Imogen Cunningham adormece Madrid con sueños de nitrato de plata

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La fundación Mapfre celebra una exposición sobre la fotógrafa norteamericana hasta el 20 de enero/ Photo Credits: The Imogen Cunningham Trust
La fundación Mapfre celebra, hasta el 20 de enero, una exposición sobre la fotógrafa norteamericana/ Photo Credits: The Imogen Cunningham Trust

Las fisonomías cambian minuto a minuto. Ya se trate de una planta o de un rostro humano, las transformaciones se producen en milésimas de segundo; y las caretas visibles de estas modificaciones no suelen guardar facturas de cirujanos plásticos, sino que normalmente están marcadas por alteraciones de ánimo o simples enfoques lumínicos. De esta manera, los seres vivos mutan con inusitada facilidad; y esa conversión, de trascendencia existencial, es lo que pretendía reflejar -proyectada por el objetivo de una cámara- la autora estadounidense del célebre retrato de la pintora mexicana Frida Khalo (tan palpable como ausente, tan real como evocadora).

Autorreto de Imogen Cunningham/ Photo Credits: The Imogen Cunningham Trust
Autorreto de Imogen Cunningham/ Photo Credits: The Imogen Cunningham Trust

Cerca de doscientas imágenes, tomadas por Imogen Cunningham a lo largo de siete décadas, conforman la completa muestra que la Fundación Mapfre dedica –hasta el próximo 20 de enero en la madrileña Sala Azca, situada en la calle General Perón, 40– a una mujer que alcanzó el reconocimiento a golpe de flashes y revelados; exhibición en la que los negativos de la nacida en Portland alzan sus ecos en una entonación de palabras oníricas, sueños expresados por el gesto (realizables o no) de múltiples modelos anónimos y famosos, que contornean sus arrugas y artistas físicas en un simpar ejercicio de comunicación no verbal, mucho más elocuente que cualquier discurso masificador de raigambre totalitario.

El trabajo de la artista de Portland se caracteriza por sus elementos evocadores/ Photo Credits: The Imogen Cunningham Trust
El trabajo de la artista de Portland se caracteriza por sus elementos evocadores/ Photo Credits: The Imogen Cunningham Trust

La individualidad adquiere tintes de temática universal en los pasillos del centro de la Villa y Corte, mientras la sensibilidad del visitante salta con mesura y sosiego de los desnudos a las caras, de las escenas de baile a los edificios neoyorquinos, de los ancianos exasperados con la depresión de los recuerdos a la vitalidad de jóvenes tomando el sol en campos frondosos, de los bodegones de muñecas y utensilios de cocina a los paisajes ajusticiados por la somnolencia de los fenómenos atmosféricos. Todo ello con una paz que atemoriza, y que atesoraba con inusitada habilidad esta señora, quien tuvo a bien sentar en su laboratorio a personalidades de la talla del actor Cary Grant, el creador plástico Morris Graves, la campeona de esgrima Helene Mayer o su colega gremial Alfred Stieglitz.

El rostro adquirió tintes de máscara cambiante con sus fotografías/ Photo Credits: The Imogen Cunningham Trust
El rostro adquirió tintes de máscara cambiante con sus fotografías/ Photo Credits: The Imogen Cunningham Trust

Cuenta la biografía de Cunningham que las virtudes con su cámara se vieron reforzadas después de pasar un tiempo en el Dresde anterior a la Segunda Guerra Mundial, esa urbe plagada de genialidad en las aceras y alimentada con la simiente del imprescindible movimiento conocido como “Nueva Objetividad”. Allí, al calor de Gertrude Käsebier, Anselm Adams y Edward Weston, la otrora granjera dio alas de musa incandescente a su pasión surrealista y voluntariamente simbólica: un sentimiento iconográfico elevado a bella sugerencia, que no se quedó en mera escenificación de secuencias concretas, sino que fue más allá de lo perceptible a la primera ojeada.

La naturaleza y el cuerpo humano se fusionan en muchas de las imágenes/ Photo Credits: The Imogen Cunningham Trust
La naturaleza y el cuerpo humano se fusionan en muchas de las imágenes/ Photo Credits: The Imogen Cunningham Trust

Series como Plfanzenformen (con la que Imogen triunfó en la feria Film Und Foto de Werkbund de Stuttgart, en 1929) o la irresistible y magistral After Ninety (grupo de trabajos que atribuyen una dignidad innegable a los ancianos, elemento sustancial a hombres y mujeres que la sociedad del mercantilismo olvida con injustos sones de pretérito mal entendido) comparecen en esta excelente exhibición (una de las más extensas sobre la fotógrafa que colaboró intensamente en la revista Vanity Fair).

Inspirada en Lisette Model, Cunningham realizó algunas obras de temática arquitectónica/ Photo Credits: The Imogen Cunningham Trust
Inspirada en Lisette Model, Cunningham realizó algunas obras de temática arquitectónica/ Photo Credits: The Imogen Cunningham Trust

Bien con su rolleiflex o con cualquier otro de sus aparatos, Imogen Cunningham personificó con ínfulas de tradición renacentista una senda profesional en la que la aparente perfección de sus cuadros se peleaba constantemente con la diferenciación ajena a los cánones de los herederos de Adán y Eva. En ese cosmos de lo perdurable, de lo erróneo matizado con la calma, es donde la autora de las exposiciones múltiples de los pasos danzarines de Merce Cunningham y Martha Graham adquiere el peso de Miguel Ángel, Rafael o Leonardo da Vinci. Aunque, quizá, ella se mostraría más agradecida ante comparaciones con magos de la experiencia visual del pelaje de Man Ray y Lisette Model.

Cary Grant fue uno de los modelos de la creadora/ Photo Credits: The Imogen Cunningham Trust
Cary Grant fue uno de los modelos de la creadora/ Photo Credits: The Imogen Cunningham Trust

Más información, horarios y entradas en http://www.exposicionesmapfrearte.com/cunningham/

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