Georgette Heyer, una reina del romanticismo inglés casi olvidada en España

309
Apenas hay seis libros editados en la legua de Lope de Vega firmados por la escritora británica
Apenas hay seis títulos editados en la lengua de Lope de Vega firmados por la escritora británica

Mientras las bombas del Tercer Reich caían sobre la oscuridad londinense -durante la Segunda Guerra Mundial-, muchos de los habitantes de la urbe del Támesis intentaban no ahogar sus esperanzas entre vómitos de pólvora y muerte con máscara antigás; acogiéndose a cualquier atisbo de ensoñación que les alejara de la violenta realidad. Y, entre los vehículos de necesaria evasión, cobraron un comprensible estrellato los libros de una inglesa con nombre georgiano, que procuraba abstraer a sus compatriotas de las pesadillas y la metralla, de los túneles de metro y del hacinamiento con hambre hasta en las costillas; una hazaña que logró admirablemente mediante historias románticas y tramas detectivescas.

Heyer lideró un movimiento relativo a galantes historias desarrolladas a comienzos del siglo XIX en Reino Unido
Heyer lideró un movimiento relativo a sofisticados enredos desarrollados a comienzos del siglo XIX, en Reino Unido

Los estudios de ventas de esa época calcularon que cerca de medio millón de ejemplares se despacharon sin problemas con cada tirada de los galantes argumentos construidos por la incombustible Georgette Heyer (Wimbledon, 1902- Londres, 1974). En sus intensas páginas a flor de enamoramiento sin fisuras, los detalles sobre el período conocido como de La Regencia –calificación de la época que va de 1811 a 1820, y en la que el Príncipe de Gales se hizo cargo del trono ante la indisposición y posterior muerte de su padre Jorge III– inundaban peticiones de mano, habitualmente poco estimulantes para jóvenes díscolas y soñadoras: heroínas que buscaban al hombre ideal mucho más que a un partido con el que hacer una cuantiosa fortuna mencionable en los ecos de la alta nobleza.

A su muerte, en 1974, había 48 textos en la imprenta; aparte de una obra póstuma
A su muerte, en 1974, había 48 textos en la imprenta; aparte de una obra póstuma

Con los mencionados asuntos del corazón de inspiración decimonónica, Heyer fue la autora preferida de mujeres y hombres en un tiempo de sangre y tinieblas. Pero su estela continuó tras alcanzarse la paz; ya que las mismas fama y admiración de los cuarenta acompañaron a la escritora hasta prácticamente su muerte (sus biógrafos calculan que después de su último suspiro había unos cuarenta y ocho volúmenes esperando en la imprenta para su publicación, y en 1975 apareció en las librerías su novela póstuma, My Lord John).

Desde 1921, la producción de la londinense fue de un ritmo imparable
Desde 1921, la producción de la londinense fue de un ritmo imparable

La afición por la literatura le venía a Mrs. Heyer desde su más tierna infancia. Bautizada Georgette en honor a su padre (George Heyer), la chica hizo caso a su progenitor cuando el patriarca del clan animaba a todos sus vástagos a amar los libros con especial dedicación. Tal era la pasión con la que la futura narradora devoraba los textos de cualquier naturaleza y temática, que -cuando contaba diecinueve primaveras– se lanzó ella misma a probar suerte como creadora. Lo materializó en formato de cuento; una distracción redactora que la muchacha practicaba para paliar el aburrimiento de su hermano Boris, enfermo de hemofilia. Así alumbró el relato La polilla negra, en 1921. Esta opera prima versaba sobre un joven que debía hacerse responsable de las trampas de un pariente próximo. La buena acogida de esta historia animó a Heyer a continuar con nuevos retos literarios, y poco a poco fue convirtiéndose en un auténtico icono de las letras anglosajonas.

Pese a ser más famosa por la variante romántica, la narradora también obtuvo sonoros resultados en el género de misterio
Pese a ser más famosa por la variante romántica, la narradora también obtuvo sonoros resultados en el género de misterio

La sombra de Jane Austen siempre planeó sobre la producción impresa de la esposa del ingeniero George Ronald Rougier. Pero el estilo de la londinense era más prolijo en detalles que el de la responsable de Orgullo y prejuicio; aparte de menos deudor de las convenciones de un periodo que ambas literatas nunca compartieron. Heyer se rodeó de cartas, manuales de historia, objetos de principios del XIX y costumbres descritas por los propios protagonistas para imaginar la vida en los años del Duque de Wellington, de los bailes en grandes salones, de los paseos caballerescos en jardines como los de Vaux-Hall y de las jornadas poéticas de románticos tradicionales como Lord Byron. Por tales ambientes se movían con soltura los seres de papel de obras como Venetia, Arabella, La indomable Sofía o Matrimonio de conveniencia.

Muchos la comparan con Jane Austen
Muchos la comparan con Jane Austen

Cordura contra corazón, convencionalismo contra ensoñación, corrección contra dramatismo trágico; esos son los vértices que desmiembran la faz social de los tipos que lideran las páginas diseñadas por esta mujer, quien desde 1935 –con la aparición en el mercado de Regency Buck, el primer libro de su autoría sobre La Regencia inglesa– ocupaba un lugar bastante destacable en las elucubraciones de medianoche de los súbditos de Jorge VIIsabel II.

Heyer nunca concedió entrevistas
Heyer nunca concedió entrevistas

Una existencia mucho menos apasionante que las de sus heroínas fue la que completó la exitosa novelista. Casada con un hombre de ciencias, Heyer pudo empaparse de paisajes exóticos mientras su cónyuge viajó por el mundo; aunque al final recaló de manera más o menos permanente en su Gran Bretaña natal. Desde su domicilio, la narradora coleccionaba con ansiedad cada una de las piezas que le servían para dotar a sus textos de veracidad histórica; a la par que editaba prolíficamente a un ritmo de dos volúmenes al año (normalmente uno de carácter romántico y otro detectivesco). Sin embargo, esta capitalina enemiga de las entrevistas no pudo escapar a sus problemas con las deudas; llegando a tener que vender la compañía que había fundado para evitar el transfuguismo de sus beneficios por los derechos de sus escritos.

Planeaba sus páginas y descripiciones plagándolas con detalles de la época
Planeaba sus páginas y descripiciones plagándolas con detalles de la época

Georgette Heyer marcó una huella profunda en el género de la literatura romántica, pese a que posibles detractores de su dedicación intenten indicar lo contrario. Después de ella, muchos otros procuraron imitar el elegante tono discursivo de sus productos impresos; aunque pocos llegaron a conseguir su depurada sensibilidad para reflejar los cortacircuitos emocionales de esas añejas e inolvidables décadas decimonónicas.

Muchos colegas copiaron el exitoso estilo de Georgette Heyer
Muchos colegas copiaron el exitoso estilo de Georgette Heyer

Traducida a múltiples idiomas, España todavía es un territorio inexplicablemente vedado para las creaciones de la natural de Wimbledon. De hecho, solamente Salamandra Ediciones ha editado una parte bastante escasa del extenso legado de la londinense. Muerte en el cepo, Venetia, El dandi, El tío Sylvester y La indomable Sofía son los títulos que existen en la lengua de Cervantes sobre la prolífica producción de la inglesa. Y eso que en los foros más aparentemente versados sobre la materia literaria, los comentarios suelen indicar que la novela romántica goza de una más que estimable salud en la llamada Piel de Toro

Más información en http://www.georgette-heyer.com

"Arabella" (Axel von Ambesser, 1959) y "The Reluctant Widow (Bernard Knowles, 1950) son las únicas adaptaciones cinematográficas de los textos de la responsable de "Venetia"
"Arabella" (Axel von Ambesser, 1959) y "The Reluctant Widow (Bernard Knowles, 1950) son las únicas adaptaciones cinematográficas de los textos de la responsable de "Venetia"
Leave A Reply

Your email address will not be published.

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

Choose your language