Keira Knightley afronta el invierno ruso en la piel de Ana Karenina

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La actriz de "Piratas del Caribe" encabeza el reparto de la última adaptación de la novela de Tolstoi
La actriz de “Piratas del Caribe” encabeza el reparto de la última adaptación de la novela de Tolstoi

En la tristeza es en lo que los núcleos familiares suelen distanciarse. Nadie llora de la misma manera ante los avatares de la vida. A veces, la rabia enloquece la cordura; y, en otras ocasiones, la desgana frente a las adversidades hace que el martirio se acepte con un deje de amargura en el subconsciente. León Tolstoi supo cómo acercarse a la pena que todo ser humano lleva implícita en su arco existencial; y lo hizo con tinta y papel, y en forma de novela: relato en el que la protagonista tiene aureola de heroína de la desgracia, bella e incomprendida. Una Madame Bovary enclaustrada en los hielos del imperio ruso, a la que la desdicha de un amor imposible la empuja a la destrucción y la penuria. Esa señora de regio talante y ternura en la semblanza toma –durante esta temporada de 2012– bocanadas de fotogramas de la mano del director Joe Wright (Hannah); por medio de una adaptación que vuelve a refrescar la obra publicada por el autor eslavo en 1897.

Joe Wrigth dirige el filme, bajo un guion diseñado por Tom Stoppard
Joe Wrigth dirige el filme, bajo un guion diseñado por Tom Stoppard

La inglesa Keira Knightley -musa reincidente en el currículo del realizador, después de los exitosos encuentros de ambos en Orgullo y Prejuicio y Expiación- toma las riendas un filme que versa sobre la sinrazón de los sentimientos, y la imposibilidad para expresarse en libertad por miedo a ocasionar un colapso social. Envuelta en críticas desde todos los rincones, la esposa adúltera del serio Alexei Karenin acoge con simbolismo martirizante su pasión sin límites hacia el atractivo Vronsky, un oficial del ejército que no sabe cómo evitar involucrarse demasiado en una relación que no le conviene, y que está más allá de la moral cuartelera del cosmos de la segunda mitad del siglo XIX que los rodea y aprisiona.

Knightley ya trabajó con el realizador en "Orgullo y Prejuicio" y "Expiación"
Knightley ya trabajó con el realizador en “Orgullo y Prejuicio” y “Expiación”

Avalado por el competente guion de Tom Stoppard (responsable entre otras gestas cinematográficas del libreto de Shakespeare In Love), Wright acomoda la acción decimonónica a un reparto aparentemente algo joven para los papeles que encarnan. De esta manera, y aunque envejecido conveniente por el equipo de maquillaje, Jude Law comparece sin sus dotes de galán, con el fin de hacer creíble al marido de Ana. Por su parte, el veinteañero Aaron Taylor-Johnson (Salvajes) procura –a sus escasas dos décadas de vida- dar empaque a un individuo de mayor edad en el original, que había hecho carrera en el ejército merced a su heráldica nobiliaria.

Aaron Taylor-Johnson encarna al conde Vronsky
Aaron Taylor-Johnson encarna al conde Vronsky

No obstante, el realizador confía todas sus bazas a la fuerza de la trama, que compone secuencias de dolor impreso en sublimes declaraciones de fervor amatorio; a la vez de contundentes críticas hacia un sistema que impedía a sus ciudadanos alcanzar la felicidad por ellos mismos. Justo como si un azar mortuorio y agonizante atenazara cada uno de sus actos, cual marionetas en un teatrillo de trances helénicos.

Jude Law, notablemente envejecido, actúa como el esposo de la protagonista
Jude Law, notablemente envejecido, actúa como el esposo de la protagonista

Esa misma energía que reclaman ahora los responsables de esta versión insertada en el siglo XXI fue lo que sedujo a los múltiples cineastas que se dejaron cautivar por Ana Karenina y sus impulsos nunca comprendidos por amigos y vecinos. Tras echar un poco la vista atrás, surge con intensidad de mitificado celuloide la película -homónima respecto al texto original- que protagonizó La Divina: Greta Garbo. Corría 1935, y la actriz sueca más famosa en Hollywood en esos tiempos se puso -a las treinta primaveras– a las órdenes de Clarence Brown, para inmortalizar las palabras de Tolstoi. Poco después, otra leyenda de la pantalla -la británica Vivien Leigh- hizo lo propio en la versión de 1948, grabada por Julien Duvivier (contaba treinta y tres tacos).

"Anna Karenina" narra la historia de un amor adúltero e imposible
“Anna Karenina” narra la historia de un amor adúltero e imposible

Y así, hay que esperar hasta 1997 para toparse con la madame del negro futuro. Este reencuentro con las frases manuscritas por el autor de Resurrección lo tradujo a imágenes en movimiento el realizador Bernard Rose, quien contrató los servicios interpretativos de Sophie Marceau (treinta y un aniversarios en ese año) para el rol de la fémina condenada por adulterio. Entre medias, habría que resaltar una producción televisiva de la BBC –fechada en 1978– con Nicola Pagett como Ana, y otra de 1985, con Jacqueline Bisset ante el mismo reto profesional.

Esta adaptación se suma a famosas recreaciones, como las efectuadas por Clarence Brown y Julien Duvivier
Esta adaptación se suma a famosas recreaciones, como las efectuadas por Clarence Brown y Julien Duvivier

Por lo tanto, dentro de poco, la cartelera volverá a agitarse con los vaivenes emocionales de la fémina mártir, inspirada en la vida de la primogénita del poeta Alexander Pushkin (Maria Hartung); pieza de relojería pretérita en la que Knightley intentará convencer al público de que la perfección literaria nunca pasa de moda… sobre todo cuando es tan electrizante como la de Tolstoi.

El trágico desenlace impregna con fuerza pasional cada una de las secuencias del texto original
El trágico desenlace impregna con pasión cada una de las secuencias del texto original

Más información en http://www.focusfeatures.com

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