Blanca Portillo sume Almagro en la duermevela “calderoniana”

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La veterana actriz se pone en las manos de Helena Pimenta en un deslumbrante montaje de "La vida es sueño"/ Photo Credits: Sergio Parra
La veterana actriz se pone en las manos de Helena Pimenta en un deslumbrante montaje de “La vida es sueño”/ Photo Credits: Sergio Parra

Los setenta y un versos más famosos de la escena española, desde que una tarde noche de aglomeraciones y carruajes de 1635 salieran al exterior del timbre terruño y sufrido del primer Segismundo, lucirán con focos señoriales -y oro literario- entre los aguerridos muros de prestancia mendicante del Hospital de San Juan del 6 de julio al 15 del mismo mes, en este tecnológico y cibernético año de 2012. Integrada en el programa oficial del Festival de Almagro (enclave de dramaturgias callejeras y comedias corraleras con aroma a Edad Moderna y penetrante Barroco), La vida es sueño levanta el telón con la vitola de gran espectáculo, con sus reflexiones y sus laberintos humanos en pos de la distinción entre lo onírico y lo real, lo aparente y lo constatable.

Las representaciones irán del 6 al 15 de julio en el marco del Festival de Almagro
Las representaciones irán del 6 al 15 de julio en el marco del Festival de Almagro

La veterana directora Helena Pimenta es la encargada de liderar las actuaciones de La Compañía Nacional de Teatro Clásico para dotar de cuerpo y forma a un montaje que bien podría catalogarse como multidisciplinar, en el que conjugan sus aromas sensitivos la música de cámara, las décimas tragicómicas con ritmo verbalizado y las contorsiones lumínicas capaces de generar la adecuada profundidad a un paisaje bicéfalo, diseñado a modo de una cárcel redentora y de un palacio de sangre y odio.

La primera vez que la obra fue llevada a escena se produjo en 1635
La primera vez que la obra fue llevada a escena se produjo en 1635

Tres son los actos en los que se divide esta obra maestra escrita por don Pedro Calderón de la Barca (Madrid, 1600- 1681); una estructura simple en la que se sucede con la tersura de palabras inmortales el esquema de prólogo, nudo y desenlace. Sin embargo, lo que hace de la pieza un texto insuperable y portentoso es el alimento sonoro con el que el madrileño (digno sucesor de Lope de Vega como maestro imperial e imperioso del llamado Siglo de Oro) arropa cada acción, cada discurso, cada frase emocionada que se transmite desde las tablas al público, invitado de talante nobiliario que ejerce de ilustre confesor de las penas y traiciones de cada uno de los personajes.

El texto versa sobre el injusto encarcelamiento de un hombre llamado Segismundo
El texto versa sobre el injusto encarcelamiento de un hombre llamado Segismundo

Como ya hiciera en el montaje de Hamlet, y en la película de Alatriste en la piel de inquisidor, la actriz Blanca Portillo metamorfosea sus costuras femeninas para adherirse la coraza de varón, al encarnar al desdichado y confuso Segismundo. En las cachas derruidas de este aristócrata venido a menos, la eficaz intérprete explora, con el ánima de arqueólogo de la psique distorsionada, las aristas iracundas del protagonista, desde su cautiverio en el penal por el injusto motivo de una videncia infernal al triunfo de su figura, como monarca válido y sanguíneo del trono al que aspiraban demasiados candidatos.

En 1910, Menéndez y Pelayo catalogó la pieza como drama filosófico
En 1910, Menéndez y Pelayo catalogó la pieza como drama filosófico

Juan Mayorga es el encargado de adaptar el lenguaje poético de un Calderón que vomitó sobre el papel las más ingeniosas ramificaciones existenciales, impulsadas por su pluma ácida y contundente. El mencionado experto actualizador no se deja en el tintero la más mínima de las esencias del escritor nacido en la Villa y Corte. Sentencias de naturaleza reveladora sobre la libertad y la reclusión, la verdad y la mentira, la piedad y el odio, la vacuidad de la venganza y la necesidad de perdonar, la bondad y los comportamientos de bastardía demoniaca, la religiosidad de conceptos como el libre albedrío y la protestante influencia de la predestinación…

En el montaje de La Compañía Nacional de Teatro Clásico, Blanca Portillo encarna a Segismundo
En el montaje de La Compañía Nacional de Teatro Clásico, Blanca Portillo encarna a Segismundo

Justo con el propósito comprensible y adecuado de ensalzar el ritmo rapsoda de La vida es sueño, Helena Pimenta ha echado mano de la inspiración de Morfeo que supuran las partituras de una orquesta en miniatura, ideada por los responsables del espectáculo: pentagramas que estimulan su fuerza plástica a través de coreografías enérgicas, creadas por Nuria Castejón. Unas guitarras barrocas (Juan Carlos de Mulder y Manuel Minguillón), dos percusionistas (Daniel Garay y Mauricio Loseto), unas flautas de pico (Ana Marguíes y Daniel Bernaza) y unas violas de gamba (Calia Álvarez y Ana Álvarez) integran este grupo sinfónico que acompaña los padecimientos de Rosaura (Marta Poveda), Clonín (David Lorente) o el retorcido Basilio (Joaquín Notario).

Calixto Bieito produjo una de las adaptaciones más sorprendentes
Calixto Bieito produjo una de las adaptaciones más sorprendentes

Sin duda, mientras se sucedan los párrafos en las noches estrelladas de la soberbia urbe castellano-leonesa, y aparezca el tenue viento que amortigüe intermitentemente la canícula pasajera, los ecos fantasmales aprehendidos a sus jubones y calzas levantarán letras de piedra y canto al hilo de “¿Qué es la vida?/ Un frenesí/ ¿Qué es la vida?/ Una ilusión/ Una sombra, una ficción/ y el mayor bien es pequeño;/ que toda la vida es sueño/ y los sueños, sueños son…”

Las palabras de Calderón han contado incluso con alguna que otra versión cinematográfica
Las palabras de Calderón han contado incluso con alguna que otra versión cinematográfica

Más información, horarios, programa y venta de entradas en http://www.festivaldealmagro.com

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