/henry-moore-exhibition-to-celebrate-opening-of-rijksmuseum-gardens

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