El Prado sigue los pasos desconocidos del Españoleto

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La insitución reúne el mayor conjunto de obras de la época de juventud del artista
La insitución reúne el mayor conjunto de la época de juventud del artista

El escalpelo de la luz se hacía fuerte entre los fondos oscuros de los cuadros de José de Ribera (Játiva, Valencia, 1591- Nápoles, 1612). La paleta del pintor se tiñó del claroscuro de la realidad italiana, mientras sus pinceles ahogaban sus lamentos en pigmentos admiradores de la nocturnidad. En la producción del creador mediterráneo no anidaron los rayos soleados de una tierra bañada por el astro rey y el verdor de las huertas. Fueron las telarañas mortuorias y espectrales de las penumbras, y de los rostros esculpidos en la naturalidad de los comportamientos extremos, las que atraparon la perspectiva sensible del maestro; dando a sus modelos cualidades delirantemente humanas, casi metafísicas.

En la cita tienen mucho peso sus escenas religiosas
En la cita tienen mucho peso sus escenas religiosas

Poco se conoce del pasado profesional del valenciano e hijo de zapatero; por lo que la exposición El joven Ribera, que organiza el Museo del Prado en Madrid hasta el próximo 31 de julio, cobra una especial importancia en el concierto exhibidor. Las más de dos decenas de obras pertenecientes a la etapa más primigenia del Españoleto dan una clara idea de los fantasmas que presidieron sus años de aprendizaje en el país que albergaba los Estados Pontificios, y que a principios del siglo XVII se hallaba desmembrado en corpúsculos territorales (muchos de ellos dominados por el imperio con forma de Piel de Toro).

El recorrido comienza con "El juicio de Salomón", cedido por la Galleria Borghese
El recorrido comienza con "El juicio de Salomón", cedido por la Galleria Borghese

Las primeras noticias que se tienen del itinerario creativo de Ribera en Italia datan de 1611, cuando -según los biógrafos- entró al servicio del duque Ranuccio Farnesio, en la ciudad de Parma. Por aquel entonces, el compatriota de Velázquez era un muchacho ansioso por dotar de personalidad propia su estilo. Sin duda, la visión de los inmortales lienzos del inigualable Tiziano marcó de manera especial el baúl pictórico del vástago del artesano. El trabajo del responsable de los mejores retratos de Carlos V, con su depurada técnica para esconder las pinceladas y su facilidad para reproducir las escenas con la adecuada atmósfera cromática y global, se apalancó con fuerza en las raíces de José de Ribera; aunque también fueron determinantes las influencias de Corregio, Parmigianino y, sobre todo, Caravaggio. La asfixia sin cuartel a la que sometía el último de los citados a cada una de sus pinturas fue algo que perturbó la mente del artista español, quien no pudo evitar someter su entrenamiento a semejantes ansias por reflejar -a través del Arte- el espíritu más escondido de los hijos de Adán y Eva.

"San Bartolomé", perteneciente a la colección de la Fondazione di Studi di Storia dell' Arte Roberto Longhi
"San Bartolomé", perteneciente a la colección de la Fondazione di Studi di Storia dell' Arte Roberto Longhi

El edificio de Los Jerónimos, en su sala C, acoge en sus instalaciones el intenso diálogo de unos óleos construidos a partir de la materia espectral en la que se introducía con asiduidad la hechicera mano del Españoleto. El recorrido por las estancias más desconocidas del natural de Játiva mezcla con suma contundencia los temas religiosos con los de mera ostentación de las virtudes y defectos de los hombres, en forma de sentidos aclaradores de la imperfección de los congéneres planetarios.

"El Gusto", conservado en el Hartford Museum of Art, CT. The Ella Galluo Sumner and Mary Catiln Sumner Collection Fundation
"El Gusto", conservado en el Hartford Museum of Art, CT. The Ella Galluo Sumner and Mary Catiln Sumner Collection Fundation

A tal efecto, la institución madrileña propone un diario de ruta compuesto de tres ámbitos, en los que se concitan los vaivenes existenciales más relevantes en la época de juventud del genial autor de San Sebastián asistido por las santas mujeres. El itinerario comienza con prestancia con El Juicio de Salomón, en el que los comisarios incluyen El Apostolado  Cosida y la serie de Los Cinco sentidos;  para continuar con los cuadros históricos (donde gozan de especial protagonismo obras como La resurrección de Lázaro) y las etapas vivenciales de Ribera en Roma y Nápoles.

La muestra, que permacerá abierta en el edificio de Los Jerónimos hasta el 31 de julio, se completa con un atractivo catálogo
La muestra, que permacerá abierta en el edificio de Los Jerónimos hasta el 31 de julio, se completa con un atractivo catálogo

Italia marcó un periplo esencial en la vida privada y profesional del Españoleto, ya que por sus vetustas fortificaciones el artista conquistó la fama y la admiración de coetáneos como Diego Rodríguez de Silva y Velázquez (quien conoció al valenciano en Nápoles, entre 1630 y 1631). Conocer los tiempos de inspiración en la producción del maestro de Játiva supone una oportunidad única; a la vez que se pueden contemplar reunidas telas que están normalmente desperdigadas por algunos de los centros expositivos más relevantes del mundo (aparte de numerosas colecciones privadas). El esfuerzo acometido por los comisarios de la muestra (el catedrático emérito de Historia del Arte de la Universidad de Barcelona José Milicua y el jefe de conservación de pintura española del Museo del Prado Javier Portús) merece el reconocimiento de todos los que esperan dejarse subyugar por el proceso creativo de un acreedor de riqueza pictórica incalculable.

"San Sebastián asistido por las santas mujeres", prestado por el Museo de Bellas Artes de Bilbao
"San Sebastián asistido por las santas mujeres", prestado por el Museo de Bellas Artes de Bilbao

Más información en http://www.muesodelprado.es

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