Vuelve Beyoncé, la diva de ébano del siglo XXI

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Los fans ya pueden bajarse por "itunes" el primer single de su cuarto álbum
Los fans ya pueden bajarse por "itunes" el primer single de su cuarto álbum

Destello de lentejuelas y tiaras de diamantes, tacones de aguja sobre alfombras aterciopeladas de color rojo, pestañas XXL de las de anuncio televisivo y seducción encorsetada en tonos pretendidamente r’and b’… Así se las gasta Beyoncé Giselle Knowles (Houston, Texas, USA, 1981) cuando deja su impronta en un lugar, cual huracán pasional de los de voz portentosa y movimientos salvajemente tribales; probablemente adoptados en alguna discoteca con sudor a Tony Manero. La coleccionista de once premios Grammy, y actual esposa del también cantante Jay-Z, parece que ya está dando los últimos toques a su cuarto álbum en solitario: un trabajo en el que los responsables prometen que habrá más de una sorpresa, y que asaltará las tiendas españolas en torno al próximo verano.

Para abrir boca, la antigua componente de Destiny’s Child ha colgado en la red el primer single de su CD; tonada de ritmos sincopados y contundentes que lleva por título el batallador emblema de Run The World (Girls). Toda una declaración de intenciones de una mujer que se ha convertido en una refulgente estrella del panorama musical, desde que lograra -junto a sus compañeras de formación Kelly Rowlands y Michelle Williams– el amadrinamiento de otra diosa de los escenarios, como es Whitney Houston.

A punto de cumplir los treinta años –soplará las velas de la tarta el próximo 4 de septiembre entre felicitaciones y unos bombones light-, la sureña ha ido limando el estilo interpretativo de sus producciones discográficas, a base de  eclecticismo y experimentación mediada por la comercialidad. Sin renunciar a sus esencias de chica de coro eclesiástico, la gachí de Crazy Love se ha desmelando convenientemente, siempre y cuando las ventas lo han demandado, ante los sones globalizadores de géneros tan ajenos a sus raíces como el hip-hop y el funky setentero. De esta forma, ha ido creciendo en progresión geométrica el número de seguidores que ven en Knowles a una de las dignas herederas del cetro de reina de los conciertos y de los espectáculos de masas, al estilo de Madonna o del tristemente fallecido Michael Jackson.

Un promocionado dueto con Kanye Wes –que no se sabe si al final formará parte de los temas incluidos- es el único dato que ha trascendido respecto a un compacto en el que su nuevo manager –atrás quedaron los tiempos en los que el padre de la diva se encargaba de su imagen- ha proclamado que habrá más de un descubrimiento a lo largo de los tracks; sin descartar incluso que Beyoncé se haya atrevido a hacer sus pinitos en operetas adaptadas a la modernidad. Sin embargo, lo que sí se puede asegurar sin lugar a dudas es que este cuarto CD en la carrera de la intérprete de Baby Boy causará la atención del personal en cuanto se ponga a la venta; como ya consiguió la norteamericana con sus anteriores grabaciones Dangerously In Love (2003), B’Day (2006) y I Am… Sasha Fierce (2008).

Pero el aspecto sonoro no es lo único que acaparará la agenda profesional de la Sra. Knowles en este 2011; ya que también tiene previsto dar un espaldarazo a su carrera como actriz. En el séptimo arte, la muchacha de Irreplaceable no ha lucido en demasía sus supuestas dotes dramáticas ante las cámaras. Tan solo su recreación del alter ego ficticio de Diana Ross, elaborado para el filme Dreamgirls (Bill Condon, 2006) con el nombre de Deena Jones, es por ahora lo más llamativo en un currículum en el que también se hallan sus participaciones en el fallido thriller Obsesionada (Steve Shill, 2009), La pantera rosa (Shawn Levy, 2006) y Austin Powers en miembro de oro (Jay Roach, 2002). Ante semejante panorama, Beyoncé ha conseguido ver la luz al recibir el interés de Clint Eastwood para protagonizar su versión de Ha nacido una estrella. La bella nieta de criollos haría el papel de Vicky Lester; con lo que ingresaría en un selecto club de movie stars en el que anteriormente brillaron Janet Gaynor (en la adaptación de 1937, dirigida por William A. Wellman), Judy Garland (lo hizo en 1954, a las órdenes de George Cukor) y la no menos mítica Barbra Streisand (en el remake de 1976, elaborado por Frank Pierson).

No obstante, mientras BK deja sujeta su colaboración con el autor de Sin perdón, los fans de esta casi treintañera estadounidense tendrán -con su nuevo álbum- la nada despreciable oportunidad de disfrutar de sus cuidados y desgarradores trinos enlatados en la caja de un CD. Aunque, los que prefieran ver a la pareja de Jay-Z en vivo y en directo -y tengan suficiente caudal monetario-también podrán degustarla, sin intermediaciones del player, en el veraniego festival inglés de Glastonbury. La actuación está prevista para el domingo 26 de junio, en el impresionante Pyramid Stage.

Más información en http://www.beyonceonline.com

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