El Museo de Orsay bien vale una misa

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La institución parisina dedica una extensa muestra a las representaciones fantasmales/ Photo Credits: RMN Musée d'Orsay/ Jean-Gilles Berizzi
La institución parisina dedica una extensa muestra a las representaciones fantasmales/ Photo Credits: RMN Musée d’Orsay/ Jean-Gilles Berizzi

Más allá de la penumbra existe un mundo de niebla y rocío, cadenas chirriantes y alaridos desencajados, en el que las ánimas pasean hasta el canto del gallo, para amortajar a los vivos con sus cánticos dantescos, en busca de purgatorios emocionales. Dentro de una gran superficie de hornada a lo Kevin Smith es cierto que se antojaría difícil ver estos espectros de rebeldía sobrenatural (salvo que haya algún que otro cineasta de terror asiático deambulando por allí); pero en la soledad de un estudio artístico, mientras las velas compaginan los sueños de paleta, estas visiones son más que factibles. Al menos eso es lo que ha pensado el experto en pintura de los siglos XIX y XX del Städel Museum de Frankfurt, el doctor Felix Krämer; al concebir la muestra L’ange du bizarre. Le romantisme noir de Goya à Max Ernst: exhibición que está abierta al público en el parisino Musée d’Orsay desde el pasado 5 marzo, dispuesta a asustar al personal que acuda a la urbe del Sena antes de la preveraniega fecha del 9 de junio.

La exhibición se centra en la seducción del Más Allá
La exhibición se centra en la seducción del Más Allá

Doscientas piezas con lo macabro como bandera conforman el misterioso recorrido, en el que subyacen las narraciones de góticos de la talla de Horace Walpole, Matthew Lewis y Edgar Allan Poe; páginas impregnadas con moralidad de camposanto y tierra santificada que emborracharon las láminas de muchos de los maestros del caballete, hipnotizados con sus cuentos al borde de la histeria.

En muchas de las obras se pueden contemplar las influencias literarias de Milton y Shakespeare
En muchas de las obras se pueden contemplar las influencias literarias de Milton y Shakespeare

Según el trabajo realizado por los expertos, para concebir esta particular cita con los ángeles y los demonios de la conciencia humana, las primeras obras de trasfondo romántico que se interesaron por el universo de los 21 gramos -descarga de báscula a la que el cuerpo renuncia en el momento de fallecer- están fechadas entre 1760 y 1770, justo cuando la Ilustración intentaba inundar cualquier esfera social y académica mediante la lucidez racionalista. Pero, pese a los esfuerzos de coherencia enciclopedista, los hombres y las mujeres siempre estuvieron fascinados por lo oculto, y por el tránsito hacia el Cielo, el Infierno o el Purgatorio. Tal aseveración es fácilmente comprobable si se hojean, por ejemplo, muchas de las celebradas composiciones de William Shakespeare y John Milton, o si se contemplan con los nervios del misterio las tablas de El Bosco y El Greco.

Las imágenes sobre ánimas y espectros comenzaron a ser habituales entre los pintores y escultores a partir del siglo XVIII
Las imágenes sobre ánimas y espectros comenzaron a ser habituales entre los pintores y escultores a partir del siglo XVIII

No obstante, con la aparición de textos del calibre de El castillo de Otranto y El monje, el amor por lo sobrenatural adquirió síntomas de preocupación colectiva, normalmente asociados a los períodos de guerra y hambrunas. Bien imbuidos por el neoclasicismo y las narraciones breves de Alejandro Dumas sobre los efectos de la Guillotina en la Revolución Francesa, por los crímenes cometidos en las antiguas colonias americanas con los puritanos marcando la inflexión religiosa, o por los fusilamientos de los patriotas españoles contra las invasiones napoleónicas; los motivos que alumbraron las sombras de grises y negros de los grabadores, pintores y escultores fueron varios y prolijos, dando como resultado pesadillas de tinte telúrico, que confluyeron en series tan sobrecogedoras como Las Pinturas Negras de Francisco de Goya y las escenificaciones patricias de Ferdinand-Victor-Eugène Delacroix.

En muchas de las imágenes existen referencias a la mitología clásica
En muchas de las imágenes existen referencias a la mitología clásica

Al igual que un poltergeist de extensos tentáculos, esa querencia gótica por los caserones solitarios, los fantasmas con rostros amenazantes y las almas de mirada ausente volvieron a campar a sus anchas por los museos y galerías -después de la fiebre dieciochesca- a partir de 1880, cuando Europa observaba el nacimiento de un continente con reunificaciones anunciadas e imperios que colgaban el letrero de agotamiento y bancarrota. Testimonios de aquelarres y mesa camilla que unas décadas antes ilustraron las portentosas telas de Théodore Géricault y Johann Heinrich Füssli, entre otros.

Las pesadillas de los artistas seleccionados tienen un poso en el goticismo de narradores como Lewis y Poe
Las pesadillas de los artistas seleccionados tienen un poso en el goticismo de narradores como Lewis y Poe

Sin embargo, ese virus creativo por el Más Allá no alcanzó sus cotas máximas de aceptación hasta el desembarco del siglo XX y de las vanguardias emparentadas con el Surrealismo y los ecos expresionistas de Centroeuropa. Precisamente, el universo del inconsciente trajo consigo una dictadura de pitonisas y videntes, que los artistas plásticos tradujeron convenientemente en secuencias arrancadas a la agonía apocalíptica, en la que estaba imbuido el planeta Tierra.

Medusa es un tema recurrente entre los románticos de lo telúrico
Medusa es un tema recurrente entre los románticos de lo telúrico

Dentro de ese contexto, la Primera Guerra Mundial propició, con sus dosis elevadas de violencia y mortandad, que afloraran los sentimientos cercanos a los espíritus sin descanso, y a la mitología relativa a seres plagados de maldad simbólica. Por lo menos, así lo reflejaron maestros como Edward Munch, Paul Klee y Salvador Dalí. Un recurso temático que se vio sublimado con la eclosión del cine, mediante películas como Nosferatu y El gabinete del doctor Caligari.

La exposición también tiene un apartado dedicado al cine expresionista
La exposición también tiene un apartado dedicado al cine expresionista

Preludio de la gran devastación acaecida en la Segunda Guerra Mundial, ese romanticismo negro alicató sus grietas con la superación mórbida de una realidad que enmudeció en el arranque de 1939, a través de los gritos del silencio de crematorios para millones de cuerpos, de sinagogas convertidas en cenizas, de niños quemados por las radiaciones nucleares, de ciudades metamorfoseadas en infiernos sin escapatoria posible… Ante todo esto, el Arte se vio incapacitado para soñar más con los monstruos, porque éstos ya empezaron a formar parte de la rutina diaria.

Frankestein es una de las criaturas que más fascinaron a los surrealistas
Frankestein es una de las criaturas que más fascinaron a los surrealistas

Más información, horarios y entradas en http://www.musee-orsay.fr

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