Moneo inventa un hueco en su casa para el Premio Príncipe de Asturias de las Artes

19
El arquitecto navarro es el ganador del prestigioso galardón en 2012
El arquitecto navarro es el ganador del prestigioso galardón en 2012

Arenas de plata contemplan San Sebastián a través de los cristales del Kursaal. Desde sus paredes de arquitectura entre onírica y funcional, el paisaje metabolizado por el creador del edificio se sumerge en extensiones acuosas; rompiendo ladrillo y hormigón al ritmo de las mareas. Al mismo tiempo, y en otras latitudes de aventureros colombinos, los cánticos espirituales surcan los muros de la catedral de Nuestra Señora de Los Ángeles (en California, USA); sones de melodías celestiales que entretejen su memorística de himnario con las telas de los maestros del Museo del Prado. Todos estos lugares tienen en común el nombre del mismo hacedor de proyectos: un maestro de la escuadra y el cartabón que acaba de ser distinguido con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes, en la edición de 2012.

El jurado ha destacado su compromiso con la sociedad y el entorno
El jurado ha destacado su compromiso con la sociedad y el entorno

El estudio de José Rafael Moneo Vallés (Tudela, Navarra, 1937) no debe albergar ya en el crepitar de sus arcones sitio alguno donde colocar el sinfín de menciones que acredita este señor de rostro simpático –como de ciudadano de educada cortesía- y currículo envidiable. Cuando en 1996 recibió el Nobel de la Arquitectura (o lo que es lo mismo, el Pritzker) parecía que ningún galardón posterior podría arrebatar el fulgor de tal reconocimiento. Sin embargo, en 2001 le llegó el Mies van der Rohe de la especialidad; y ahora le cae el prize por excelencia de las tierras españolas, la honorable puntilla a la sabiduría constructora de este inventor de habitabilidad; a la vez que de formas indelebles de la capacidad de los hombres y mujeres para transformar el entorno sin estridencias.

Las obras del artista de la escuadra y el cartabón tienen un marcado racionalismo contextual
Las obras del artista de la escuadra y el cartabón tienen un marcado racionalismo contextual

Precisamente, ahí reside una de las virtudes de la obra de Moneo, en el intento voluntario por evadirse de la extravagancia con la que adornan sus productos muchos de sus colegas. Así lo concibió desde sus experiencias primerizas a las órdenes del irrepetible Francisco Javier Sáenz de Oiza; un trabajo por captar el pulso urbanístico que el entonces joven arquitecto aprendió de mentores tan ilustres como Jorn Utzon (el navarro estuvo colaborando en el despacho del responsable del edificio de la Ópera de Sidney entre 1961 y 1962).

El Kursaal, en San Sebastián, es uno de sus edificios más admirados
El Kursaal, en San Sebastián, es uno de sus edificios más admirados

Tras visitar cada una de las piezas que componen el variado fresco de materiales nobles de Moneo, se puede sacar como nexo de unión el profundo compromiso que sus proyectos tienen con la generación de emociones por parte de los espectadores; quienes se sienten integrados con el escenario mediante una perspectiva sutilmente utilitarista de los interiores (algo que el compatriota de Calatrava extrajo de su asociación con las corrientes holandesas).

Uno de sus encargos más polémicos fue el de la ampliación del Museo del Prado
Uno de sus encargos más polémicos fue el de la ampliación del Museo del Prado

De esta forma, el artista norteño de las proporciones ha sabido ambientar selvas virginales en medio de capitales asfixiadas por la contaminación (Estación de ferrocarril de Atocha, en Madrid); andenes con destino a direcciones de ensueño metafórico (Nueva terminal del aeropuerto San Pablo, en Sevilla); salas donde los pigmentos se rebelan contra blancos impolutos (Museo de Arte Moderno y Arquitectura, en Estocolmo); o cubículos inmensos alimentados con palabras impresas (Nueva biblioteca de la Universidad de Deusto, en Bilbao).

Expuso su vertiente más espiritual con la catedral de Nuestra Señora de Los Ángeles, en USA
Expuso su vertiente más espiritual con la catedral de Nuestra Señora de Los Ángeles, en USA

Tales vestigios de dignidad profesional gestionan una carrera en la que no han faltado los encargos mediáticos y, por ello, colindantes con las polémicas de la preservación histórica de los monumentos intervenidos. Semejante efecto de réplicas airadas lo sufrió Moneo en primera persona cuando le fue encomendada –previo concurso- la ampliación del Museo del Prado. Muchas voces se alzaron en su momento contra un plan que supuestamente iba a poner en peligro el claustro de Los Jerónimos; sin embargo, como en la casi totalidad de sus obras, al final se impuso la cordura de un racionalista convencido, en el que el impacto visual se esgrime con el respeto reverencial hacia las canas de las ciudades que acogen sus ideas.

Moneo no para de crear a pesar de los reconocimientos y su extenso legado
Moneo no para de crear a pesar de los reconocimientos y su extenso legado

Incansable, a sus setenta y cinco años, el responsable del engrandecimiento de la sede madrileña del Banco de España y de la transformación del Palacio de Villahermosa, en lo que es el Thyssen-Bornemisza, recibe el Príncipe de Asturias de las Artes en plena efervescencia constructora; faceta que el natural de Tudela ejerce en esta década, entre otros hitos próximos, por medio de la proyección de la Iglesia de Iesu, en San Sebastián, y del Museo de Arte Contemporáneo, en Navarra.

Sus visiones planificadas a escala forman parte del paisaje de urbes diseminadas por todo el mundo
Sus visiones planificadas a escala forman parte del paisaje de urbes diseminadas por todo el mundo

Leave A Reply

Your email address will not be published.

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

Choose your language