Series míticas: Holocausto

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La producción constó de cerca de 500 minutos de emisión
La producción constó de cerca de 500 minutos de emisión

Una estrella de David presidía los primeros acordes de una música crepuscular, épica, nostálgica… Así comenzaba, cada noche, la emisión de una de esas producciones de la pequeña pantalla que arrancó amargura humana en cada una de sus escenas, dolor ante la monstruosidad irracional causada por los hombres fotograma a fotograma, sensaciones en color que mostraban los sufrimientos de millones de personas a manos de un estado homicida. Ocho episodios cargados con la tralla de las soflamas nazis, destilando el gas asesino de Auschwitz y sus vecinos de cal y horno pestilente, materializaron un proyecto ambicioso desde sus orígenes: una obra a seiscientas veinticinco líneas en la región del Pal que calentó motores justo en el momento en que el escritor neoyorquino Gerald Green (autor también de la novela) puso el the end al asfixiante guion.

El serial estaba basado en la homónima novela de Gerald Green
El serial está basado en la homónima novela de Gerald Green

1978 fue el año en que la odisea novelada por el mencionado creador estadounidense llegó a los televisores del planeta Tierra (1979, en el caso de la extinta República Federal de Alemania); y algo dejó de ser lo mismo en el cosmos de las ondas catódicas. Esa transformación se concretó en que los espectadores tomaron constancia de que el electrodoméstico, que reinaba en el salón, era mucho más que un mero transmisor de entretenimiento e informativos.

La historia arranca con el ascenso del nazismo en Alemania
La historia arranca con el ascenso del nazismo en Alemania

Holocausto causó la impresión generada por los documentos que versan sobre la crueldad de los individuos de a pie; verbalizada a través de los seguidores de las hordas de Hitler y sus acólitos. Un viaje a los infiernos de la Segunda Guerra Mundial que tuvo en judíos, gitanos, homosexuales, comunistas, polacos, ancianos, intelectuales, enfermos mentales y discapacitados físicos y psíquicos a las víctimas de un régimen dictatorial, empeñado en una perfección de raza tan obsesiva como demoniaca.

Meryl Streep encarnaba a la sensible Inga Helms
Meryl Streep encarnaba a la sensible Inga Helms

Un presupuesto semejante al que se manejaba en esos tiempos en la industria cinematográfica ayudó a que la NBC sacara adelante un trabajo que se grabó en escenarios naturales del centro de Europa. Aunque no solamente de localizaciones históricas se nutrió un serial que, igualmente, pretendía sorprender en el terreno de la credibilidad interpretativa. Objetivo que la cadena norteamericana efectuó con la colaboración de estrellas, en ciernes en esa década, como Meryl Streep, James Woods, Joseph Bottoms, Tovah Feldshuh y Michael Moriarty. Quienes se unieron a la presencia de veteranos con la prestancia de Ian Holm, Fritz Weaver, Rosemary Harris, David Warner y Tom Bell.

Joseph Bottoms hizo una de las mejores interpretaciones de su carrera en la piel de Rudy Weiss
Joseph Bottoms hizo una de las mejores interpretaciones de su carrera en la piel de Rudi Weiss

No obstante, y a pesar de las florituras técnicas y artísticas, el punto fuerte del fresco audiovisual residía en el argumento. Sin soltar de la mano el texto en el que se basaba, Holocausto narró los avatares de la familia Weiss: un clan de religión judía, que tenía que plantar cara al Tercer Reich en pleno corazón del imperio hitleriano. Este conjunto consanguíneo se componía del padre (el doctor Jospeh Weiss/ Fritz Weaver), la madre (Bert/ Rosemary Harris) y los tres hijos. De esos vástagos, el mayor (Karl) era un prometedor pintor casado con la muchacha aria Inga Helms (Meryl Streep) al que encarnó James Woods; el mediano –Rudi-era un deportista al que puso rostro y figura Joseph Bottoms; y la más joven (Anna) se trataba de una adolescente que fallecía gaseada, al quedar traumatizada por una violación.

"Holocausto" trató con una crudeza no muy habitual en la televisión comercial el genocidio nazi
“Holocausto” recreó con una crudeza no muy habitual en la televisión comercial el genocidio nazi

Junto a los Weiss, el contrapunto lo ponían los Dorff: un grupo que encabezaba el abogado, alistado en las filas nacionalsocialistas, llamado Erik (Michael Moriarty). En medio de ellos se desarrollaba todo un arco temporal en el que había fusilamientos, asesinatos en masa, crematorios de carne humana y luchas por alcanzar una salvación que se antojaba imposible en los prolegómenos del conflicto mundial.

Los episodios transcurrían en lugares tan infernales como Auschwitz y Theresienstadt
Los episodios transcurrían en lugares tan infernales como Auschwitz y Theresienstadt

Al final de la serie, el único superviviente de los Weiss, el otrora alegre Rudi, acababa jugando al fútbol con unos chavales, después de haber dejado en el camino a sus parientes y a su amada en la resistencia: Helena Slomova (Tovah Feldshuh). De esta forma, entre patadas al cuero y una sonrisa sin recuerdo, el chico echaba la vista a un horizonte que parecía dibujar las extensiones terrosas de Israel.

La serie obtuvo ocho premios Emmy en 1979
La serie obtuvo ocho premios Emmy en 1979

Numerosos premios Emmy (para la producción y muchos de los actores) y Globos de Oro acompañaron a Holocausto en su senda mediática; pero, sin duda, el mejor legado que dejó en los hogares fue la constancia de la brutalidad de un tiempo salvaje, en el que las almas perdieron su aureola de divinidad. Una era donde los ángeles del Infierno camparon por el planeta azul, enrojeciendo hasta el hueso cualquier atisbo de dignidad, comprensión y, por qué no decirlo, bondad… Unos años en los que la genética del darwinismo adquirió su enseña más sanguinaria y desnaturalizada.

El final abría una puerta a la esperanza en el personaje de Rudy Weiss
El final abría una puerta a la esperanza en el personaje de Rudi Weiss
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