Toyo Ito, el arquitecto de la ciudad tecnológica consigue el Pritzker Prize 2013

32
White U (house), 1975-76, Nakano-ku, Tokyo, Japan/ Photo Credits: Koji Taki
White U (house), 1975-76, Nakano-ku, Tokyo, Japan/ Photo Credits: Koji Taki

Existen lugares en la mente de los constructores que se quedan simplemente en la concepción virtual; pero, para este soñador de estructuras -nacido hace setenta y un años en una extensión que ahora pertenece a Corea del Sur-, los márgenes de lo cibernético no tienen que mantenerse tras la pantalla de un ordenador, sino asaltar la realidad cotidiana y someterse al juicio de los ciudadanos. Así, sus casas, bibliotecas, parques, museos, tiendas, oficinas… tienen en común esa característica de postal de código binario, en cuya gestación reside una filosofía de encantador de imágenes (visiones del subconsciente con las que ha enriquecido durante más de cuatro décadas la fisonomía volcánica de Japón).

White U (house), 1975-76, Nakano-ku, tokyo, Japan/ Photo Credits: Koji Taki
White U (house), 1975-76, Nakano-ku, tokyo, Japan/ Photo Credits: Koji Taki

En la noche del 17 de marzo, cuando el vocal del Premio Pritzker de Arquitectura (Thomas J. Pritzker) comunicó a los periodistas el nombre de Toyo Ito (Keijo, Chosen, 1941) como el sucesor del chino Wang Shu (dentro de la lista de damnificados con el prestigioso galardón), muchos de los expertos aplaudieron la decisión de otorgar al artista de la modernidad la máxima distinción, para una profesión que convive en vértices y costuras con cada uno de los hombres, mujeres y niños que se mueven en las urbes, en los campos y en cualquier espacio medianamente habitable del planeta Tierra.

Matsumoto Performing Arts Centre, 2000-2004, Matsumoto-shi, Nagano, Japan/ Photo Credits: Hiroshi Ueda
Matsumoto Performing Arts Centre, 2000-2004, Matsumoto-shi, Nagano, Japan/ Photo Credits: Hiroshi Ueda

Puede parecer un tanto extraño que un señor que ya peina canas sepa entender tan claramente los vaivenes de una sociedad digitalizada hasta en los actos menos tecnológicos, siempre esclava de ventanas en los formatos electrónicos más diversos, como rebaños hipnotizados por el neón y el mercadeo a base de bytes y microchips. Sin embargo, el responsable de la Torre Porta Fina de Barcelona y del Parque de la Relajación en Torrevieja captó -pese a primeras impresiones- a partir de su licenciatura en la Universidad de Tokio (en 1965) la esencia de unos congéneres que estaban cambiando a un ritmo muy acelerado, generación lejana a los sometimientos doctrinales e imperialistas dictados a corte de katana por el tradicionalismo feudal anterior a la Segunda Guerra Mundial.

Sendai Mediatheque, 1995-2000, Sendai-shi, Miyagi, Japan/ Photo Credits: Nacasa & Partners Inc.
Sendai Mediatheque, 1995-2000, Sendai-shi, Miyagi, Japan/ Photo Credits: Nacasa & Partners Inc.

El nuevo Prometo necesitaba definir su singular transformación a través de las paredes y las fachadas, de interiores más cercanos a la exaltación de la naturaleza y de lugares en comunidad, donde poder sentirse a gusto compartiendo las experiencias grupales, sin que por ello el entorno impidiera la identificación con el paisaje artificial circundante.

Dome in Odate, multipurpose dome, 1993-1997, Odate-shi, Akita, Japan/ Photo Credits: Mikio Kamaya
Dome in Odate, multipurpose dome, 1993-1997, Odate-shi, Akita, Japan/ Photo Credits: Mikio Kamaya

Preocupado por satisfacer las exigencias de sus coetáneos, la verdadera obsesión de Toyo siempre fue la de crear cubículos y edificios, en los que los seres al borde del siglo XXI se mostraran en plenitud, carentes de complejos afectivos y en absoluta paz. Bien como líder destacado del Urban Robot (Urbot) o desde la plataforma del Toyo Ito & Associates, Architects, este colega de Kenzo Tange y Tadao Ando nunca ha escondido sus obligaciones en pos de acercarse a los individuos de a pie, a partir de sus elucubraciones de alcoba y papel, de escuadra y cartabón, de compás y rotulador de punta fina. “La arquitectura que me interesa es la que desarrollo antes en mi pensamiento. Es posible realizar espacios más confortables si conseguimos liberarnos de las restricciones que asumimos como tales”, afirma el escultor de formas nipón, en la página web de la fundación del Pritzker Prize.

Yatsushiro Municipal Museum, 1988-1991, Yatsushiro-shi, Kumamoto, Japan/ Photo Credits: Tomio Ohashi
Yatsushiro Municipal Museum, 1988-1991, Yatsushiro-shi, Kumamoto, Japan/ Photo Credits: Tomio Ohashi

Trabajador incansable (“Nunca estoy satisfecho con mis trabajos una vez terminados”), Toyo Ito recibirá el PP el próximo 29 de mayo, en una ceremonia que tendrá lugar en la biblioteca presidencial John Fitzgerald Kennedy, emplazada en el Museo de Boston (Massachusetts, USA). En esa noche de campanillas y medallas de bronce (aparte del cheque correspondiente de 100.000 dólares), el cerebro de la mediateca de Sendai (en Miyagi, Japón) rememorará sus tesis de alquimista de los circuitos, axiomas que ya concitó tras horas de estudio en manuales de uso y costumbres tales como El jardín de los microchips y La imagen de la arquitectura en la era microelectrónica. Habrá quien esté convencido de que sus ilustraciones de metal galvanizado y sus bosques de luces dinamizadoras no tendrían sentido lejos de la tierra del Sol Naciente. Pero, incluso en calidad de peregrino samurai de la innovación informática, los inmuebles de este profundo dibujante de contornos transmiten una química universal, asociada a la emoción del azote del viento, la sinuosidad de las fuentes en ebullición y la poética de los sonidos de la humanidad (palpitantes y caprichosos, embelesados y confusos).

Tower of Winds, 1986, Yokohama-shi, Kanagawa, Japan/ Photo Credits: Tomio Ohashi
Tower of Winds, 1986, Yokohama-shi, Kanagawa, Japan/ Photo Credits: Tomio Ohashi

Más información en http://www.pritzkerprize.com y http://www.toyo-ito.co.jp

Leave A Reply

Your email address will not be published.

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

Choose your language